Capital sin cabeza

Si el Ayuntamiento y su alcalde eran los “culpables” en el caso Endesa, parece obvio que tiene mucho que decir, a juicio de los acusadores, en cualquier iniciativa que se proponga fortalecer y regular la industria onubense. Extraña que, además del PSOE, no hayan caído en esa cuenta elemental los demás firmantes del foro, porque, por supuesto, carece des sentido decir, como ha dicho Barrero, que se trata de un “pacto de concertación”, toda vez que ese pacto ya existe a nivel regional nacional y no parece lógico ir reproduciéndolo ciudad por ciudad y pueblo por pueblo. El Ayuntamiento ha de estar presente –lo estuvo siempre, también con alcaldes del PSOE– en el tema y problema de esa industria tan necesitada de ayuda como de control. Excluirlo –es decir, aceptar que la oposición, la patronal o un sindicato tienen más legitimidad que el consistorio– es una maniobra que seguramente resultará incomprensible para cualquier ciudadano.

Muertes de perro

Una de las más dudosas ventajas que tiene la sociedad mediática es su capacidad para mantener informada a la opinión de todo lo divino y lo humano. De los avances del hombre, de las proezas de algún héroe, pero también de la miseria sin límites de la maldad humana que parece estar alcanzando cotas nunca imaginadas. La frecuencia de la noticia consigue, desde luego, templar la sensibilidad, blindarla en cierto modo, tanto ante el bien como ante el mal, de manera que en poco tiempo, lo que antiguamente precisaba de siglos para conseguir un cierto estatuto de habitualidad, ahora es cosa todo lo más de unos años y, a veces, de unos pocos meses. ¿No nos hemos hecho el cuerpo a la espeluznante noticia del parricidio, no estamos casi reconciliados, al menos visualmente, con la imagen de la pobre novia degollada o la esposa convertida en una tea por el bestia del marido? ¿No andamos perdidos en una erística discusión sobre los intangibles derechos de la minoridad mientras nuestros ojos parecen habituarse poco a poco ante la feroz degollina familiar de un niñato con una katana, el asesinato de una adolescente a mano de unas compañeras, o el linchamiento de un marginal desdichado a cargo de unos verdugos protegidos? El del arte es uno de los ámbitos sociales más afectados por esta pulsión malvada que artistas sin talento y galerista de oportunidad han acogido y estimulado como si la creación no tuviera límites morales y todo le estuviera permitido, un poco en la línea del nazi que hacía mamparas para su salón de estar con la piel del judío desollado. En la Bienal de Sevilla se exhibió como escultura un joven ahorcado, en Extremadura la Junta subvencionó una muestra cuyo único objetivo era la irreverencia con los símbolos cristianos y ahora en la Bienal Costarricense de Artes Visuales, un hijo de puta, un canalla desalmado y desconocido, contribuyó a la muestra “artística” atando a la pared a un perrillo vagabundo, cazado entre las chabolas, para que –escultura viva– ilustrara al espectador con su agonía y su muerte. ¡Y nos quejábamos del “negro de Banyoles”, el guerrero bosquimano disecado en una vitrina del museo local! ¿Qué que pasó? Pues que el hijo de puta ha sido invitado a repetir la hazaña en la próxima Bienal.                                                              xxxxxPocas cosas tan viejas como la provocación, ese cáncer que ha tentado tantas veces a los mediocres, y pocas tan absurdas como la idea de Marcel Duchamp de que el mayor enemigo del arte era el “buen gusto”. En los años 20/30, los acólitos del vanguardismo francés no encontraban mejor truco para demostrar su ingenio “à la page’ que espantar señoras de la buena sociedad estrangulando palomas en medio de una conferencia como hizo un joven Rafael Alberti o provocar la estampida del auditorio distando su pistola, ya ven qué bobadas. Y en la última Bienal veneciana fue notable la reacción frente a la mediocridad de las “intervenciones” que esos “creadores” cifraron en exponer Cristos erectos o en colgar cocodrilos en el Gran Canal, siempre desde el prejuicio perfectamente sofístico de que al arte no tiene límites y todo, en consecuencia, le está permitido al artista. El triunfo de la mediocridad es, hay que reconocerlo toda una hazaña que Robert Lobstein veía lúcidamente por el revés cuando explicaba que el arte no tiene más lugar genuino que el que le concede su condición de servidor de la publicidad. He visto a ese perrillo sin amo (que ustedes pueden ver también, si el cuerpo aguanta), con su mirada implorante, sus orejas gachas y su rabo enhiesto, como un reo ignorante de su propia condena frente a una turba malvada que acepta el sadismo como recurso estético. Cuentan que Vesalio encomendaba secretamente el alma de sus cadáveres diseccionados. Estos pérfidos harían la vivisección de su madre por una brizna de efímera popularidad.

Feminismo al desnudo

CCOO acaba de revelar un dato que dejará agarrados a la brocha lo mismo al chavismo paritario que los diversos feminismo de nómina o vocación. El dato consiste en algo tremendo: que, según el sindicato. la mitad de las trabajadoras andaluzas tienen su contrato laboral “en fraude de ley”. Mucha hablar de la promoción –lo de la paridad y demás va más por las mujeres dedicadas a la vida pública, no por las que varean olivos, ya se sabe– y resulta que la realidad de ese incremento del empleo femenino se está produciendo “en los trabajos menos remunerados y estacionales”, aparte de que ya no es siquiera noticia que cobren menos que los varones en los mismos trabajos. Pero, curiosamente, CCOO apela a la evolución de los empresarios en lugar de exigirle soluciones al Poder con el que, año tras año, concierta la “paz social” a precio de oro. Chaves pedía perdón en campaña por el despido de una embarazada y al día siguiente saltaba otro caso idéntico. Ya me dirán cómo esperar que cambien los empresarios mientras la Junta actúe de esta manera.

