Feminismo al desnudo

CCOO acaba de revelar un dato que dejará agarrados a la brocha lo mismo al chavismo paritario que los diversos feminismo de nómina o vocación. El dato consiste en algo tremendo: que, según el sindicato. la mitad de las trabajadoras andaluzas tienen su contrato laboral “en fraude de ley”. Mucha hablar de la promoción –lo de la paridad y demás va más por las mujeres dedicadas a la vida pública, no por las que varean olivos, ya se sabe– y resulta que la realidad de ese incremento del empleo femenino se está produciendo “en los trabajos menos remunerados y estacionales”, aparte de que ya no es siquiera noticia que cobren menos que los varones en los mismos trabajos. Pero, curiosamente, CCOO apela a la evolución de los empresarios en lugar de exigirle soluciones al Poder con el que, año tras año, concierta la “paz social” a precio de oro. Chaves pedía perdón en campaña por el despido de una embarazada y al día siguiente saltaba otro caso idéntico. Ya me dirán cómo esperar que cambien los empresarios mientras la Junta actúe de esta manera.

Lo de Beas

Un pregunta asalta al más ingenuo a la vista de la expeditiva orden impartida por el Tribunal de Cuentas a la ex-alcaldesa de Beas para que devuelva, en el plazo de diez días, los más de 700.000 euros que la suprema institución de control económico estima que fueron gastado ilegalmente en el ayuntamiento durante su mandato. Y esa pregunta –aparte de la de por qué la defendió en su día el partido y por qué calla ahora– es la de que en cuántos Ayuntamientos y otras instituciones ocurriría tres cuartos de lo mismo si ese aguafiestas del Tribunal del Cuentas entrara a saco en sus cajas fuertes? Noten que de la Cámara de Cuentas de Andalucía ni hablamos, porque ésa está harta de denunciar infracciones en nuestros organismos públicos y éstos de reírse de ella. Hay mucha corrupción amparada en el secreto y casos como éste sirven para mostrarnos por dentro esas Cajas cerradas. Vamos a ver qué ocurre en Beas, para empezar, ahora que, probablemente, “las cuatro letras”, como dice Guerra, ya no protegerán tanto a la requerida.

La dignidad del profesor

No le ha salido bien a la Junta de Andalucía su indecente propuesta a los profesores de largarles 7.000 euros por barba en el caso de que cumplan determinados “objetivos” marcados por un “plan de calidad” que, en realidad, no consistiría más que en reducir los suspensos a base de aumentar los aprobados. Ustedes abren la  mano, y yo se la lleno, en definitiva, eso es todo lo que a las lumbreras de la consejería e les ha podido ocurrir para contrarrestar el fracaso rotundo descubierto por el Informe PISA que sitúa a los escolares de nuestra comunidad a la cola de España y de Europa. Es tan leonina y tan degradada la mentalidad que ha desarrollado esta tropa que han dado por supuesto que los profesores iban a perder el trasero corriendo hacia la ventanilla con la mano tendida y dispuestos, en consecuencia, a despejar la incógnita docente para dividirla luego por cero y extraer un indefinido cociente moral. Ah, pero se han dado de bruces contra la dignidad profesoral, contra la vergüenza torera de muchos maestros y profesores que, hartos de humillaciones y abusos, se han plantado y ésta es la hora en que ya han votado en claustro su rechazo a semejante soborno nada menos que mil centros públicos. No tragan, no señor, no parecen dispuestos esos sufridos azacanes a que se enjugue el déficit provocado por las decisiones políticas, desde la LOGSE en adelante, a base su propia honrilla y en detrimento de su dignidad, soberbia lección de un colectivo que –al margen de cualquier motivación partidista, que es lo que dirán los barandas, van a verlo enseguida– considera que una cosa es cobrar menos que sus colegas de las autonomías “de primera”, no contar con medios ni para empezar, soportar una creciente burocracia en detrimento de su dedicación y, en última instancia, haber perdido casi por completo su imprescindible derecho al respeto cuando no al de su integridad física: uno de cada dos docentes ha sufrido una agresión verbal o física–y otra bajarse los pantalones. No cabe duda de que el terreno estaba abonado para propiciar esta anticipada primavera que están protagonizando en Andalucía “los que tienen que enseñar”. 

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Esos profes, no obstante, han forzado la situación exprimiendo su sentido del humor para ofrecerle a la Junta, a cambio de su indigna bicoca, la misma cantidad, es decir, 7.000 euros, para premiar a los políticos que consigan un objetivo en sí mismo sangrante: reducir la escalofriante cifra de docentes en baja por depresión, con medidas que vayan desde la protección frente a la violencia escolar al reconocimiento (¡a estas alturas!) de esa libertad de cátedra por la que ya bebía los vientos, hace siglo y medio, don Emilio Castelar, pasando por el veto a la masificación o algún tipo de incentivo que detenga la sangría implícita en el “abandono jubilar” o jubilación anticipada actualmente disparada. No están por la labor, en consecuencia, de resolverle en falso la papeleta a los políticos, y menos a venderse por esas miserables lentejas, de aceptar las cuales, probablemente la profesión en su conjunto tardaría en recuperarse más de lo que pueda durar su vida laboral. Y ése es un gesto que puede parecer menor, pero que, en realidad, supone un órdago a la grande a la Junta que deberá pechar, aparte de con el consiguiente desprestigio que el pretendido soborno implicaba, con la tarea mucho más compleja de modificar a fondo su absurda política educativa, restableciendo en lo posible los principios de esfuerzo y mérito insensatamente sustituidos por una desfasada complacencia cuyo resultado salta a la vista. Los profesores han sufrido mucho estos años, han visto esfumarse su tradicional prestigio, han soportado campañas de descrédito. Pero se han plantado. La imagen del maestro hambriento es una infamia. El ‘Dómine Cabra’ le ha dicho soberbiamente a Chaves eso tan valleinclaniano de “en mi hambre mando yo”.

