Como quien no quiere la cosa, las reacciones de los Gobiernos —hay que decir que tras las huellas del denostado Bush—están cambiando de la noche al día el panorama ideológico que parecía cristalizado en un paradigma intocable: el del liberalismo radical. Nadie habla de cambiar de Sistema, claro está, y son los propios fautores de la crisis quienes se están encargando de enderezar las cosas a base de administrar el único recurso que han encontrado a mano: el dinero de todos. Hace falta salvar al Sistema, qué duda cabe, porque con su hundimiento nos hundiríamos todos, y no hay otro dinero disponible que el público, o sea que las opciones son limitadísimas por no decir única, como lo está demostrando, aparte de la proeza americana, la huída hacia delante de España, la nacionalización masiva de los bancos británicos, la garantía plena de los depósitos en Irlanda, la protección francesa a sus entidades y su intervención en las belgas, etcétera, pero no hay duda de que esta “intervención” masiva, intensa, desconocida hasta ahora, debe hacernos reflexionar sobre las contradicciones de la teoría y, en su caso, sobre el fracaso del modelo mismo. El presidente de Paraguay, que es sacerdote, monseñor Lugo Méndez, acaba de decir que el capitalismo está llegando a su fin, porque tras dos siglos de dominación y diversos ensayos de formas, la realidad es que la predicción marxista de las crisis como instrumentos funcionales e inevitables del desarrollo está ahí, quizá más convincente que nunca, lo mismo que lo está el fracaso del socialismo llamado ‘real’, incapaces ambos de funcionar respetando a un tiempo la iniciativa privada y una vocación intervencionista decidida que convierta al Estado-espectador en el motor de la economía. Ya veremos en qué para el asunto, pero es evidente que este momento la vida económica de todo Occidente está en manos de un Estado obligado a salvar al Sistema aunque sea pasándole la factura a los contribuyentes. Mucho menos hizo Mitterand y lo pusieron a parir.

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La lección de esta crisis, por el momento, es que si el socialismo no funcionó, el capitalismo tiene ya un pie y parte del otro en el crack. Pero la opción de salvarlo lo significa que su modelo sea el único posible, sino mientras se admita como único, precisamente, es decir, mientras –como acaba de hacerse y se va a seguir haciendo—se apuntalen sus ruinas con los métodos del adversario. Nunca se había visto en la historia económica un despliegue de heterodoxias salvadoras como el que estamos presenciando, lo cual no significa que no haya más que una gestión imaginable de la vida económica sino que, por definición, están excluidas las demás… a no ser que sea el propios Sistema el que las aplique y regule. El caso de España es más curioso aún si cabe, porque lo que en realidad esconde al plan de ZP es la compra a los bancos de su asfixiante deuda inmobiliaria, lo que podría permitirles levantar cabeza y, quién sabe, si volver a las andadas, todo gracias a un Gobierno “socialista obrero” que hace lo que debe, sin duda, pero sólo y exclusivamente porque ha renunciado definitivamente a su razón de ser. La crisis pasará, como todas, dejando tras de sí un campo de batalla lleno de millones de víctimas, y el capital recuperará su proverbial virtud de crecer y reproducirse de nuevo, al menos hasta que llegue otra nueva crisis. Hablábamos ayer de la cara oculta de la situación, de la galdosiana hambruna de la clase media sin recursos, de la tragedia del proletariado en paro (sobre todo del inmigrante), contraste supremo de la cara brillante en la que la vida seguirá siendo plácida y en los pantalanes seguirán amarrados los mismos yates. Y todo ello por virtud del dinero de todos, de ese tesoro público que cierta ministra ignorante dijo que no pertenecía a nadie pero que ahora estamos viendo claramente a quien pertenece de verdad.

10 Comentarios

  1. Cada crisis viene a ser el resultado de que alguien descubre una fórmula mágica de hacer dinero y mientras funciona se van sumando más y más usuarios hasta que acaba reventando.
    El crac del 93 dicen que fue porque todos los norteamericanos especulaban en bolsa con el mismo programa informático. Esta por la espiral formada por la codicia de los constructores combinada con la de los banqueros.

    El caso es que siempre acaban pagando los mismos: Los que se van al paro y los que pierden sus ahorros.

    Los ricos nunca pierden sus fortunas durante las crisis, simplemente las sanean a costa de los pringaos de la clase media y media alta que se quedan con sus activos devaluados y que acaban siendo adquiridos a bajo precio por los grandes de siempre.