Lo de Beas

Un pregunta asalta al más ingenuo a la vista de la expeditiva orden impartida por el Tribunal de Cuentas a la ex-alcaldesa de Beas para que devuelva, en el plazo de diez días, los más de 700.000 euros que la suprema institución de control económico estima que fueron gastado ilegalmente en el ayuntamiento durante su mandato. Y esa pregunta –aparte de la de por qué la defendió en su día el partido y por qué calla ahora– es la de que en cuántos Ayuntamientos y otras instituciones ocurriría tres cuartos de lo mismo si ese aguafiestas del Tribunal del Cuentas entrara a saco en sus cajas fuertes? Noten que de la Cámara de Cuentas de Andalucía ni hablamos, porque ésa está harta de denunciar infracciones en nuestros organismos públicos y éstos de reírse de ella. Hay mucha corrupción amparada en el secreto y casos como éste sirven para mostrarnos por dentro esas Cajas cerradas. Vamos a ver qué ocurre en Beas, para empezar, ahora que, probablemente, “las cuatro letras”, como dice Guerra, ya no protegerán tanto a la requerida.

La dignidad del profesor

No le ha salido bien a la Junta de Andalucía su indecente propuesta a los profesores de largarles 7.000 euros por barba en el caso de que cumplan determinados “objetivos” marcados por un “plan de calidad” que, en realidad, no consistiría más que en reducir los suspensos a base de aumentar los aprobados. Ustedes abren la  mano, y yo se la lleno, en definitiva, eso es todo lo que a las lumbreras de la consejería e les ha podido ocurrir para contrarrestar el fracaso rotundo descubierto por el Informe PISA que sitúa a los escolares de nuestra comunidad a la cola de España y de Europa. Es tan leonina y tan degradada la mentalidad que ha desarrollado esta tropa que han dado por supuesto que los profesores iban a perder el trasero corriendo hacia la ventanilla con la mano tendida y dispuestos, en consecuencia, a despejar la incógnita docente para dividirla luego por cero y extraer un indefinido cociente moral. Ah, pero se han dado de bruces contra la dignidad profesoral, contra la vergüenza torera de muchos maestros y profesores que, hartos de humillaciones y abusos, se han plantado y ésta es la hora en que ya han votado en claustro su rechazo a semejante soborno nada menos que mil centros públicos. No tragan, no señor, no parecen dispuestos esos sufridos azacanes a que se enjugue el déficit provocado por las decisiones políticas, desde la LOGSE en adelante, a base su propia honrilla y en detrimento de su dignidad, soberbia lección de un colectivo que –al margen de cualquier motivación partidista, que es lo que dirán los barandas, van a verlo enseguida– considera que una cosa es cobrar menos que sus colegas de las autonomías “de primera”, no contar con medios ni para empezar, soportar una creciente burocracia en detrimento de su dedicación y, en última instancia, haber perdido casi por completo su imprescindible derecho al respeto cuando no al de su integridad física: uno de cada dos docentes ha sufrido una agresión verbal o física–y otra bajarse los pantalones. No cabe duda de que el terreno estaba abonado para propiciar esta anticipada primavera que están protagonizando en Andalucía “los que tienen que enseñar”. 

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Esos profes, no obstante, han forzado la situación exprimiendo su sentido del humor para ofrecerle a la Junta, a cambio de su indigna bicoca, la misma cantidad, es decir, 7.000 euros, para premiar a los políticos que consigan un objetivo en sí mismo sangrante: reducir la escalofriante cifra de docentes en baja por depresión, con medidas que vayan desde la protección frente a la violencia escolar al reconocimiento (¡a estas alturas!) de esa libertad de cátedra por la que ya bebía los vientos, hace siglo y medio, don Emilio Castelar, pasando por el veto a la masificación o algún tipo de incentivo que detenga la sangría implícita en el “abandono jubilar” o jubilación anticipada actualmente disparada. No están por la labor, en consecuencia, de resolverle en falso la papeleta a los políticos, y menos a venderse por esas miserables lentejas, de aceptar las cuales, probablemente la profesión en su conjunto tardaría en recuperarse más de lo que pueda durar su vida laboral. Y ése es un gesto que puede parecer menor, pero que, en realidad, supone un órdago a la grande a la Junta que deberá pechar, aparte de con el consiguiente desprestigio que el pretendido soborno implicaba, con la tarea mucho más compleja de modificar a fondo su absurda política educativa, restableciendo en lo posible los principios de esfuerzo y mérito insensatamente sustituidos por una desfasada complacencia cuyo resultado salta a la vista. Los profesores han sufrido mucho estos años, han visto esfumarse su tradicional prestigio, han soportado campañas de descrédito. Pero se han plantado. La imagen del maestro hambriento es una infamia. El ‘Dómine Cabra’ le ha dicho soberbiamente a Chaves eso tan valleinclaniano de “en mi hambre mando yo”.

Incorregible Canal Sur

Incorregible Canal Sur, ‘La voz de su Amo’, insistiendo en negar la evidencia de los correctivos impuestos por la Junta Electoral, correctivos perfectamente inútiles, eso sí, como en tantas ocasiones, ya que la vigilancia de esa Junta, con la normativa actual, no garantiza en absoluto la limpieza de las elecciones. Aquí ha habido sanciones a la Junta que han llegado tras años de funcionamiento de la legislatura, con lo que ya me dirán para qué podían servir, y ha habido, como este año, al menos cuatro medidas riñas que Canal Sur se ha pasado por el arco. Tal como están las cosas, Canal Sur no tiene arreglo ni con Junta Electoral ni sin ella. En ese desafuero tiene la oposición su primero objetivo de legislatura.