Cerrar el chiringuito

Anticipándose a que la Junta y el SAS concelebren la liturgia anual de su estadística en bruto (total de “actos médicos” y demás), la asociación del Defensor del Paciente ha presentado una memoria de lo más pesimista que incluye datos como que 50.000 andaluces esperan ser intervenidos quirúrgicamente o que 175.000 figuran en la cola del especialista, razón por la cual la consejera ha descubierto el huevo de Colón mandando cerrar las agendas de los médicos especialistas en las que no se anotarán más citas hasta nueva orden, con lo que las listas de espera no se verán definitivamente desbordadas. Hay que decirlo una vez más: el sistema público de salud debe sus bondades a su cuerpo facultativo y sanitario en general, y sus defectos a la arbitrariedad, inepcia o ambas cosas, de sus gestores políticos y administrativos. Una lástima y un escándalo que, lamentablemente, un rutinizado Chaves hace años que asumió como inevitable.

La mujer del arquitecto

Hasta cuatro veces repitió ayer la candidata frustrada a la alcaldía, Manuela Parralo, que este alcalde había adjudicado “a dedo” una obra –el Palacio de Deportes– a su señor esposo. Nada más cierto, pero la verdad requiere ser completa para ser verdad auténtica, y la verdad completa es que, en aquella primera legislatura “en minoría”, esa adjudicación fue pactada con la oposición por aquellos novatos ante la evidencia de que el “régimen” la acogería de buena gana, y no me tiren de la lengua no sea cosa de que empecemos a dar nombres. Por lo demás, Parralo debería caer en la cuenta de que, con concurso o sin él, su marido se ha llevado la parte del león en las adjudicaciones de obras oficiales de los últimos decenios, cosa, por cierto, muy criticada a media voz por sus propios colegas. ¡Vaya golpe bajo que se le ha ocurrido a esta dama! A lo mejor no me cree, pero mi sincero deseo de que vuelva pronto a su Instituto se basa en la presunción de que lo peor, para ella, a lo peor está por llegar.

La meta del hombre

Cada vez se abre más camino la evidencia de que la idea del progreso ilimitado es pura “ideología”. Tan “ideología”, probablemente, como aquella otra que supeditaba el desarrollo de la especie y los logros de la sociedad a un plan divino expresado en el concepto de Providencia, que es la piedra miliar sobre la que, desde la Edad Media, reposa la conciencia del Occidente cristiano. Hay especies degeneradas de ese “mito del progreso”, por supuesto, la mayoría de ellas reutilizadas políticamente con notable éxito durante casi tres siglos, y que suelen aparejar el ridículo estrambote que se empeña en ilustrarlo con la mejora material de la existencia. Cuando los políticos, obviamente para capitalizar el éxito, hablan ingenua (o tramposamente, da lo mismo) de lo que ha avanzado Andalucía o la Argólida en los últimos decenios, recuerdan al padre atolondrado que se atribuye como mérito el crecimiento de su prole, al tiempo que unos y otro tienden, como por instinto, a presumir que esa progresión resulta imparable, indefinida y fatal, como si la experiencia humana no estuviera harta de probar la incertidumbre del destino. Hiroshima o los estragos del Sida demuestran que la Humanidad, sujeto de tan admirables avances,  es capaz de autodestruirse y que no hay nada inscrito en la naturaleza de las cosas que excluya el retroceso o incluso el apocalipsis. El texto clásico sobre el tema es el libro de John Bury, “La idea del progreso”, lúcida mirada sobre un tópico acaso irreversible que acompaña a la “modernidad” europea para fraguar sólidamente durante el XVIII: el de que el Hombre, aunque sea a trancas y barrancas, con independencia de los zigzags, avanza siempre hacia adelante. Bury vio con claridad que ese tópico, motor de civilizaciones y sagrario de esperanzas, no era sino la versión secularizada del mito providencialista fraguado en la Edad Media, es decir, el supuesto de que la condición del Hombre sobre la Tierra no depende de lo Alto sino del hombre mismo, de su capacidad, de sus fuerzas, y ya en la perspectiva niestzcheana, de su voluntad. Como Napoleón ante el papa, “Sapiens Sapiens” pretendía coronarse por su propia mano.
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Viene a cuento el recordatorio porque un instituto francés cree haber desarrollado un modelo matemático capaz de prever con exactitud el futuro deportivo, para concluir que la capacidad de superación atlética –aquel invento del optimismo griego– no es indefinida, como ha venido creyéndose, sino limitada de tal modo que puede anunciarse, para dentro de veinte años, el fin de las plusmarcas determinado por el agotamiento de la capacidad psicológica de los atletas y de la propia potencialidad del cuerpo humano. No será posible, pues, continuar arrancando décimas o milésimas de segundo a eso que el comentarismo cursi llama el “crono”, ni alzar más el cuerpo sobre la pértiga sin derribar el listón. De modo que resulta que el ser humano estaría tan limitado como la propia Madre Naturaleza, incapaz de producir recursos más allá de un límite discreto, de manera que igual que sabemos que las reservas naturales de petróleos tienen fecha cierta de caducidad, podemos estar seguros también de que el sueño olímpico de la superación sin fin –tan niestzcheano en el fondo, aunque se haya hablado de una “ilustración” griega– queda, al menos en teoría, a los pies de los caballos. Ni la tecnología ni la droga podrán salvar esa linde, además, por más que se esfuercen. Al fin y al cabo, hace mucho que la fe en el progreso acabó ingresando inadvertidamente en el predio de las creencias, y la razón tan bien erigida por Condorcet y los suyos, se ha canonizado tanto que la verdad es que hoy cuesta Dios y ayuda distinguirla del viejo providencialismo. Es una mala noticia para la industria del epinicio, pero me parece que un aviso interesante para las grandes soberbias de ese mono loco que hace siglos que corre por la pista como si la meta huyera delante de él

