¿Es peligroso o no el cesio?

Hay algo que no se entiende en las conclusiones del Consejo Nuclear que ponen a caldo a EGMASA y a la Junta de Andalucía en el asunto del cesio-137 derivado hasta nuestras marismas por el vertido de Acerinox, en Algeciras, pues si por un lado afirma que el impacto radiológico sobre la población y el medio ambiente “no son significativos”, por otro exige contundente a EGMASA no sólo que restrinja el acceso de la población a las zonas afectadas –¿por qué, si no hay peligro?, cabe preguntarse–, sino que le exige que le someta el plan antes de aplicarlo, lo que indica que no se fía ni de lejos del organismo, de su capacidad o de su intención. ¿Eso o no es peligrosa esa sustancia en nuestro territorio? Eso es algo que, con algo más que palabras de ocasión, debería aclarar responsablemente tanto la autoridad sanitaria como la gubernativa. 

La estirpe del dragón

Menudean los observadores que señalan a China como la eventual ganadora de esta crisis –porque esto es una crisis con todas las de la ley, convenga o no a quien sea– que amenaza al mundo desarrollado en su conjunto, como empeñada en hacer buena la metáfora del “efecto mariposa” sólo que al revés, es decir, situando la mariposa en Wall Street y el tifón hacia poniente. Lo ha analizado con agudeza Pedro Cuartango al recordar el hallazgo del Bell –¡el denostado Bell de nuestra feroz juventud!– de la capacidad del un sistema económico como el capitalista para adaptarse y superar esas crisis, al parecer inevitables, a base de sacar de ellas la adecuada moraleja. Y añade incluso en un inciso que este cristal crítico nos permite ver a su través la emergencia de ese gigante chino que, por lo que acabamos de conocer, ha crecido durante al año pasado casi a un 11’5 por ciento, récord de esta década prodigiosa, y que ha logrado ya un PIB de dos billones muy largos de euros. Es decir, que vendrá un reajuste sen su momento, caben pocas dudas de eso, y esto no será ningún apocalipsis irremediable, sino un hito separador de dos eras y una puerta abierta de par en par al “gran salto adelante” que Mao no fue capaz de imaginar siquiera antes de que su perfido delfín, Den Xiaoping, lanzara aquella revolucionaria consigna, “Enriquecerse es bueno”, demostrativa de que, en realidad, la distancia que el vendavalillo provocado por la mariposa deberían recorrer para alcanzar el capullo de Solchaga no era tan insalvable. Parece que toda crisis tiene un ganador y hasta es posible que, gane quien gane, la crisis sea un mecanismo imprescindible de la lógica expansiva del Sistema que escapa incluso a la ‘Mano Invisible’.
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Podemos hacer como que no nos hemos enterado, pero resulta una temeridad olvidar por un momento siquiera que ese dragón despierto cuenta ya con casi mil trescientos millones de bocas, muchas de ella hambrientas, por supuesto, pero capaces también de entonar a coro el himno de la alegría que supone la multiplicación diaria de la opulencia. Claro está que no falta por ahí quien prediga que los conflictos internos podrían interferir en la carrera despepitada de este raro oxímoron  del ‘postcomunismo capitalista’ –como dicen que lo denominó alguna vez de broma el propio Kissinger–, es decir, que el despegue espectacular dependería de que se mantenga la disciplina del famoso “tazón de hierro” en la China profunda que alberga a un nuevo proletariado capaz reproducir cien millonarios al día. Pero sin olvidar otras cosas, y entre ellas que ese país, que alcanzará a los EEUU en quince años tras cuadruplicar su población, cuenta en sus temibles silos, a juzgar por los cálculos más optimistas, nada menos que con cuatrocientas bombas atómicas, y avanza como un ciclón en ese túnel de viento que es el ámbito financiero, de modo que acumula en estos momentos unas reservas capaces, en caso de deshacerse de ellos por la vía rápida, de dinamitar el mismísimo dólar. Hay quien sopesa palabra por palabra el monólogo de ese dragón e, incluso, parece que cunde cierta tendencia conformista más dispuesta a llevarse bien con el amo futuro que a indisponerse con él antes de su llegada. Pero lo cierto es que de esta crisis mundial –que también afecta a aquel milagro imponiéndole, junto a un discreto aumento inflacionario, una moderada desaceleración–, China saldrá ganando de todas todas, teniendo en cuenta que quienes van a perder, también de todas todas, serán los EEUU y esta Europa de nuestras culpas que se enroca conservadora, frente al tsunami bolsístico y al desplome de muchas expectativas, en un discreto mantenimiento de los tipos. Como tantos miedos inmemoriales, el mito del “peligro amarillo” ha acabado por quitarse el disfraz y aparecer ante el mundo como una amenaza real. El dragón no es ya más un animal fabuloso. Los sinólogos tienen dicho hace mucho que eso era sólo una cuestión de tiempo.

