El cuidado y vigilancia de nuestro patrimonio histórico es uno de los fracasos consagrados de Cultura. La ruta dolménica está para verla, solitaria como la una, y no en una sino en varias ocasiones un tractor cualquiera ha echado abajo un monumento megalítico como quien no quiere la cosa y ante la más absoluta impunidad. Lo último es lo de Ayamonte, el abandono del yacimiento fenicio saqueado o simplemente destrozado desde hace meses (la última vez hace días), sin que la autoridad –ni la Junta, ni el ayuntamiento, ni los agentes gubernativos– hagan nada por protegerlo. Claro que en este caso, como en otros muchos anteriores, el yacimiento está en una zona edificable y eso complica las cosas o puede complicarlas, no sé si me explico. Lo que está claro es que enviar al Seprona una vez perpetrado el vandalismo no conduce a nada. Y una pregunta: ¿por qué se inhiben las demás autoridades?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.