El hombre-máquina del PP ha dinamitado el congreso sevillano de su partido apoyado en una frase de Henri Ford: el que avisa no es traidor. Resultado: el partido que gobierna Andalucía iniciará el nuevo año litúrgico partido por gala en dos y en medio del ruido, es decir, de la peor manera que podría imaginar un estratega electoral. El presidente Moreno debe de haberlo comprendido así cuando dejó vacía su silla en esa convención suicida que una vez más, ha caído del lado jacobino: Madrid manda y el resto, a obedecer. Sólo falta saber cuánto tiempo durará el armisticio impuesto, pero el daño ya está hecho. Ni gobernando han sido capaz los conservadores (que ahora creo que se postulan “liberales”) de aparcar sus ínfulas y ambiciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.