Cuotas de poder

Chaves podría acabar arrepintiéndose de su apuesta por la “discriminación positiva” a la hora de formar gobierno no sólo paritario sino con mayoría de mujeres. Porque ese designio, que resulta inobjetable en teoría, deja de serlo cuando escuchamos a una presidenta del Parlamento andaluz reclamar para las mujeres del Gobierno regional menos “interinidad” y (no se pierdan el idiotismo) menor “índice de rotación”. La doña exige, como se ve, no sólo que desaparezca el prejuicio machista sino que se garantice al “género” una suerte de derecho al poder traducido en cuotas pero también en compromiso de duración de los mandatos. No se cuestiona, como puede verse, si las hembras en el Gobierno han hecho bien, regular o mal su tarea, en comparación o no con los machos, sino simplemente se exige que haya más mujeres en el poder y que permanezcan en él. En esta materia estamos tocando fondo. El lehendakari habló el otro día en nombre de “nosotros y nosotras”, ya ven. Aquí nos falta media hora para cogerle la vez. 

Valderas cuestionado

A la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, personaje de peso en IU, le parece “requetemal” y”no razonable” que Valderas se presente a las elecciones por Huelva, circunscripción en la que ya ha sido rechazado por los votantes en dos ocasiones anteriores. Es más, según ella, en Córdoba o Sevilla hubiera tenido más posibilidades de salir elegido, lo que no deja de tener su aquel considerando que Valderas ha sobrevivido como coordinador regional a pesar de sus derrotas. O sea, que ni en la ionosfera de IU confían ni se toman en serio la candidatura de onubense Valderas, hecho más que elocuente y, desde luego, poco halagador para nuestro electorado que, por lo visto, ha quedado para el último de la fila. A estas alturas, no me extrañaría que Valderas esté pensando más en una salida postelectoral que en su candidatura misma. 