Manifiesto por la libertad de expresión

Los abajo firmantes, periodistas, comunicadores y trabajadores relacionados con la información, ante la celebración del juicio por presuntas injurias al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, en relación con las informaciones publicadas en el diario EL MUNDO sobre el supuesto espionaje al que fue presidente de la Caja San Fernando, queremos manifestar nuestro incondicional apoyo, en lo personal y en lo profesional, a los periodistas que se enfrentan a este juicio, Francisco Rosell, director del periódico, y Javier Caraballo, redactor jefe y autor de la información, y nuestra absoluta confianza en que la Justicia reconocerá que en este caso han realizado su trabajo con el mayor rigor y la máxima diligencia, como siempre a lo largo de toda su trayectoria profesional.                       

Asimismo, rechazamos con la mayor contundencia posible las acusaciones interesadas que los implican en una supuesta trama para urdir un montaje con la intención de desprestigiar al presidente de la Junta de Andalucía. El único interés que mueve a cualquier periodista es contar la realidad tal y como llega a conocerla, sea cual sea, y no modificarla. La prensa libre ejerce una labor de oposición que nada tiene que ver con las simpatías que los periodistas tengan o dejen de tener hacia los gobernantes, o a la inversa.

Estamos convencidos de que Manuel Chaves se equivoca si se siente atacado por los medios y los periodistas que ejercen su derecho a la libertad de expresión, que no es otra cosa que la única forma de garantizar a los ciudadanos el disfrute de su derecho constitucional a recibir información y denunciamos, asimismo, cualquier mordaza que desde el poder se intente poner a este derecho fundamental, cualquiera que sea la forma que adopte.

