La palabra de Chaves

No vale un duro. La palabra empeñada por Chaves no vale un duro, como está quedando patente en el estúpido y malicioso proceso del Ensanche Sur, cuyo desbloqueo le prometió el Presidente cuando lo visitó en campaña pero que ahora anda empantanado en las covachuelas de los picapleitos junteros. El problema no es sólo el daño a la capital –daño calculado para desgastar a un alcalde electoralmente intratable—sino el desprestigio de las instituciones que supone ver al primer mandatario de la autonomía saltando como una liebre sobre su propio compromiso formal, sobre todo teniendo en cuenta que, al final, tendrá que ceder y obligar a sus peones a que den vía libre. Huelva capital está siendo castigada por el PSOE de manera injusta y, encima, por encima de la dignidad de su Presidente. Pocas veces habíamos visto –y henos visto muchas– una aberración semejante.

La cultura copiada

Vuelvo hoy sobre el negocio del plagio movido por la curiosa iniciativa de una profesora granadina que se propone reaccionar contra algo que todos sabemos pero cuya gravedad no cabe duda de que necesita ser resaltada: el plagio, la puñetera cultura del plagio, y más que el plagio en sí mismo, la tolerancia con el plagio, esa condescendencia que está logrando que el hecho miserable y estúpido de copiar a otro y apropiarse de lo ajeno, funcione académicamente como algo normal. No voy a volver, como en otras ocasiones, sobre la antigüedad del procedimiento ni a recordar el interesante debate habido en nuestro Siglo de Oro, que se saldó con la sabia convención de que si la imitación perpetrada era servil o inferior al original constituía un crimen de lesa literatura, mientras que si mejoraba el texto o la idea primitivos valía y resultaba aceptable como método –“plagio con asesinato” lo llamaban los que discutían alrededor de la irrupción de Avellaneda—quizá en virtud de la vieja idea, que aún sostiene Giradoux en su “Siegfried”, de que al fin y al cabo, le demos las vueltas que queramos darle, el plagio es la base de todas las literaturas…excepto de la primera, siendo ésta, además, por definición, desconocida. En una carta que escribió a un amigo, el conde de Buffon se apropiaba de una conocida declaración pirata de Molière que proclamaba su derecho a apropiarse de lo bueno allí donde lo pillara, así sin más, como si la obra ajena fuera una “res nullius” o una “res derelicta”, esa fruta desgajada espontáneamente del árbol que el caminante recoge en su camino. Hoy el plagio es un hábito generalizado, como bien dice la profesora, “entre estudiantes e investigadores”, hasta el punto de que existen negocios en Internet dedicados a su explotación, entre los que me divierte especialmente el cínicamente autotitulado “El Rincón del Vago”. Cualquiera puede encontrar en la Red la información que precise aunque sea aconsejable no recurrir a Wikipedia porque esa será la primera fuente que investigue el inquisidor eventual.

 

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Me parece justo matizar, en todo caso, que el plagio no ha triunfado por su cuenta en nuestra cultura ni ha logrado su estatus a la buena de Dios, sino que ha prosperado a la sombra reparadora de las ruinas del sistema educativo, quiero decir que, al margen del impacto inevitable de las nuevas tecnologías de la información de masas, los plagiarios surgen y se legitiman en la oquedad ética que constituye esta universidad vacía, o incluso en esos balnearios bachillerescos que han hecho de la tolerancia mal entendida un valor corriente y, si me apuran, superior. Todavía recuerdo, entre los versos liceanos que, en aquellos tiempos, había que aprenderse “par coeur”, unos muy graciosos y descarados de Musset que sostenían que había que ser ignorante “como un maestro de escuela” (reclamaciones a él, por favor) para pretender la originalidad, incluso para decir una sola palabra “que personne ici-bas n’ait pu dire avant vous”, o sea, que nadie haya podido decir en este valle de lágrimas antes que ustedes. Dice la profe de Granada que se trataría precisamente de “disminuir el contexto de tolerancia” frente al plagio e ir sensibilizando a la opinión frente a sus injustos estragos, pero yo, qué quieren que les diga, veo en este calculado tacto, en esta estrategia minimalista y como tímida, un motivo de estupor y de alarma mayor que el que pueda causar la estafa misma que es siempre el plagio. ¿Cómo es posible que no quepa una reacción fulmínea, una puesta de pie en pared que de una vez por todas se enfrente a la ratería intelectual no con tolerancia y paños calientes sino con drástica energía? Le deseo a esa noble iniciativa lo mejor pero mucho me temo que se agote en el mero deseo. La reforma no se puede empezar por el tejado y menos cuando lo que falla a ojos vista son los cimientos.

Nuevas tecnologías

La Junta de Chaves está a  muerte por las nuevas tecnologías, por el progreso, por la investigación. No tienen más que ver que Innovación de propone contratar durante los próximos cuatro años nada menos que a 10.000 empleados, investigadores en formación, para animar el Sistema Andaluz de Ciencia y Tecnología (ahí queda eso) aparte de crear una Agencia, otra más, esta vez la Andaluza del Conocimiento. Eso sí, seguimos muy alejados de las medias de uso de Internet pero a la cabeza de una inquisición que bloquea el ordenata cada vez que por la Red circula algo que a los censores de la Junta no les gusta. ¿El boicot a El Mundo? Se bloquea y a otra cosa. ¿El escandalazo de las listas de espera ‘maquilladas’ en el hospital Virgen de las Nieves? Se impide al acceso de los sanitarios por el mismo sistema. Las nuevas tecnologías están también sujetas al principio de que el que hizo la ley hizo la trampa.