  2. Efectivamente, ahí está la tercera vía de la cual hablo hace tiempo, a la cual aspiro desde años; es un capitalismo humano, o un socialismo bien entendido, como quieran llamarlo, en donde ninguna ley esté por encima del hombre y pueda dañarle pero donde ningún individuo esté por encima de los intereses de la colectividad.
    Es factible, el sistema tendrá sus defectos y habrá que ir tanteándolo, quizáas navegando a vista, pero hay que intentarlo. De todas formas es nuestra única solución. Es eso o ir hacia una nueva explosión.
    Besos a todos.

  3. Noticia de hace un rato:
    Si los intereses bajan y el euribor sube ¿A qué juegan? Nos están haciendo un trile de caballo.

  4. Que en estos abrojos hay listillos por un tubo, se da por descontado. Que los gobiernos, gobiernillos y gobiernetes silban y miran al techo durante años, también. Total, a los que están en la pomada les da lo mismo. Ellos tienen sus nóminas, sus prebendas, sus coches y sus carguetes bajo los paraguas que ellos mismos fabrican. ¿O no se acuerdan del enano de Tafalla diciendo que aquí se podía poner uno rico en el menor tiempo posible de todo el mundo mundial? ¿Trabajando? No, padre. Especulando. ¿Qué hizo Marito con su amigo Juanito Frenandol con Antibióticos sino dar un pase negro y forrarse el riñón? Si luego el banestazo le salió churri es porque no se puede estar permanentemente jugando de farol, porque siempre hay otro burlanga que te pilla.

    No hacen falta leyes. Sino que se cumplan y que vigilen al vigilante. Mismamente la real Oposición, que también cobra por ello. Claro, que si también se besa en la boca con los propios mafiosos, a ver quién tiene los santos coj… de meterle la cabeza sangrante del caballo entre las sábanas de seda al capo de turno.

    Estoy de acuerdo con usted, madame. Creo que eso que usted describe se llama socialdemocracia, ese término tan de- y des-preciado. Lo que hace falta es que el encargado de ponerle el cascabel al gato, no robe el cascabel.

    Mi don Élitrof, aquí hace trile desde el pescadero que entre los tres lenguados buenos te cuela uno de la semana pasada ‘in ictu oculi, hasta el director de la sucursal habitual que te dice muy buenas palabritas pero ni se te ocurra pedirle el menor favorcillo. Paíisss.

  5. Jesús, el Anfi no lo podía poner más clarito, si en el fondo de lo que se trata es que toca época de recaudación feudal, otra de tantas (lo malo es que hay pocos bosques de Sherwood donde refugiarse). Cómo nos vamos a enterar que en el casino de la economía hace tiempo que la banca juega con los dados trucados y que cualquiera que se siente a su mesa lleva las de perder; precisamente por eso, porque nos pierde el “ganar”, y ante esta realidad no creo que haya vía que valga, por lo menos a gran escala.
    Saludazos a tutti.

  6. Mi opinión se reduce a dos frases ya escritas (como verán soy todo lo contrario de quién copio el nombre), a saber:

    1. Cuando nuestro brillante anfitrión menciona a la “ministra ignorante”. Creo que se peude extender a muchísimos de nuestros gobernantes. Aquí en Sevilla tenemos dos , en la Alcaldía y en la Junta, que no envidian en nada al Sr. Bush.

    2. La otra la “copio y pego” porque no tiene desperdicio, la ha escrito “epignorante”:

    “No hacen falta leyes. Sino que se cumplan y que vigilen al vigilante. Mismamente la real Oposición, que también cobra por ello”.

  7. Consiguen que una empresa se establezca en una región, les hacen algún tipo de regalito o trato de favor en forma de terrenos, exenciones, descuentos en cotizaciones, etc. A los pocos años la empresa quiebra, o deciden que no es rentable, y amenaza con irse (atraída posiblemente por similares regalías ofrecidas en otras tierras) y plantea: o continúan los estímulos o montamos la era en otra parte.

    Al final, la agonía se prolonga, la empresa cierra y la administración se hace cargo de los “gastos sociales” ocasionados por la fábrica de marras.
    Invierte no sé cuántos millones en facilitar algunos meses de paro a los trabajadores dejados en la calle y en planes de “recolocación” para los otros. Más inyección de dinero.

    En este sentido, ¿cuál es la diferencia entre una empresa que fabrica coches o componentes electrónicos y otra que “vende” hipotecas y productos de inversión?

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