La Junta uno quiere bromas con sus funcionarios. A uno que tuvo la ocurrencia de denunciar por prevaricación, hace algún tiempo, a varios altos varios de Agricultura, la consejería tiró por la calle de en medio y, paralizando indebidamente el procedimiento sancionador, se limitó a cesarlo, “prescindiendo total y absolutamente” del camino establecido sin siquiera darle audiencia. Total, un número, que el un Juzgado de Sevilla acaba de anular, aunque el perjuicio del trabajador público –con 42 años de servicios prestados– mal arreglo puede tener ya, sobre todo si, como protesta el Sindicato de Funcionarios, la Junta apela esta sentencia que, en todo caso, no podría evitar ya que el “castigado” hubiera cumplido por las bravas la mayor parte de la sanción impuesta. Esta debe de ser la “reforma de la Función Pública” prometida y la idealizada “carrera administrativa: palo y tentetieso. Menos mal que, al menos pro una vez, la Justicia se ha plantado ante el capricho y la arbitrariedad de los políticos. 

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