Incomprensible la actitud del alcalde de Málaga –régulo en su taifa—al exhibir su rivalidad con el presidente provincial de su partido posando junto al inefable ministro que promociona el “semáforo” nutricional. Los conservatas andaluces no son, como se ve, una excepción a la ola de indisciplina que corroe internamente nuestra política institucional, pero en pocas ocasiones se producirá una manifestación de incoherencia como la de ese acreditado alcalde al que su rivalidad partidista parece que va convirtiendo en monterilla. Esa foto tan desigual del político serio junto al oportunista ignaro da idea de cómo deriva nuestra circunstancia política. Si el alcalde De la Torre no se percata buenamente de ello, es Juanma Moreno quien debería llamarle al orden.

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