Lo que han hecho los sociatas en el pleno de la Diputación con los obreros de Tioxide no tiene nombre: oponerse a una moción de apoyo y solidaridad por el solo hecho de que quien la promovía era el Partido Popular. Son los mismos que reclaman constantemente colaboración, actitud abierta, hombro ajeno bajo la trabajadora, pero que, en la práctica, no son capaces ni de imaginar una acción conjunta ni siquiera para apoyar a unos trabajadores que viven angustiados ante la amenaza cierta de su despido. Indigno, descarado, impresentable. Se entiende la competencia política pero el partidismo radical y exclusivista debería estar proscrito en esta democracia cada día más averiada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.