A Manuela Parralo la han dejado caer. Se pongan como quieran ponerse, el ascenso auspiciado de Manuel A. Jiménez demuestra que en el partido nos e fían de ella, y el hecho de que el ganador oficialista mantenga de boquilla que Parralo sigue siendo candidata recuerda demasiado a aquellos idus lejanos en que decían que Pepe Juan Díaz Trillo, tras su doble fracaso, continuaba siendo la esperanza blanca para batir a Pedro Rodríguez. La diferencia es que esta vez han madrugado para que la operación  resulte más tragable y menos áspera, que tiempo habrá, en todo caso, de buscarle, como le buscaron al otro, un nicho para su acomodo. Parralo, municipalmente, es un juguete roto que, además, en la oposición está dando una medida de lo más precaria. Jiménez puedes ser el puente para buscarle repuesto sin prisa pero sin pausa.

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