Adhesiones

Ignacio Díaz Pérez, César Vidal, Herman Tertsch, Gotzone Mora, Javier Domínguez Mariscal, Montse Ramírez Codina, Francisco Pérez Gamero, Juan Pablo Colmenarejo, Félix Machuca, Carlos del Barco Galván, Antonio Checa Godoy, Eusebio Pérez Fernández, Diego Tavero Bolaños, Carmen Elías Iglesias, Francisco Rubiales, Juan Miguel Vega Leal, Pedro de Tena, Manuel Contreras Peláez, Ramón Ramos Torres, José Carlos Villanueva, Agustín Pery Riera, Iñaki Gil Vázquez, Javier Rubio Rodríguez, Eva Díaz Pérez, Eduardo del Campo Cortés, Esther Alvarado Parra, Manuel María Becerro Pérez, Carmen Torres Palmero, Miguel Ángel Majadas Alonso, Antonio Salvador Ruiz, José Landi Grajera, Clara Fajardo Triguero, Félix Martínez Zapata, José Contreras, Javier Borrás Almenar, David Padilla, Manuel Mateo Pérez Rodríguez, Natalia Cano Gutiérrez, Carlos Crivell Charneco, Carlos Aimeur Urios, Reyes Gómez González, Francisco Justicia Ventura, Antonio Cejas Rubio, Berta González de Vega Dávila, Francisco Robles, Luis F. Rull Fernández, Benigno Camañas Sanz, Luis Miguel Fuentes, Teresa López Pavón, Agapito Maestre Sánchez, Belén Gómez del Pino, Aurelio Fernández Lozano, Javier González Fernández-Cotta, Rafael Pérez Unquiles, Francisco Javier Recio García, Roberto Pardo Salas, Andrés Marín Cejudo, Rafael Madero Cubero, Wanda Cuseo, Ángel Munárriz Fernández, Joaquín Caro Romero, Juan J. Camacho Vilches, Rafael Alcalá, Elena Lázaro Real, Andrés Moya Moya, José María Rondón León, Beatriz Novo Seco, Héctor Fernández Medrano, Joaquín Núñez Aguilera, Rafael Burgos Martínez, Raúl Navarro Guardiola, Francisco Escribano Castro, Gema Peñalosa López, Miquel González Ivars, Juan José Marcos Guillén, Sergio Sampedro Maestro, Inmaculada Lidón Navarro, Javier Ruiz Cavanilles, Pablo Álvarez Quilis, Jaime Nicolau Saiz, Guillermo Ruiz Sanz, Iván Pérez Faubell, Alberto Mas Sánchez, Vicente Martínez Useros, Héctor Sanjuán Pons, Amparo García Villaplana, Noa de la Torre Alfaro, José Martín Pérez, Daniel Borrás, Jessica Escavias Pastor, Antoni Rubio, María José Gálvez Carmona, José Carlos Aguado, José Luis Lombilla, Manuel Barrero, Daniel Martínez, Francisco Ruiz Roldán, David Yoon Sun, Javier Pons Acosta, Ignacio González Sánchez, Ignacio Álvarez Pérez, Manuel Ramos “Mágnum”, Susana Villaverde Aguilar, Leonor Cabrera Torrado, Fernando Ruso, Juan Carlos Serrano, Carmen López, Miguel Cabrera, Laura Sánchez, Raquel Pérez Rodríguez, Joseba Murga Eizagaechebarria, Cristina García Redondo, Juan Sánchez, David Cuesta, Javier Carballo, Nerea Samperio, Jordi Folqué, Ana Carolina García, Javier M. de la Horra, Luis Montoya, Remedios Serrano, Ana Galera, Mariano López, Mar Espinosa, Laura Estepa Duque, María del Mar Rodríguez Ortiz, Almudena Salinas, Juan Marfil Mateos, Santiago Salas de Vega, Antonio Félix, Francisco Javier Carrillo Sierra, María Jesús Fernández Pedreira, Antonio Muñoz Navajas, Antonio José Suárez Candilejo, Sergio Pérez Antón, Luis Javier Ezquerra, Patricia Rull, Pilar Orgaz, Inmaculada Jiménez Jiménez, Mertxe Carneiro Bello, Federico García Crespi, Miguel Ángel Agea Amador, Chelo Izquierdo, Mercedes Lora, Rafael M. Martos, Santiago Martínez-Vares Gigliotti, Eva Ávila Mayo, Carlos Crivell Reyes, Cristina Cuervas García, Antonio Moreno Osorio, Nicolás Alzaga, Sergio Robles Hernández, Margarita García Cano, Cristóbal González Montilla, Simón Onrubia Bodas, Olatz Ruiz Melero, Marta Sánchez Esparza, Estefanía Ortiz Macías, Javier Bentabol Manzanares, Emilio Palomo Herranz, Vicente Villa, Antonio Castro Caro, Luis Benages Mateu, Carlos Alarcón Sánchez, Antonio Albert Matea, Pedro Córdoba García, Julián Estrada Aguilera, David León, José Acosta Sánchez, Manuel Martín Martín, Marisa Recuero Carbonell, Rafael Ruiz Yuste, Juan J. Cienfuegos, Juan José Martínez Ortiz, Pedro Ruiz Morcillo, Narciso Simón Galindo, Luis Ferreiro Vila, Lucas López López, Lucas Soria López, Juan M. Castaño Gallego y otros.

Envía tu adhesión a la siguiente dirección de correo eletrónico: prensalibre07@hotmail.com
  

Mal de prisas

No va tampoco el AVE Málaga-Madrid. Ha acumulado retrasos de dos horas al tercer día, obligando a devolver el dinero a los usuarios, dejando por los suelos a los cortadores de cintas. Es verdad que la A92 se retrasó nada menos que diez años, pero lo de la ministra-terremoto pasa de todas las rayas imaginables, y las prisas no pueden justificar, desde luego, el descomunal fracaso sino rematar un cúmulo de imprevisiones e insolvencias. La oposición trata, como es lógico, de hacer leña de árbol por caer de la culpable teórica, pero la cuestión de fondo es otra mucho más grave: ¿cómo es posible saltarse los plazos por exigencia de la publicidad, a quién se le puede ocurrir arriesgar la seguridad de los viajeros con tal de cumplir unos plazos enteramente arbitrarios? Lo malo de estos supertrenes políticos no es que se retrasen o funcionen mal sino que, por falta de las imprescindibles comprobaciones, pudieran provocar una catástrofe. Las prisas de la ministra o de su jefe se comprenden. Su temeridad, no. 

El poeta de Moguer

Será todo lo “español universal” que quiera el eslogan, pero Juan Ramón fue siempre y ante todo un poeta que enraizado en su pueblo. Y también un ciudadano difícil de manejar y políticamente incontrolable. Lo que no impidió que su colosal figura fuera utilizada por los políticos, incluso por los de la dictadura que provocó su exilio, no pocos de  los cuales lucieron plumas negras en su famoso entierro. Ahora el PSOE onubense se ha apoderado de su figura y de su recuerdo para incluirlo en su propaganda, incluso dejando fuera de  juego al pueblo de Moguer, esto es a su Ayuntamiento, en uno de los gestos más groseros puedan imaginarse. JR se habrá revuelto en su tumba moguereña escuchando esos topicazos vulgares sobre su persona y su obra, ahora reducidas a mera mercancía electoral.