El pacto para el transfuguismo y las tropecientas mil adhesiones a su filosofía pronunciadas por los partidos es un puro cuento. Consideren el transfugazo de Rosa Aguilar y la alfombra roja que le han puesto el PSOE, sin ir más lejos. Probablemente ése es un problema sin solución, una desvergüenza tan inevitable como la ambición humana, algo tan viejo como la tentación. Nadie se fuga del PSOE a IU, claro está, sencillamente porque ni una sola de esas fugas deja de ser un asunto “pane lucrando”. Eso es, precisamente, lo que lo convierte en despreciable.

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