Es probable que la peor consecuencia del comentario, bien desafortunado, que hizo en torno al problema migratorio el sensato Defensor del Pueblo, haya sido envalentonar a ciertos profesionales del “agiprop”, como ese presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), brazo armado de la consejería de Presidencia contra la independencia de los medios, que ha explicado el tremendo fenómeno no como un problema gravísimo en sí mismo y por sus circunstancias, incluyendo las políticas, sino “por la espectacularización y canalización que se dan en las informaciones sobre inmigración, debido a la compulsión mediática (no se pierdan el malicioso solecismo) que imprime un ritmo acelerado al trabajo del periodista”. ¿Y qué sabrá del trabajo del periodista este mercenario compulsivo que vive del Poder dedicado a servirlo gustosamente a la  carta?  Para eso están los bienpagados: para dorar la píldora, para ‘mediatizar’ la realidad, para sofistiquear como monosabios en torno a los que pagan. Menos lógica tiene, desde luego, que otros se dejen embaucar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.