Quién sabe si la caída de Trump servirá para que algunos populistas reorienten su partidismo. Ojalá. Porque ¿cómo es posible que Vox siga jugando al escondite en Andalucía justo cuando la pandemia está en todo lo alto, la quiebra económica resulta incalculable y el paro alcanza cotas nunca vistas? Mientras el extremismo de enfrente presume de la garantía presupuestaria que ofrece al (des)Gobierno, nuestra derechísima parece absurdamente empeñada en mantener el suspense sobre su imprescindible apoyo a los Presupuestos andaluces. ¿No se les habrá ocurrido a sus dirigentes que sin éstos, todos, ellos los primeros, caerían sin remedio por la borda? Hay cosas que pueden explicarse por la bisoñez pero otras, ni por ésas. Condenados al consenso por la razón política, semejante ejercicio no es más que pura e inútil arrogancia.

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