Ha declarado el consejero de Medio Ambiente que no sabe “si Chaves averiguó cómo tirar el Algarrobico” pero que “hoy toca esperar”, como si no rigiera en la Administración el imprescindible principio de continuidad en la tarea de sus gestores circunstanciales. Y también ha dicho –reutilizando el ‘Génesis’– que “quien se dedica a mirar atrás se convierte en estatua de sal”, dicho tan improbable como el hecho demostradísimo de que los vigías forzados a mirar por sistema adelante acaban casi siempre hipermétropes. Ha defendido el zarpazo del Gobierno en Doñana, disimulado la contaminación de Las Cruces, defendido la integración por la puerta de atrás de los enchufados y sobrevalorado al lince. Entiendo que le sobran motivos para no mirar atrás. Que se pase de la meta, ya no lo entiendo tanto.

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