La mentira tiene las patas cortas, dice el adagio. Vean el contundente palo que la Intervención General de la Administración del Estado propina a la Junta de Chaves y Griñán al afirmar que, durante diez años, el Gobierno andaluz engañó al Parlamento con todas las de la ley. La juez instructora tiene ahora en su mano esa maza que no ha fabricado ella y que aplasta sólo con mostrarla la mendaz estrategia de seguida por ambos Presidentes y su más absoluto desprecio al Parlamento. Desde luego, si esa lobada que abre la posibilidad de que todas las ayudas concedidas en ese plazo resulten nulas, llega a perpetrarla un particular, hace tiempo que se le había caído el pelo. La estafa de los ERE se ha convertido, ahora sí, en la prueba del nueve de nuestra democracia.

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