Dos expresidentes de la Generalitat, Jordi Pujol y Pasqual Maragall, contemplan como razonable que los ciudadanos catalanes lleven a cabo una huelga fiscal como respuesta a la presunta baja inversión por parte del Gobierno de España, huy, perdón, del Estado español. No creen ninguno de los dos que las leyes son de obligado cumplimiento en tanto están vigentes, gusten o disgusten sus principios o efectos, nos beneficien o nos perjudiquen, sino que postulan todo lo contrario, a saber, que cuando una ley no encaja en nuestras previsiones, no se cumple y otra cosa. Es verdad que en España ha habido muchas leyes que quedaron en papel mojado al no cumplirse paladina e impunemente, desde la propia ley antitabaco hasta la que dispone la contratación preferente de discapacitados pasando por la que trata de proteger el monte disponiendo medidas precautorias adecuadas. Los amagos de resistencia conservadora a cumplir la que obliga a asistir a clases de la nueva asignatura tiene su precedente bien cercano en la anunciada resistencia pasiva que la autonomía andaluza anunció en su día que pensaba oponer a la ley educativa elaborada por el Gobierno rival pero en este preciso momento estamos viviendo tal vez el momento de mayor anomia que registran los anales democráticos. Ahí tienen al Parlamento vasco, terne en su postura de no aplicar una sentencia del Tribunal Supremo como precedente, a su vez, de la actual negativa de las instituciones de aquella región española a exhibir la bandera nacional tal y como ha ordenado no sólo su propio Tribunal Superior de Justicia sino como ha sancionado el TS. El acto elemental de cumplir lo ordenado en la Ley tocante a la exhibición de banderas se ha convertido –como en el caso popular de la alcaldesa de Lizartza– en una peripecia heroica, impunemente contestada en los términos más agresivos por las patrullas proetarras que campan hoy más que ayer pero, verosímilmente, menos que mañana, por sus santos respetos. La Ley es hoy en nuestro país una instancia opinable, un imperativo nada categórico que cada ciudadano puede decidir si acata o no mientras que demasiadas instituciones acatan pero no cumplen. Lo que no sé si habrá percibido el Poder es que esta situación cuestiona por la base su misma legitimidad.

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Pero obsérvese que no es sobre esos ciudadanos cimarrones sobre quienes recae semejante responsabilidad, sino sobre los responsables políticos, que son quienes consienten que el incumplimiento de la Ley se disimule primero y, finalmente, se institucionalice, como si ello fuera posible sin quebrarle la médula al Estado de Derecho. Un iluminado como Ibarretxe quiere despedirse de su odisea política proponiendo nada menos que el desuso de la Ley, o lo que viene a ser lo mismo, el disparate de que primero la rebeldía y luego la costumbre sustituyan legítima o, al menos, legalmente, a la Ley genuina. Con lo que ya hemos mencionado al menos cuatro presidentes autonómicos autosituados al margen de esa Ley que ellos mismos imponen a unos ciudadanos que ven más como súbditos que otra cosa. No va a tener marcha atrás, ya lo verán, la nueva “guerra de las banderas”, y con un canto en los dientes si no acaba prosperando la guerrilla fiscal predicada en Cataluña, lo mismo desde la derecha localista que desde la autopostulada izquierda. Aunque eso sea algo difícil de tragar para una ciudadanía que conoce de sobra la dureza implacable del Estado cuando el infractor es un pechero sin más protección que la teórica e inútil que le otorga la Constitución. Te crujen si te distraes en la autopista o fallas en la declaración del IRPF, pero nadie mueve un dedo –ni el Gobierno, ni el Fiscal del Estado, ni las policías– cuando cientos de instituciones se niegan a izar la bandera como ordena la Ley. Una Ley que es ahora mismo papel mojado. Decirlo no supone un desacato sino un aviso leal.

