Un perdedor para un pueblo

Las candidaturas de IU están dando juego largo a los observadores. En especial la de Valderas, todo un coordinador regional obligado a ir mendigando apoyos provincia por provincia. En Sevilla ha fracasado, de momento, en toda la línea, y en Huelva, la asamblea provincial acaba de elegir al exalcalde de Bollullos, Francisco Camacho, como número 1 en la lista para el Parlamento autónomo… con permiso de Valderas, porque la suerte de Valderas, respaldado también como inimagnable presidente de la Junta, se decidirá el día 15 en el cónclave regional, de manera que ni sale, sale, y es rechazado –y la oposición no es despreciable– habrá que buscarle acomodo  a Camacho una vez más. Banderas ha perdido ya dos veces en Huelva y si lo intenta una tercera, tras al batacazo de Sevilla, será porque lo fuercen sus rivales internos, pero a regañadientes. Ni Valderas podía llegar a más ni Huelva a menos, ésa es la verdad.

Cates con nota

Para Pedro Ruiz Morcillo

Por más que le eche cara al asunto, la Junta andaluza no puede mantener indefinidamente oculto el temeroso nivel del fracaso escolar. Es obvio que a la Junta no le ha importado nunca ese fracaso, pero también no puede tolerar como si nada que la opinión se vaya inflamando ante la evidencia de un fracaso que los especialistas se encargan de sacar a la luz. Se puede uno pasar por el arco el Informe PISA y, ciertamente, Chaves y su consejera se lo pasaron aseando la faena con cuatro muletazos por bajo, del mismo modo que el Tripartido catalán se ha pasado el de la Fundación Bofill que pone de manifiesto que también allí se reparten membrillos gratis. Que al “régimen” se le da un bledo del nivel educativo lo demuestra, más aún que su pasividad ante ese desastre masivo, el intento de ocultarlo. Pero insistimos en que no es fácil mantener tapada una lacra que en los hogares y en la opinión se conoce de sobra y se lamenta sin remedio. Había que ponerle uno, pues, una cataplasma siquiera, y la Junta la ha encontrado y bien fácil.  ¿Que la estadística del fracaso escolar es aterradora, que crece sin pausa el pelotón de los torpes, que en España estamos en niveles ínfimos, sólo comparables a los portugueses y griegos, y encima que en Andalucía viajamos a la cola de España? Pues nada: se rebajan esas cifras y a otra cosa. ¿Y cómo?, se preguntarán inquietos lo mismo el padre de familia que el profesor o el contribuyente. Sencillo: subiéndole la nota a unos y otros, aprobando al que no sabe y subiendo al que sabe algo al cuadro de honor. ¿Y qué tendrán que decir a eso los sufridos docentes? Bueno, eso dependerá de la conciencia de cada cual pero, de momento, la consejería ha inventado un sistema que no tiene por qué no funcionar: incentivar a los profes a fin de mes en función de la mejora observada en los resultados. Hasta 7.000 euros podrá trincar el profe que “consiga” mejorar el rendimiento escolar, esto es, para qué vamos a engañarnos, los resultados conocidos: a más fracasados menos pasta y viceversa. Vean lo sencillo que resultaba cuadrar ese círculo de tiza que durante años ha encerrado angustiosamente a todos los padres menos a los de la patria.

