Una reportera con cámara oculta ha conseguido la espectacular imagen de un padre vendiendo a su hija. Nada nuevo si no fuera porque esa hija, Rubina Alí, es la protagonista de “Slumdog Millionaire”, la película de Boyle ganadora de ocho oscares, es decir, la misma a la que vimos subir a escena para recibir el galardón, convertida en símbolo conmovedor de la miseria para uso de esta sociedad opulenta. El caso es que el padre picó el anzuelo y aceptó vender su hija entregándola en adopción a un imaginario jeque petrolero al que la periodista decía representar, a cambio de más de 300.000 euros, con la intención, según dijo, de alejar a la niña de la pobreza extrema y, de paso, alejarse él también. En España, casi al mismo tiempo, una madre indígena ha vendido la paternidad de la suya, con los buenos oficios de una mafia del ramo, precisamente a un inmigrante indio que pretendía con ello facilitar los complejos trámites exigidos por la ley para afincarse en nuestro país, aunque es cosa sabida que el tráfico no es ninguna novedad en España, un país con gran demanda de adopciones que debe acudir con frecuencia al mercado más o menos negro para conseguir su humanísimo propósito. Cuentan que el chasqueado padre de Rubina y un tío suyo que actuó de traductor ofrecieron ya de paso a la presunta compradora niños a elegir entre la multitud de abandonados que pordiosean o se arrastran de mala manera en el enorme subcontinente. La verdad es que estamos alcanzando cotas de vileza que va a costar trabajo rebajar si alguna vez se decide intentarlo.

 

¿Por qué no se regula internacionalmente ese inmenso mercado de niños, qué puede explicar que miles de familias generosas y solventes hayan de recurrir a las tramas para conseguir lo que debería ser ofrecido en conciencia y controladamente por los propios poderes públicos? ¿Por qué ha de desplazarse a las antípodas en busca de un hijo quien vive en un país en el que tantos niños carecen de paternidad y en el que, llegado el caso, hasta se comercia con el hijo, probablemente desde la desesperación y la miseria? ¿No tendría más sentido arbitrar una política de menores que encauzara esa demanda a partir no de una miserable oferta sino de un justo procedimiento reglado en el que la ley fuera el único agente? El niño no debe ser mercancía, pero lo es, como puede verse, lo mismo en países pobres que en naciones desarrolladas, y eso es algo que debería afrontarse con decisión en nombre de un humanismo elemental. Rubina Alí es ahora un símbolo de la codicia paterna. Entiendo, sin embargo, que no es al padre solamente a quien procedería juzgar en tanto no se cambien las reglas del juego.

15 Comentarios

  1. ¿Alguien ha creído en serio en esa exhibiciòn de miserabilismo con que Holliwood ha querido satisfacer la buena conciencia de las sociedades que don ja llama “opulentas”? Ese padre es uno más, hace lo que haría la mayoría en su situación, no es ningún secreto que los niños son vendidos en muchos países por sus familias. No que son comprados por otras en los nuestros, no se olvide esto. La miseria no se extirpará porque una peli trate de conmover al patio de butacas.

  2. La más triste realidad. Había que ver cuántos casos son DE VERDAD obligados por la miseria y cuantos por la inhumanidad.

  3. Como tantas veces, no tengo palabras para los hechos que denuncia ja, pero ¿Es justo o decente que se ponga un señuelo opulento a un padre en la miseria para conseguir un reportaje?

  4. (Cagondié, ayer se me olvidó el nick y salí como anónimo, ¿será machista el castellano o español?. Si al menos me hubieran puesto jerónima…je, je.)

    Menos bromas que estamos pisando terrenos muy serios. Hablamos de la India, o de Marruecos, o de Kazajistán, o de Senegal, vale. Pero ¿no hay un hermoso terreno para el periodismo de investigación en el más de medio millón de familias musulmanas que viven en Egxpaña, para averiguar casos parecidos, similares, idénticos? La Generalitat catalana, que se ha centrado más en la clitoridectomía, ya denuncia por medio de sus pediatras a las pequeñas que vuelven de sus vacaciones habiendo sufrido la mutilación, pero los casos que salen en los periódicos de niñas de seis a doce años vendidas a unos supuestos primos o tíos más que cuarentones como novias, no son más que aisladas puntas de enormes icebergs que no tambalean nuestro alegre champán y nuestro baile al son de la orquestina (bandas levantinas, cornetas y tambores andaluces, tamborradas donostiarras o la hora de Calanda).

    ¿Y si en vez de observar las pajillas, con perdón, en los ojos extraños, miráramos nuestras conjuntivas locales, barrenadas por vigas que no vemos porque es más cómodo?

  5. Hay que pensar que la paternidad es un don, raro en la miseria. Hasta el amor a un hijo está condicionado al interés en este mundo, peor hay que ser indulgentes hasta cierto punto con quienes se comportan peor que las fieras.

