Huelva, para y fonda. Para eso hemos quedado, aparte de periodos electorales, se entiende. Insistimos: ZP está en Doñana, a dos pasos de Huelva, a tres de los quemados de hace tres años, pero cruza el río y se va a Sanlúcar. Ni palabra del AVE prometido, nada de los problemas pendientes (aeropuerto, desdoble y accesos a la costa, servicio médico bajo mínimos, transfugazos intocables…) a pesar de haber convertido la provincia, como los anteriores presidentes, en parada y fonda familiar. “A mandar, que para eso estamos”, dice con guasa Unquiles en “Calle Puerto”. Pero ZP no le oirá, muy probablemente, aislado en su paraíso como los reyes viejos se aislaban en Babia. Huelva le importa más bien poco a este personal, fuera de elecciones, ya digo, sobre todo, porque la tienen por plaza segura y feudo garantizado. ¿Qué sarna con gusto ni pica? Pues no sería mal comentario dirigido a esos mismos ciudadanos que tal vez no entienden bien el desdén mostrado por el Presidente.

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