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La educación no interesa gran cosa al Poder. Como acaba de escribir Félix de Azúa, en Cataluña, sin ir más lejos, ese Poder desprecia la educación y aprecia la “formación del espíritu nacional”, valora la ‘ideología’ y se desentiende del resto –del “trivium” y del “cuadrivium”–, considerado como conocimiento expletivo o saber rutinario. En Andalucía se limita a maquillar los resultados con absoluto desdén por las consecuencias y en términos a todas luces ultrajantes para los docentes, dado que, o bien se da por hecho que esos “objetivos” necesitan ser “incentivados” para lograr el interés del educador, o bien lo que se propone con descaro –y eso parece, desde luego– es ablandar con dinero el criterio calificador de quienes tienen el imperioso deber de enseñar primero y de clasificar luego a los enseñados en orden  sus méritos efectivos. Y encima por una miseria: 600 euros por profe solamente por apuntarse al plan este mismo año, 1.200 más al año siguiente, 1.800 si perseveran todavía otro curso y, en fin, 3.400 de propina si en el año 2013 han logrado el maquillaje completo. Es probable que nunca se haya maquinado un soborno tan humillante para “los que tienen que enseñar”, a los que, bien mirado, se les aplica el modelo sofístico de los tiranos clásicos con la diferencia de que lo que ahora se transforma en mercancía no es el saber sino el título. Nunca trató bien a sus maestros el país del ‘Dómine Cabra’, en el que el hambre del docente hacía de contrapunto de un raro prestigio segundón. Ahora les ofrece la sopa boba a cambio de sus conciencias. Sabíamos por Leibnitz que la educación hace bailar al oso. Si Dios no lo remedia puede que veamos bailar también al domador.

La Andalucía real

¿‘Andalucía imparable’ o ‘Andalucía parada’? No dudo que los expertos de Economía tratarán de darle, una vez mas, la vuelta al transparente. Pero ahí están los datos –no cualesquiera, sino los del Instituto Nacional de Estadística (INE), es decir, los del propio Gobierno– para certificar que este edén inalcanzable de las propagandas junteras oculta, en realidad, a una legión de pobres, la más grandes de las registradas en las autonomías españolas junto con la extremeña. El 30 por ciento de los andaluces vive bajo el “umbral de la pobreza” y muy por debajo de la media española y el treinta por ciento de 7 millones mal contados equivale a dos millones largos, no hay que darle vueltas. ¿Por qué ha de ser Andalucía la región más pobre de la nación, que es lo que le falta o que es lo que, tal vez, le sobra? Tras casi 30 años de mayoría absoluta no cabe duda de que este “régimen” satisfecho ha fracasado en lo más importante.

Puentes improvisados

No es bueno improvisar soluciones, sobre todo cuando conciernen a grandes problemas. Desembarcar en plena campaña electoral en una ciudad, como hizo Chaves en Huelva, sacándose tres puentes de la chistera, por ejemplo, es tan poco serio como están demostrado los hechos. Los ecologistas han decidido ahora dirigirse a Bruselaspara pedir que se nieguen a aquel proyecto electoralista los imprescindibles fondos comunitarios, dado que no respeta las reglas el juego ni se halla incluido en ninguno de los planes de ordenación territorial vigentes, lo cual dice mucho sobre el modo de actuar de la Junta pero, sobre todo, desorientará a muchos ciudadanos que no tienen por qué entender estas escaramuzas políticas. En el proyecto de unir Huelva con Punta, como en el de comunicarla con Cádiz, la Junta lleva vertida demasiada basura partidista. No me digan que no es una pena que Huelva tenga que perder para que “ganen” cuatro porfiosos ocasionales.

