La tan demorada ascensión de Pepe Juan Trillo a la consejería de Medio Ambiente puede y debe ser una buena noticia para Huelva, cuyos problemas en esa materia él conoce bien. Y vamos a comprobar enseguida si esa expectativa está fundada o no, aunque sólo sea porque, al margen de sustituir a una consejera sin peso específico alguno, tendrá que vérselas con el trágala del oleoducto,gran compromiso del partido que habrá de poner al límite su buen criterio. Sin olvidar el contencioso de los fosfoyesos y otros problemas igualmente difíciles. Hay que desearle a Pepe Juan buena suerte y firmeza de carácter porque ese ascenso no es precisamente, hoy por hoy, ninguna bicoca.

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