Fin de la tragicomedia: Susana Díaz entona resignada el canto del cisne y se entrega al sanchismo con armas y bagajes. Se quedará al frente del grupo parlamentario –la van a freír—pero será Espadas, el vengador de Sánchez, quien diga y disponga en política autonómica. Y ella se pliega sin condiciones: “Haré lo que en cada momento él me vaya demandando”. ¿O alguien esperaba algo que no fuera la venganza de quien ella echó del partido en su día? ¿A cambio? A cambio, la harán senadora del Reino, que es la compensación ya clásica reservada a los caídos. ¡De algo hay que vivir! Verán que poco tiempo tarda en diluirse su pretorio y cómo se reciclan sus pretarianos. La verdad es que, entre unos y otros, han dejado a su histórico partido hecho unos zorros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.