Freud en el sex-shop

Pocas teorías tan difundidas, y casi ninguna tan deformada, como la insigne ocurrencia que el maestro Freud improvisara a propósito del simbolismo de le trenza, ese bello e inocente recurso femenino en el que el mago vienés, que era una miajita retorcido, para qué vamos a negarlo, sostenía que habitaba el fantasma semiológico del pene ausente. La mujer viviría inconscientemente abrumada por la famosa “ausencia del pene”, idea que algún crítico malicioso de los muchos que pulularon en su entorno íntimo, atribuía a la observación banal de las inevitables reacciones infantiles ante la anatomía comparada de los diferentes sexos. Tan lejos llegó el maestro, que sostuvo que el sencillo hecho de cortar una trenza podría (y hasta solía) ser el origen de un síndrome temeroso que él llamaba “complejo de castración”, probablemente una de las conjeturas machistas más solemnes de la historia del psicoanálisis pero que ni les cuento el juego que les ha dado a los “analistas” de pago, en especial a los argentinos. Hoy en Internet recibimos cada mañana en el correo la multioferta indeseable de productos y técnicas relacionadas con el pene, lo que, sin duda,  nos proporcionada una idea adecuada del interés latente en el mercado por esa materia, de paso que nos acerca a aquella premonitoria e inquietante advertencia del gran Henri Michaux sobre el hecho de que las circunstancias del siglo pasado habrían hecho del pene un objeto físico y mental “doctrinario”. Puede ser. De Francia me llega la propaganda de un artilugio sáfico –el “gode Share”– que permitiría a la pareja lesbiana (o a la otra, por supuesto) consolarse mutuamente utilizando una prótesis de silicona médica, larga de 24 centímetros, gruesa entre tres y cuatro y medio, de manera que la parte pasiva recibiera la sensación tradicional mientras la activa pudiera disfrutar del estímulo del “punto G” provocado por cierto trebejo hábilmente incorporado al diseño. ¿Echan de menos algunas mujeres ese órgano ausente, tratan tal vez de sustituirlo por una réplica fantasma que se vende en el sex-shop al módico precio de ochenta euros de vellón? Quede ahí la eterna pregunta y respóndala quien pueda.
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Me entero de paso de que el invento franchute no es más que la reproducción de un viejo útil que en Japón –el mítico país del crisantemo y la espada– se viene vendiendo de puerta en puerta nada menos que desde el siglo XVII con el precioso nombre (a mí me lo parece, al menos) de “ryochidori”, lo que no constituye ninguna novedad porque bien sabemos que nuestras celestinas de toda la vida han dispuesto en su muestrario secreto de muchas de las maravillas que hoy nos ofrece como novedad esta sociedad presentista. En las tumbas neolíticas, y aún en las que las precedieron, los arqueólogos están hartos de encontrar ‘pepones’ y ‘chochonas’ con las que, en aquellos albores civilizatorios, el Sistema omnipresente propiciaba ya la socialización de los valores y, en este caso, una división funcional entre los sexos que ha tardado milenios en comenzar apenas a resquebrajarse. Hombre, uno no tiene nada o bien poco que decir sobre estas prácticas placenteras que, en el fondo, con Freud o sin él, hay que recocer que ocultan mal que bien un clamoroso instinto de dominio y hasta, si me apuran, ese “sadismo subliminal”, que un visionario atormentado como Céline descubría en cuanto anduviera por medio ese disputado órgano, entre el cual y la matemáticas (reléase “Viaje al fondo de la noche”, si se está de humor) aseguraba él que no se extendía más que el enigma de la Nada. La revolución porno no va a descubrir ni tanto así, tal vez, que no supieran ya nuestros lejanos antepasados. Pero ahí está el repertorio novísimo deslumbrando a ciertas liberadas con inventos que hubieran hecho sonreír a las japos, incluyendo desde la princesa altiva a la que pescaba en ruin barca cuando aquí nuestras elites ‘ilustradas’ se debatían aún –ay, Chaderlos Laclos– justificando el adulterio.

En la cola

Dice la consejera de Educación que un buen día contrajo el compromiso con la ciudadanía de poner a su servicio toda su inteligencia y su esfuerzo para mejorar la enseñanza andaluza. ¡Quién la mandaría! Ahí tienen el avance del Informe Pisa 2006 certificando que la enseñanza andaluz permanece a la cola de las comunidades, y el sintomático cambio de esta incombustible que empieza ya a reconocer, menos mal, que hay cosas mejorables en este sistema descolgado que ella ha contribuido a fraguar como nadie. Ya saben que el plan de doña Cándida es tentar la conciencia de los profesores ofreciendo incentivos económicos a cambio de que “cumplan objetivos”, es decir, hablando en plata, de que ablanden su criterio de manera que se salven, al menos sobre el papel, que es lo que interesa a la Junta, cuantos más fracasados mejor. Seguiremos a la cola, pues, aunque, eso sí, puede que algunos de nuestros sufridos profes sucumban al aguinaldo.