Ha tenido que ser un expresidente del Consejo Económico y Social quien le de fuerte y flojo al sindicalismo actual, acólito del Poder, comensal junto al otro “agente social” en la mesa del Señor. No tenemos siquiera, treinta años después, la ley de Huelga que establece la Constitución; los conflictos se dirigen hoy a presionar al ciudadano y no al patrón; se exige la paridad en los consejos de administración de las empresas pero no entre los liberados sindicales; hay mucho temporal y hasta se llega a incentivar con dinero del contribuyente, ante la pasividad de esos gremios, a los “falsos autónomos”; los sindicatos se han  opuesto “sistemáticamente” a que se regule el juego de derechos. Federico Durán se ha despachado a gusto, incluso en plan Groucho: “En el caso Delphi hace falta autocrítica; los sindicatos han nido de victoria en victoria hasta la derrota final”. ¡Vaya palo! No contestará, pero no por prudencia, sino porque, seguramente, poco o nada tendrían que responder.

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