  6. Las culturas no son iguales, no merecen la misma consideración, por más que el filantropismo tardoeuropeo se empeñe en ello. Raro es el animal que no cuida y se sacrifica por su descendencia. El hombre es la excepción. Aunque, cuidado, porque peores cosas estamos viendo en nuestro mundo feliz y el mismo jagm pone un ejemplo reciente.

  7. Queridos amigos: estaré fuera esta semana y, probablemente, sin mucho ánimo para ocuparme de nada. Todo seguirá normal, espero, y a la vuelta (mi vuelo Londres-Madrid es para el domingo) nos reencontraremos como siempre.
    Muchas gracias por vuestra atención y por tantas aportaciones que me ayudan en mi trabajo y espero que sirvan, además, para mantener una buena relación de grupo. Me parece que estamos dodos o casi todos en lo mismo, que es la Libertad y el Humanismo, pero comprobarlo me ha servido de mucho durante este tiempo que llevamos juntos. Un abrazo,
    jagm

  8. (Hay quien sabe vivir, como puede verse y yo lo celebro con entusiasmo).
    El caso de hoy es tremendo pero no carece de cierta lógica, como se ha comentado. La pobreza es la pobreza, no le pidamos peras al olmo. Y ese hombre debe de estar desconcertado por la visión del dinero que le han dejado entrever por un instante. Seamos clementes, lo que no quiere decir que carezca de razón quien subraya las diferencias entre civilizaciones.

  9. Entiendo las buenas razones dadas pro algunos amigos, pero creo que ese padre desnaturalizado, por más que responda a ciertas costumbres de su civilización, es un hombre malo. Temo que el mundo hace falta mano dura para vigilar en este terreno entrañable evitando que los niños sufran lo que sufren. Eso está antes que cualquier antropología.

  10. Me apunto a lo dicho por Escéptica en lo tocante a la cercanía, no en cuanto a la cuestionabilidad del masculino genérico. Siempre me sedujo la proximidad a la hora de buscar enemigos, contradicciones, defectos, etc. de la sociedad.

    Pienso en los “grupos marginales” que viven en el vacie sevillano (no sólo gitanos, obviamente, aunque la analogía física viene al pelo en la comparación con la India) y la infancia abandonada que se encuentra allí.

    Las chabolas del Vacie pueden parecer un recuerdo de las chapas de Mumbay pero, salvadas las distancias, creo que en Sevilla hay infinitas más posibilidades que un barrio “slum”, y las barbaridades a las que está expuesta esta infancia tienen, si cabe, menos justificación.

  11. Me temo desbandada en ausnecia del anfitrión, pero confiemos en que no se produzca. Así vendrá repuesto y con más energía si cabe, que la verdad es se lo merece (el descanso) este hombre incansable.

  12. Hago propias las palabras de Marción.
    Referente al comment de hoy poco que aportar, por mucho que se diga soy de la opinión que el ser humano tiene un lado oscuro que escapa de cualquier intento justificador. La realidad supera a la ficción y todos los días nos acostamos con noticias que superan cualquier límite de comprensión. Por otro lado buscar ejemplos en la naturaleza no ayuda mucho porque te puedes encontrar de todo, como en botica. ¿Qué es natural en nuestro mundo cultural?.
    Besos a todos.
    (Ya estoy contando los días querido Anfi).

  13. (Ya en ocasión anterior, por motivo menos gozoso, propuse que en ausencia del Anfitrión, el casinillo no diera cerrojazo. La iniciativa tuvo una respuesta perfectamente descriptible: por aquí no asomaba ni el gato. No obstante, errare humanum est, nisi netiorum in errore perseverare -se admiten collejas por macarronismo- y vuelvo a plantear que de vez en cuando asomemos la gaita por aquí para comentar algún hecho o dicho actual que consideremos de fundamento. Segui´re asomándome cada día al blog y es más que probable que deje alguna cagadita de mosca sobre el blanco. Daría la última falange de mi meñique izquierdo porque se cumpliera el deseo del Anfi de “…mantener una buena relación de grupo…” No sé si sabría vivir sin las sabias y santas reflexiones de nuestro padre Cura, sin los atinados comentarios de mi don Pangly, mi don Caleu, mi don Filósofo, mi don Rafa, mi don Marción, mi ínclita doña Clarines, mi querido don Elitróforo, mi bienamada doña Sicard también ausente… y de todos ustedes los no nombrados, a quienes tanto quiero y en los que me refugio como en una familia lejana pero de la que recibo calor y amparo en mis soledades).

  14. en esos paises la venta de menores no se concibe como trafico inhumano sino como medio el medio de supervivencia mas humano que puedan recibir los mas pequeños que carecen de medios. un saludo Don Jose ANtonio

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