El cuento de nunca acabar: eso va pareciendo ya el laberinto de los ERE, aquel mangazo perpetrado hace ya casi una década. Ahora se reabre el enredo de los célebres avales y las sobrecomisiones que la juez sustituta de Ayala fue tapando como pudo y ahora volverán a ser averiguados. En esta ocasión, animado por la inconcebible escena del reparto de “fajos de billetes a supuestos cargos públicos sin identificar”, no se sabe si sólo por mangar o también para financiar al partido del “régimen”. Lo que iba ser humo de pajas se comprueba que fue, en realidad, no sólo el mayor, sino el más trapacero saqueo perpetrado en lo que llevamos de democracia. Y sin responsable máximo, como de costumbre. No sabemos cómo serían las cosas si, entre el PSOE y el PP, no hubieran defenestrado en su día a la juez Alaya.

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