Al tiempo que se hace público, que durante la pasada legislatura, la Junta dejó sin emplear al menos 3.700 millones disponibles para promover el paro, se revela también que en el gastadero de la FAFFE, esa huerta sin vallar, el dinero destinado a tan buen fin no sólo se dilapidó en juergas de mancebía, sino que sirvió también para sufragar gastos suntuarios en ferias y hasta en joyerías. El nuevo Gobierno está obligado, además de levantar las alfombras, a actuar con la energía que reclama la opinión pública. En la comisión parlamentaria que indagará sobre este último festín podrá comprobarse ya si se depuran en serio tan escandalosas responsabilidades o volveremos a asistir a paripés como los varios ya vividos. Porque no hay nada tan desmoralizador para esa Opinión como la clamorosa impunidad que nos abruma desde hace demasiado tiempo.

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