Incorregible Canal Sur

Incorregible Canal Sur, ‘La voz de su Amo’, insistiendo en negar la evidencia de los correctivos impuestos por la Junta Electoral, correctivos perfectamente inútiles, eso sí, como en tantas ocasiones, ya que la vigilancia de esa Junta, con la normativa actual, no garantiza en absoluto la limpieza de las elecciones. Aquí ha habido sanciones a la Junta que han llegado tras años de funcionamiento de la legislatura, con lo que ya me dirán para qué podían servir, y ha habido, como este año, al menos cuatro medidas riñas que Canal Sur se ha pasado por el arco. Tal como están las cosas, Canal Sur no tiene arreglo ni con Junta Electoral ni sin ella. En ese desafuero tiene la oposición su primero objetivo de legislatura.

Plante con dignidad

El profesorado andaluz anda en pie de guerra contra la consejería de la Junta con motivo del llamado “plan de calidad” por el que se pretende premiar con 7.000 euros a los profesores que rebajen el nivel de exigencia al objeto de maquillar los intolerables resultados tantas veces denunciado por los enseñantes y puestos en claro por el Informe PISA. En Huelva concretamente –según consta en una página sindical colgada en Internet por el sindicato APIA y otros– serían al menos 35 los centros (incluyendo casi todos los de la capital) que ya habrían votado en sus claustros su decisión de no aceptar lo que consideran un auténtico soborno por parte de la consejería, al tiempo que solicitan la retirada del insensato proyecto. Un gesto de dignidad por parte de los docentes que deja en la más descarnada evidencia la política educativa de Chaves y su gobierno.

Dinero y poder

Reparo por sistema en las encuestas que tratan de averiguar el grado de confianza entre los grupos sociales. Una reciente sobre la relación médico-enfermo, como decía el maestro Laín, descubría la divertida paradoja de que mientras los pacientes consideraban respetuosamente a los facultativos concretos, la sociedad en su conjunto mantenía intactos la desconfianza y hasta el desdén tradicional que testimonia la canallería de nuestro refranero. En otra se descubría que los alumnos de secundaria mostraban un respeto por sus profesores en absoluto compatible con las actitudes que los docentes están hartos de denunciar un poco por toda Europa pero en España de manera muy especial. Por aquí y por allá vamos conociendo el escaso aprecio de los ciudadanos por la Justicia o por la Política, por no hablar del concepto, también tradicional, con que se distancian críticamente de ciertas profesiones liberales desde la abogacía al comercio. Aquí se repite eso de “pleitos tengas y los ganes”, tanto como se representa la ilustrativa imagen del minorista que pesa el huevo hilado en un papel que pesa un huevo, en un clima de extraña suspicacia prácticamente indistinguible del fatalismo, al tiempo que se distingue con el respeto a los mismos denostados quizá por aquello que decía Niestzche de que cuando alguien nos concede su confianza cree adquirir cierto derecho sobre la nuestra. El último de estos estudios que ha caído en mis manos es el Barómetro realizado por la Escuela de Negocios EAE, justo en los días de la campaña, para tratar de averiguar el grado de confianza que los políticos merecen a los empresarios, interesante cuestión pues no cabe duda de que la vida económica depende en gran medida de ese aprecio para bien lo mismo que para mal. Y el resultado es un pequeño desastre que no voy a detallar más que para decir que tanto al juzgar la transparencia en la intención como el nivel de cumplimiento de los compromisos adquiridos o el nivel de confianza, los directivos encuestados suspenden a nuestros prohombres casi en los mismos términos en los que en los sondeos habituales se confirma el suspenso generalizado de los políticos por parte de la sociedad en general. Merimée hizo grabar en un anillo (en griego…) una leyenda elocuente: “Acuérdate de desconfiar”.                                                                  xxxxxNo va a facilitar las cosas este talante de cara a la crisis que, al fin, reconoce el propio Gobierno y que, sin duda, va a ser para él un potro rebelde y duro de boca, por más que el tremendo espectáculo penal que muchos de nuestros grandes patronos han ofrecido en los últimos tiempos pueda aliviar el castigo de los políticos que, por supuesto, no es exclusivo de España ni mucho menos. Que el dinero no se fíe del poder puede resultar dramático para una economía con problemas porque si algo está claro en este terreno es que el negocio exige seguridad como primera providencia, y que sus administradores suspendan críticamente a los gestores públicos no es más que una muestra contundente de que en su mundo se echa de menos esa condición. Añadan a ello, por si algo faltaba, que el ciudadano no confía ni en los políticos ni en los empresarios, sin duda como consecuencia de que unos y otros lo vienen tratando con indisimulada distancia y escaso respeto. ¿Acaso podría ser de otra forma tendiendo en cuenta los innumerables incumplimientos políticos y los frecuentes abusos o escándalos empresariales? Creo que no pero, en todo caso, me ronda por la cabeza la idea del cardenal de Retz –“el alma menos eclesiástica del universo”, según reconocía él mismo– de que la desconfianza suele acabar, paradójicamente, engañándonos más que el crédito. Ya veremos. De momento lo único claro es que nos enfrentamos a la crisis con el poder y el dinero mirándose de reojo, y el personal, harto de coles, mirando para otro lado. La opinión tiene mucho de laberinto. Ahí nos tienen a todos extraviados frente al Minotauro.