20 Comentarios

  1. Qué bien lo ha marcado el Jefe: ‘…si te distraes en la autovía…’ Una servidora iba a 123 km/h, mi velocidad de crucero, y me pararon los mellizos. Todo en regla tras las oportunas averiguaciones. “¿Sabe usted que ha cometido una infracción?”. Mi cara de estupor fue la respuesta y el de verde me aclaró: iba a esa velocidad en un tramo limitado a 100 km/h. Me había comido la señal, la verdad. Me costó una pastora, pues. Aún no estaba la monserga esa de los puntos.

    Pero todos esos que usted nombra se pasan las leyes por el forro y ahí están tan panchos. Las fotos de los que insultan y acosan a la alcaldesa vasca del PP hasta en misa están bien claritas e identificados los elementos. ¿Cree alguien que les va a costar ni un céntimo sus agresiones a esos energúmenos?

    Hace un par de noches, junto a mi pareja, hicimos un rato de zapping. En no sé cuál cadena apareció una tertulia de esas que se sabe lo que va a decir cada uno, o al menos que tienen repartidos los papeles. Me acongojé viva cuando vi que el fascista Ynestrillas decía en voz alta algunas cosas que yo misma pienso. ¿Tiene alguien alguna palabra de consuelo para mí?

  2. Yo la tengo, querida Aguililla: que no hay verdades de izquierdas y verdades de derecha. A veces se pone uno a razonar y puede acabar rebotando en Hitler o en Rogerio Bacon. El anfi explica muy bien el tema de la desobediencia y sus causas y responsables. Algo que no debería necesitar explicación en un país civilizado.

  3. Mal vamos si no s ecumple la Ley. La debilidad del Gobierno es tan peliurgosa como su arbitrariedad, y estoy por decir que más aún en un medio como el democrático en el que tanto sinvergonzón puede pescar a río revuelto.

  4. ¿Mano dura o comprensión? Siu amigo Gimbernat le lleva la contraria en su periódico, pero veo que no hacen mella en usted esas provocaciones. Nos hacen más falta que nunca hombres enteros. Si ellos las Leyes segirán siendo fatalmente papel mojado.

  5. Me gustará ver qué hace el Gobierno cuando las tres asociaciones de jueces –¡¡¡¡hasta la suya!!!!– le piden que hagacumplir la ley e imponga la exhibición de la bandera. LLegan tarde, eso es cierto, porque han dado lugar a que un responsable descerebrado del PNV diga que no es bueno patear el avispero. ¿Qué avispero? La Ley no es más que la Ley. Me gustaría ver que dice ese genio si los demás españoles le proponemos al Gobierno que deje de favorecer al País Vasco con su famoso pacto fiscal.

  6. Me sorprende, sr. Juez, porque es evidente que no hará bada en tanto las encuestas no le avisen –cosa probable– de que imponer la Ley en el País Vasco, incluyendo la ilegalización de los socios terroristas o terrotistas legalizados por Zapatero, puede beneficiarle en las urnas.

  7. Favor que usted le hace y nos hace, señor Sociata, pero que no necesitamos para nada viniendo de un irracional como usted. Ese incumplimiento de la Ley es quizá el más espectacular de la democracia, porque aunque ha habido episodios similares anteriores, ninguno llegó a ser tan rotundo. Ahora de trata de que POR COJONES no se obedece a la Ley ni al TS en Euskalerría o como se llame el País vasco en lengua etarra.

  8. Siento pena, don ja, amigo, por tanta incomprensión y tanto absurdo. Creo quye nuestra amiga Mendozina no es la única en deprimirse en este comienzo adelantado de otoño. Su columna, aprobada, como casi siempre. Espero que hoy sea un día de muchos y buenos com entarios, como ayer.

