Cuando en los años 80, el ingenio de Antonio Burgos caricaturizó a la cámara autonómica como un parlamento “de la señorita Pepis” se levantaron fariseas muchas voces en defensa del fuero. Me gustaría saber qué podrían decir hoy ante el ridículo –el mayor de este cuarto de siglo largo de autogobierno—que supone admitir en público, como ha hecho el PSOE de Chaves, que lo acordado en nuestro Parlamento no era más que “un brindis al sol” y que ahora será el ‘tío Paco’ madrileño el que venga con la rebaja. Va a tardar en recuperarse esta institución de semejante ataque perpetrado por su mayoría absoluta, pero puede que los andaluces se enteren de una vez de lo poco que de verdad cuenta Andalucía y de lo poquísimo que vale nuestra autonomía cuando se trata de vérselas con un Gobierno que no sea adversario. Que este Parlamento no sirve para casi nada, tal como está, no es ninguna novedad. La diferencia desde ahora será que quien sostenga esa tesis podrá remitirse al propio ejemplo dado por el partido que gobernó siempre este corral.

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