Pausas y prisas

El subdelegado del Gobierno se ha negado a prorrogar el plazo legal establecido para presentar alegaciones al proyecto de oleoducto del Grupo Gallardo como solicitaban IU y otros grupos. Ahora, las prisas, como puede verse, una vez que la “hipótesis” de la consejera Castillo se ha demostrado como gran camelo y al PSOE empieza a incomodarlo la generalizada exigencia de que se aclaren los intereses que subyacen en el proyecto. Por el contrario, frente al proyecto municipal del Ensanche Sur, Chaves pasa de su propia palabra y manda parar motores en la Junta a pesar de el parón no sólo perjudica a los onubenses y sus consistorio sino que supondrá una grave perdida de empleo en la construcción y en multitud de sectores indirectamente involucrados. Prisas para los “amigos políticos”, pausa, pachorra, para aburrir a los rivales. Este Alcalde se ha convertido en una obsesión indisimulable del PSOE y Chaves prefiere pasar por felón faltando a su palabra antes que colaborar con nuestro Ayuntamiento.

Cuestión de huevos

Le llevo esta tarde al profesor Toharia que, en las “Charlas en El Mundo” onubense, expondrá su comedida y prudente teoría sobre el cambio climático, una mala noticia que, posiblemente, él ya conozca: que a la “Ficedula hypoleuca”, por mal nombre papamoscas cerrojillo, le están encogiendo los huevos, dicho sea con perdón. Lo sabemos por una laboriosa investigación llevada a acabo por el CSIC en cerca de 6.000 óvulos en la zona de La Hiruela –allá por el confín entre Madrid y Guadalajara– en la que la temperatura ha aumentado en 0’11 grados centígrados después del año 80, lo que ha privado tal vez a las hembras de los alimentos adecuados afectando su éxito reproductivo. El papamoscas –considerado, según parece, como un “indicador biológico”– no se ha adaptado al presunto adelanto de la primavera como las líricas golondrinas y otras especies, lo que le ha valido (quiero decir, ‘costado’) criar en una “época subóptima” que nada ilustra con mayor elocuencia, en principio, que esa mengua de los huevos que de pena ver en las fotografías facilitadas por los sabios. Hay movida, por lo que cuentan campestres y jauleros, en más de una de esas especies, empezando por las legendarias cigüeñas que, sin más, parece que habrían abandonado su inmemorial hábito migratorio y se habrían hecho sedentarias tentadas por los crecientes vertederos urbanos, pero también circulan ya ‘leyendas rurales’ que hablan de cambios de plumaje y hasta de mudanzas del canto de los pájaros que cuesta tragarse así como así. Lo que Toharia viene diciendo no es que el cambio climático sea un invento gratuito y nada extraordinario esté ocurriendo en el planeta, sino que, primero, no parece que el león sea tan fiero como lo pintan y, segundo, que en cualquier caso este mundo tiene otros muchos problemas más estremecedores y urgentes: que no tendría mucho sentido, vamos, olvidarnos de esa multitud hambrienta que se desploma a diario en medio mundo y buena parte del otro medio, absorbidos por el papamoscas cerrojillo y el tamaño de sus huevos. A ver cómo rebatirle eso.

 

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 Es probable que a quien más interese alcanzar un punto de acuerdo razonable sobre este debate es al ecologismo puro y duro, aunque sólo sea por la sencilla razón de que, en un mundo con tantos problemas humanos, el naturismo corre peligro de convertirse en algo ajeno por completo al humanismo cabal. En Andalucía le hemos pagado lo que no tenemos a ese presunto falsario (lo dice un juez londinense, ojo) de Al Gore por una foto para el álbum de Chaves y por anunciar un cataclismo que no acaba de verse por ninguna parte, y que él no trató de evitar, ay, cuando, siendo presidente de los EEUU, no firmó el protocolo de Kyoto porque no le dio la gana. Habrá que estar atentos, pues, a ver qué pasa con los huevos de los demás, no sea que lo que le ha ocurrido al papamoscas sea de un efecto de su exclusiva responsabilidad porque, de momento al menos, no hay noticias de que se hayan producido efectos comparables fuera de los nidales de La Hiruela, mientras que conocemos a ciencia cierta otras mudanzas difícilmente atribuibles al clima. Como “hay gente pa to”, que diría el Guerra, la hay por ahí dedicada a criar fringílidos “en cautividad para  preservar en libertad”, como la hay consagrándole a la cría del lince ibérico esfuerzos y recursos que ya querrían para sí nuestros precitos ancianos –lo cual no está bien ni medio bien– quizá porque estos no están en trance de extinción sino todo lo contrario. He mirado con aprensión esa foto de los dos huevos desiguales junto a la implacable cinta métrica preguntándome si no estaremos ante una broma de la Madre Naturaleza gastada a la ingenua Humanidad desde su insondable ovario. Tiene huevos que no seamos capaces de ponernos de acuerdo ni en lenguaje de los pájaros.

Las dos caras de IU

Es difícil de comprender la amenaza de Diego Valderas, coordinador de IU-CA, de que sus Ayuntamientos abandonarán la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) en el caso de que en plazo perentorio (dentro del próximo ejercicio) la Junta no resuelva el problema de la financiación municipal, poco después de proclamar a bombo y platillo que el pacto municipal PSOE-IU marcha como la seda. ¿En qué quedamos, se va bien de la mano del PSOE y mal sin ella, o se trata, sencillamente, de escenificar una dialéctica que para nada se compadece con la actitud real de la coalición? Porque parece evidente que si tan bien se entienden a la hora de gobernar, esos dos partidos compartirán también los criterios sobre la financiación, y en caso contrario, no se comprende tal entendimiento. De todas maneras, imagínense lo que al PSOE le importará que IU acuda o se desmarque de la FAMP. Chaves debe de haber perdido el sueño con un anuncio tan medroso.