  9. Me sobrepasa el tema, lo siento pero me da asco, asco de los políticos, asco de las convenciones que se prestan y pliegan a servir de escudo a esos miserables oportunistas. ¿Qué quiere decir que una región española o en tres no se cumple la Ley? Pues que mañana puede negarse el ordenamiento jurídico completo o recharzarse la Constitución. ESto ha sido impensable durante toda la democracia, desde Suárez hasta Aznar. Sólo Bambi ha sido capaz de romper la lógica de la mayoría y entregarse con armas y bagajes al cxapricho de unos pocos.

  10. He visto en la tele la manifa de los etarristas de ayer, con la detención de Olano y el anuncio de su traslado al juez Garzón. Quien crea que estos crecidos van a bajarse ahora fáiclmente del burro, están listos. El Gobierno los crió y dio alas, pero lo que no está en sus manos, probablemente, es recortárselas.

  11. Este Historiador olvida que las leyes están para cumplirlas…. y cambiarlas… si es necesario.

    Nadie se baña dos veces en el mismo río. Heráclito.

  12. Transcribo:

    >

    Firmado: Juan Manuel Pereira, Señor de Reboreda, Diputado a Cortes por la provincia de Pontevedra. ¡¡¡AÑO 1848!!!

    (Recogido en ed. facsímil en ‘Gran Historia de Galicia’. Tomo XI- Volumen II. Arrecife Edicións Galegas S. L. ISBN: 978-84-96931-7)

  13. (Perdón. Cosas de meigas)

    Transcribo:

    “¿En donde está la Constitución? Infringida en todos sus artículos, ha desaparecido de hecho; y es una farsa, una burla inmoral que se hace del sensato pueblo español cuando hipócritamente se invocan leyes que no se observan.”

    Firmado: Juan Manuel Pereira, Señor de Reboreda, Diputado a Cortes por la provincia de Pontevedra. ¡¡¡AÑO 1848!!!

    (Recogido en ed. facsímil en ‘Gran Historia de Galicia’. Tomo XI- Volumen II. Arrecife Edicións Galegas S. L. ISBN: 978-84-96931-7)

  14. Decididamente este charnego no tiene arreglo. ¿Se cambian las leyes? ¿Pero qué leyes? Que a una minoría de su hechura quiera prescindir de la bandera, por ejemplo, no quiere decir que haya que hacerle puto caso siquiera. Me gustaría comporbar que esta gentecilla tiene los mismos redaños “frente” a la democracia que “frente” a cualquiera de esas dictaduras que tanto parecen gustarles.

  15. No sé, desde fuera y así, en frío, la cosa parece surrealista. Todo cambia, es verdad, y mañana el País Vasco se puede ir a la deriva Océano pa lante, y dejar de formar parte de la Península, en cuyo caso ya no tendría que enarbolar u ostentar la bandera española, pero mientras que siga siendo parte de España pués tendrá que hacerlo.
    Aqu¡ somos menos románticos y los Corsos no arman tales follones por una bandera: se limitan en hacer saltar por los aires algunas viviendas o edificios públicos… Y de vez en cuando asesinan a alguien; será para no perder la mano….aunque ultimamente parece que andan más tranquilos.

  16. Me asombra cada día más escuchar a gente como el Abate, que dan por normal cualquier locura, que aceptan cualquier despropósito con tal de que resulte algo así como “más avanzado”, “siempre a la izquierda de”, etc. Son tontos útiles, la mayoría de la veces, como este coblogero nuestro que pasó de CCOO a ERC y de ahí a viajar en vespa…

  17. 01:23
    Es que no es fácil Padre Cura.

    Decía Vd. más arriba que “La debilidad del Gobierno es tan peliurgosa como su arbitrariedad,”, pero es que estamos ahítos de debilidad y de arbitrariedad. Vea el disparate de “La Educación para la Ciudadanía”, asignatura tan necesaria convertida en guía ideológica de “La educación para la Republica del 31”. Ahí sí está dispuesto el gobierno en echar toda la carne en el asador para obligar a estudiar a los niños un texto de ideología extremista y excluyente mientras ni siquiera intenta proteger a una alcaldesa que cumple la Ley.

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