Siempre lo dijimos: Pepe Juan no se comería el turrón ya como candidato. Ha fracasado dos veces y eso es mucho para quien ni siquiera es un peso pesado en el partido, pero peor es para el propio partido fracasar por cuarta vez en la capital. ¿Que no tienen ningún candidato mejor? Bueno, eso es lo de menos, porque en estas tesituras lo que ningún “aparato” hace es quedarse quieto, y porque siempre, por lo demás, hay por ahí ambiciones irrefrenables e intereses que casan, de modo que ya verán como inventa uno/a. La gestión de la larga crisis, en todo caso, ha sido catastrófica, no exclusivamente porque han dejado a Pepe Juan hundirse con lentitud en la miseria, sino porque, una vez más, se demuestra, que la cosa anda floja de candidatos con una categoría siquiera mínima. En cuanto a él, lo menos malo que aún le puede ocurrir es que le den una patada hacia arriba, y lo peor que no le agradezcan ese inmenso servicio prestado que es la disciplina y la conformidad.

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