Cuando haya perspectiva suficiente podrá verse con claridad que esta crisis del PSOE que lo ha partido por la mitad no responde sólo a un calambre interno de la organización sino al hecho contundente de que la socialdemocracia no ha sobrevivido mucho tiempo al llamado “socialismo real”. También, que la causa de su deceso no ha sido otra que el vaciamiento definitivo de su mochila ideológica. Esta crisis es la traca final de unos vistosos fuegos artificiales que han logrado iluminar en su totalidad el cielo ideológico con la mandanga neoliberal, y es lo cierto que hoy por hoy nadie es capaz de aventurar un proyecto de izquierda, amedrentados todos bajo la amenaza de una implosión del propio Sistema. Los teóricos del neocapitalismo, allá por los años 60, predijeron con acierto la capacidad para la metamorfosis del sistema de mercado pero, probablemente, ninguno de ellos entrevió siquiera un jaque-mate como el que supuesto la actual debacle para provocar la cual sus perpetradores han contado con la experiencia de la crisis del 29 y un amplio argumentario antikeynesiano.  No se sabe de momento lo que es la izquierda, en definitiva, como demuestra el carácter estrictamente personalista del debate en Francia o en España (en Alemania el SPD hiberna y en Italia el PSI no se ha recuperado nunca del lingotazo de Craxi), es decir, la absoluta falta de ideas y de proyecto. Lo que acabamos de ver en Sevilla es cómo se rompe un partido y de qué forzada manera se recompone malamente ajustando los añicos, pero recurrir a la más rancia fantasmagoría –los curas y los banqueros– como ha hecho Rubalcaba no es más que la certificación del fracaso político. El éxito de los partidarios de la sociedad desigual estriba en que de esta crisis hemos de salir sin pisar la raya del paradigma neoliberal, ateniéndonos a su preceptiva, enterrando en lo más hondo el rescoldo de utopía que pudiera quedar. La tibieza se paga, tarde o temprano. Y la doblez: ir contra los banqueros cuando acaban de indultar a uno de los más conspicuos resulta un truco demasiado evidente. No les ha faltado más que canturrear el Himno de Riego con la letra que le pusieron cuatro locos en los años trágicos.

Y ahí está el partido en Andalucía, bastión desarbolado, luciendo su cabeza de cartón sobre un cuerpo demediado que, a mes y medio de las autonómicas, ha acusado al actual presidente de inmoral e ilegal y ahora le echa en cara haber apostado cándidamente a perdedor. Un desastre inconcebible que ha logrado destruir hasta los cimientos el casoplón que Guerra levantó de la nada. Esta gente sabe mucho de tramas pero, en política, hace tiempo que no da pie con bolo.

4 Comentarios

  1. Realmente la situación del partido es pésima, la peor de su historia reciente. Su fractura es evidente, y no sólo en Cataluña y Andalucía, y la paródica presidencia de Griñán, una broma. Lo ha dicho Felipe no yo.

  2. Cuesta entender lo que estña ocurriendo, aunque si se hace memoria se comprenderá que tanto ejercicio del poder desgasta, y tanta manga ancha pervierte. La gente es algo tontuna pero no idiota del todo. Se cansa hasta de esos mitos.

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