Me parece que lo más extraordinario del extravagante paripé de los traductores del Senado ha sido la indiferencia con que una imbecilidad semejante ha sido acogida por esta sociedad anestesiada y por las mismas instituciones. Ninguna nación consentiría la fragmentación de su lenguaje ni podría aceptar que una decisión política coyuntural rompiera una unidad forjada a lo largo de los siglos, pero sobre todo, ninguna permanecería silenciosa mientras cuatro gatos perpetran la fractura de la lengua de todos defendiendo cada cual sus intereses circunstanciales. Thomas Mann afirmaba que su patria era su lengua, en una formulación casi idéntica a la que luego harían Camus, Pessoa o mucho más recientemente el poeta argentino Juan Gelman, y que no hace sino cosa de días vuelvo a encontrar, en esta ocasión en boca de Jorge Semprún, en el contexto de una evocación de su agitada biografía juvenil. El exilio ha contribuido mucho a aclarar esta ardiente experiencia de la lengua y en pocos casos tanto como en el de los exilados rumanos errantes por Europa y América, entre los que topamos con un torturado Paul Celan que habla en francés y escribe en alemán, un Ionesco consciente de la ventaja que escribir en París le proporcionaba sobre sus compatriotas, un Mircea Eliade, políglota consumado, que reservaba su rumano íntimo para plasmar su obra literaria o para hablar con su mujer mientras escribía en francés la obra gigantesca que habría de acreditarlo  como maestro indiscutible de la antropología, o un Norman Manea, en fin, que, tras una dura búsqueda en el exilio, acabaría encontrando en la lengua su patria final. Cioran explica con agudeza su elección de la lengua francesa y el abandono de la rumana, pero ni siquiera él, tengo la impresión, dejó de sentir ese desgarro que implica haber aprendido a pensar en una lengua y escribir en otra. Hay excepciones, claro, como la de Mihail Sebastian en cuyos Diarios póstumos Alfonso Lazo me permitió ver hasta qué punto puede ser dramática esta suerte de dislalia impuesta. Aquí, lastimosamente, hemos abierto la almoneda gratis.

 

Lo grave de la decisión del Senado es justamente la forzada “normalidad”  con que se ha perpetrado el disparate. Imaginen a alguien reclamando en Francia la traducción simultánea del francés al corso, al gascón, al vasco o al alsaciano. O en Gran Bretaña la del discurso inglés al gaélico o al córnico. ¿A que no son ustedes capaces? Pues aquí, en esta Babia con vocación de Babel, se ha accedido a la demanda sin hacer siquiera ruido. Claro que aquí la patria sirve lo mismo para un roto que para un descosido. De para qué va sirviendo ya la lengua, mejor no hablar.

4 Comentarios

  1. Aquí, por contentar a los cuatro nacionalistas de boina y campanario que tan buenos cables echan a la hora de, no se duda ni en ponerse mirando a la Meca, a que lo traspasen a uno hasta la garganta.

    La gilipollez, con perdón, o no tanta de que hacen gala estos mariachis de guitarrón y zambomba, es aceptada por el pueblo, que ora y bosteza -me están dando por retambufa desde temprano con cohetitos devotos de rocieros depravados- pero no se molesta en pensar lo más mínimo.

    Aquí no hay recorte fino. A la hora de alimentar a la hidra, se le echan hasta trozos colgantes de virilidad si preciso fuera. El maestro Mingote ¡salud y larga vida a tan verdadero prócer!, lleva unos cuantos días publicando una s viñetas de feroz ironía acerca de esta insania.

  2. Hablamos con los alumnos. Les proponemos la definición de Rilke (la patria es la infancia) y las que hpy ofrece jagm sobre la lengua. Pasan de una y de otra. Sólo una chica elige “las dos”. La columna, interesante en extremo. Nops tememos, sin emabrgo, que esa nómina de celebridades que recoge escapará a la mayoría…

  3. Pués yo pienso en castellano, sueño en castellano y hablo unicamente en castellano.
    Y después de todo esto digo que Espanya no es mi Patria, además recalco que desde muy joven aprendí de los Libertarios, que la Patria es el refugio de los cobardes y que todo patriota es un idiota.
    Dicho esto establezco el siguiente silogismo: Si la lengua hace a algunos asimilarla a la patria, los hablantes de otras lenguas tienen por lógica que establecer la misma similitud.
    Pués eso no se cumple en ninguno de los pueblos hispánicos ni algunos de los PENINSULARES. NO ESTOY SOLO.
    ¿A que no? A que solamente los considerados españoles son poseedores de semejante razonamiento.

    ¡¡ Hay querido JaGM!! que viejo estás y que totalitarismo encierras en ese cerebro que era una tan generoso con los demás hace unos años.
    Aún tengo guardado en mi disco duro tu correspondencia y tus respuestas a aquella diatriba que tuvimos a finales del 2003 por una columna tuya en “El Mundo de Andalucía” en la que negabas tu viraje hacia el más reaccionario de los conservadurismo.
    Y es que al final seguirás acabando en aquella soflama militar que decía que “a Barcelona habría que bombardearla cada 50 años”.

  4. Iba a escribir pero me he quedado sin ganas tras leer el anterior comentario. Me asombra la arrogancia perfecta del aficionado, la suficiencia del charnego agradecido, al injusticia del trato dado a una persona como jagm. No tiene usted derecho, señor Abate, ni que sepamos tiene título alguno para juzgar tan desde arriba.

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