¿De qué país hablaba ayer el presidente Griñán cuando aseguraba que (¡otra vez1) “lo peor de la crisis ya ha pasado”, enumeraba incansable bonanzas y mejoras, decía que era el que presta mayor financiación incondicional (¡) a los Ayuntamientos o hablaba de una recuperación económica y laboral palpable? Cierto que admitió problemas y dificultades pero enseguida se le iba el pincel listo para esbozar el mejor de los mundos posibles. Como al Pangloss volteriano en sus mejores momentos. Se ha dicho que el optimismo es un requisito de toda recuperación. Pero hay que añadir que también de los peores fracasos.

2 Comentarios

  1. Se queda corto. Lo que está ocurriendo lelva mucha razón al decir que puede ser el principio del fin de esta patulea que vive del cuento sindical. En mi consejería los sindicalistas elegidos desaparecen tras la votación y ya no los vemos noi para un remedio. Se han buscado el desprestigio a pulso y hacen muy bien en denunciarlos quienes conocieron épocas mejores.

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