El capote francés

Creo que es una buena noticia para los taurinos españoles la decisión de la presidencia de la República Francesa de acceder a la pretensión de su Sociedad Protectora de Animales de prohibir las corridas a los menores de 16 años. Para empezar porque la decisión consiste en que el ministerio de Agricultura cree un “grupo de concertación” en el que pueda oírse el parecer de todos los actores implicados, y es bien sabido que ésa es la manera más expeditiva de conjurar un compromiso dilatándolo todo lo posible. Pero luego porque, de entrada, la orden de la Presidencia comienza afirmando de modo rotundo que la corrida es una tradición fuertemente anclada en algunos de los territorios galos, aviso a los navegantes en el que los abolicionistas han hecho ademán de no reparar en él aunque, a buen seguro, habrán reparado de sobra. Es una graciosa paradoja que la confianza en la continuidad de la “fiesta” esté depositada antes que nada en el peso que la Francia taurófila habrá de ejercer sobre la culta Europa en la que al movimiento contrario no le ha faltado la ayuda de algún que otro diputado español enrolado en la legión animalista. Cuando Pío V lanzó su tremenda excomunción contra la tauromaquia, España no necesitaba cirineos extranjeros porque un Felipe II se bastaba y se sobraba para poner pie en pared ante el papado lo mismo en este asunto (Gregorio XIII, en efecto, alivió considerablemente los términos de la bula anterior) que en los negocios internacionales en los que algunos de nuestros embajadores es fama que se dio traza y modo a doblegarlo. Hoy la confianza nos viene, sobre todo,  de la “legión extranjera”, es decir, de la puntual oleada de franceses sureños que ha llegado a convertirse en un factor fuerte con el que cuentan, para su tranquilidad, empresas tan afortunadas como las que rigen la Maestranza o la Monumental. Cuando hace más de un cuarto de siglo que la UNESCO señaló la corrida como un “desafío a la moral” y nada menos que como “un malhadado y venal arte de torturar y matar animales” debimos comprender que sólo una potencia como Francia podría salvar nuestra tradición de paso que salvaba la suya.
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Es verdad que bastante hemos hecho nosotros mismos por desacreditar la “fiesta nacional”, incluyendo a ese Valle-Inclán que nos dejó la horrenda imagen de la capea tras decir de que “la corrida de toros es algo muy hermoso”. Los españoles no hemos hecho lo que, por ejemplo, los ingleses con su caza del zorro, es decir, pasar a tope de los detractores, sino que nos hemos enzarzado de por vida en una polémica que opone a los dicterios ‘ilustrados’ que van de Eugenio Noel a Manuel Vicent, la inapreciable resistencia de ese entusiasmo infantiloide con que un Lorca decía que los toros es “la fiesta más culta del mundo”. Aquí inventamos orígenes y tradiciones que lo mismo invocan al carpóforo de Ovidio que traen a César por los pelos de la mano de Plinio, o se empeñan en ver el ‘trailer’ de la corrida en las escenas tauromáquicas conservadas en la cerámica cretense. Los taurinos franceses, más prácticos, deciden prohibir el espectáculo a los adolescentes tal como, por otra parte, venimos haciendo nosotros ya, al menos sobre el papel, desde hace una buena temporada, lo cual viene a ser como revalidar la corrida sacando del debate el fondo de lo discutido. Sin olvidar que 1.500 millones de euros, que es lo que mueve el sector cada año, es mucho dinero para un país normalito como el nuestro, y que cuesta imaginar cómo se las aviarían los alcaldes para organizar sus ferias sin esos millares de festejos que rellenan el pasodoble del ocio nacional. Aunque sea recurriendo al acreditado truco de la comisión de trabajo, Francia nos salvará de esa quema que cada dos por tres trata de apagar sin  resuello y en plan de bombero benemérito, en nuestro Parlamento, el diputado Albendea, mientras sus colegas se van al bar en busca de un tentempié o a echar el cigarrito prohibido en los lavabos de la Cámara.

Discriminación relativa

Una mujer relevante de lucha por la igualdad de sexos acaba de rechazar cierta propuesta de rebaja fiscal “de género” lanzada ya en el colmo del frenesí. No se ha oído ni una voz feminista cuando en Andalucía un juez ha tenido que ordenarle a la Junta que readmita a cinco mujeres despedidas por un delegado de Educación que incluso un tipo tan poco refinado como el secretario Pizarro considera que “no ha estado a la altura de las circunstancias”. Chitón en las oficinas de la mujer, ni mu en el Instituto “de género”, nada de pedir una dimisión que se reclama por sí sola aunque el consejo de Gobierno no la haya considerado siquiera. Los/as fanáticos/as de la igualdad reservan su justa ira para aquellos casos en que el que maltrata a la mujer pertenece al otro equipo, no para los “compañeros” maltratadores o injustos. Si lo que hizo el delegado Mougán –veinte años en la covachuela– lo hubiera hecho un ‘pepero’, le había caído encima la del tigre. Tratándose de “uno de los suyos”, sin embargo, Mougán sabe de sobra que nada tiene que temer de las ménades.