Sin novedad en Bollullos

Normalito lo de Bollullos, fuera de un poquito de ruido de ambos bandos, que era lo normal, porque otra cosa hubiera resultado inaceptable. Al PSOE de Barrero le han dado esta vez a tragar su misma medicina, la que empleó en Gibraleón apoyándose en una tránsfuga vergonzante, la que utilizó en Aljaraque para arrebatar la alcaldía a un PP que se había quedado a unas decenas de voto de la mayoría absoluta. Donde las dan las toman, que es lo suyo y lo democrático, aparte de que –tanto para el PSOE como para los demás—una cosa es un golpe bajo y transfuguista, como tantos que llevamos vistos, y otra un pacto entre dos fuerzas. Queda por ver si se cumple la temeraria amenaza desde el barrerismo de ahogar al pueblo como represalia o se impone el buen juicio. Que es lo lógico, porque en caso contrario, ésta que llaman los perdedores de la partida suelen llamar “pinza” iba a convertirse en una tenaza electoral. El  calor vino bien ayer al contribuir a la normalidad. Menos mal.

Pedir la voz

Es una pena pero también una necesidad: hay que suscribir el Manifiesto lanzado por Savater, Carmen Iglesias y un grupo de intelectuales (ésta vez sí lo son) en defensa de los derechos de los hablantes del español… en España. También es algo inconcebible en cualquier país, por supuesto, pero los manifestantes han tenido buen cuidado de dejar claro que no se trata de “defender” a una lengua amenazada, puesto que el español es hoy un idioma pujante y en claro crecimiento, sino de defender unos derechos elementales que se ha llevado por delante la miseria localista. Hace poco se sumaba a la protesta de las múltiples plataformas existentes en la nación, la propia Universidad Autónoma de Barcelona, consciente de que sujetar la elección del profesorado al conocimiento de la lengua regional acarrearía sin remedio un grave perjuicio a la calidad de la enseñanza y al prestigio de la institución. Es verdad que el español, como tal lengua hablada, no sólo está sufriendo en esta mala coyuntura, y hasta extremos ridículos, el ataque del fanatismo regionalista, porque a ese incordio hay que añadir el estropicio que un uso exponencialmente reforzado en la sociedad medial está acarreando, en demasiadas ocasiones contando con la permisividad de la propia Real Academia, cuyo criterio abierto a la recepción de voces y expresiones nuevas ha rayado, más de una vez, en lo extravagante. Tenemos una lengua rampante fuera del país, en consecuencia, pero amenazada dentro de nuestras fronteras en ese doble frente, pero sobre todo tenemos un problema que afecta a los derechos humanos de quienes se ven discriminados por razón de su uso y es ahí, claramente, a donde apunta la protesta y reclamación de los firmantes de ese inobjetable manifiesto. En pocos aspectos se ha manifestado de modo tan nítido el fracaso social de los grandes partidos nacionales como en este ambiguo tira y afloja electoralista que ha hecho necesario manifestarse dentro de nuestra nación para que nos dejen hablar nuestro idioma.

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Insisto en que, como han subrayado sus autores y firmantes, no se trata tanto de una acción de autodefensa como de una reclamación de justicia en nombre, especialmente, de los elementos más débiles de la sociedad, y por ello lo que se pide no es una simple corrección de los actuales criterios estatutarios, sino una intervención del Parlamento que logre promover los cambios indispensables para garantizar esos derechos, modificando la Constitución y los Estatutos regionales, de manera que el Estado de Derecho sea una realidad basada en las personas y no una entelequia encapsulada en una carta regional. Las regiones bilingües que de hecho existen en España han de blindarse normativamente de manera que sean las dos lenguas las que resulten protegidas al tiempo que todos los ciudadanos, sin excepción, puedan ejercer el elemental derecho de hablar la que les plazca tanto en la vida privada como en la pública. Lo contrario es un atropello que ilustra irónicamente el chapurreo ‘galego’ de Fraga o el catalán charnego del ‘president’ Montilla, pero que perjudica gravemente a la población carente de medios para elegir. Se insiste ahora una vez más en que son los ciudadanos y no los pueblos quienes poseen derechos y en que ese Estado justo que nos hemos dado a nosotros mismos tiene por base a las personas concretas y no a los territorios o a las etnias más o menos imaginarias. Habrá que adherirse sin demora a ese documento (modestamente, uno ya lo ha hecho) no en plan defensivo, insisto, sino con la arrogante firmeza de quienes saben estar defendiendo un derecho fundamental. Por lo demás, ¿se imaginan algo similar en Francia, en Alemania, en Inglaterra? Tocqueville decía que el hombre está prácticamente entero en su lengua natal. Hombre, sin pasarse, a poco que se piense, se le ve la punta a esa buena razón.

Hechos y pruebas

Si al “caso Estepona” el faltaba algún perejil por parte de la Junta y su partido, el secretario de Organización de éste –hombre de criterio más bien estólido—ha justificado en público el hecho de que Chaves apoyara al alcalde encarcelado a pesar de haberlo denunciado (según él) muchas decenas de veces, con el argumento de que “el PSOE-A no tenía ‘constancia documental’ de las denuncias” que sus propios compañeros habían interpuesto contra Barrientos. Pues probablemente, porque resulta impensable que esas denuncias de ‘compañeros’ se hicieran por escrito, pero es evidente que Chaves las conocía puesto que parece que los osados denunciantes hasta fueron llamados a capítulo en Sevilla. El PSOE y Chaves no han querido enterarse de lo que se cocía en Estepona como antes no quisieron saber nada de lo que ocurría en Marbella, donde hay que recordar que Gil demostró que el partido había cobrado sus cohechos con un par de talones pagados. Quizá a Pizarro y a su jefe tampoco le conste este dato a pesar de que esos cientos de millones fueron (está probado) ingresados en la cuenta del partido.

El tiempo relativo

La consejera de Medio Ambiente e ilustre calañesa Cinta Castillo ha explicado públicamente que no ve necesidad de prorrogar plazos para alegaciones al proyecto de oleoducto del Grupo Gallardo porque la Junta tiene tiempo suficiente. Hombre, es que eso no es lo que protesta sino que no tengan tiempo los elegantes, puesto que todo el mundo da por supuesto que la Junta dará luz en todo caso al proyecto del “amigo político”, con alegaciones o sin ellas, cruce la tubería o deje de cruzar esos parajes protegidos, constituya o no un peligro evidente para el medioambiente. A la consejera no la han sentado en ese sillón para poner dificultades sino para allanarle los caminos al señor y garantizar su pretensión. En un negocio que respalda en público el propio ZP y por tanto Chaves, poco tiene que decir esa flamante e inexperta consejera.

El amante programado

En los tiempos en que Berlanga y otros calenturientos pusieron de moda la muñeca inflable llegó a hablarse de cierto modelo de venta en USA que, fabricado en fino látex al que se conseguía proporcionar la textura de la piel, estaba dotado de mecanismos de PVC capaces de hacerle reproducir los movimientos básicos del coito y murmurar sugestivos y casi inaudibles roneos, al tiempo que un circuito de agua a temperatura humana proporcionaba al usuario sensaciones aproximadamente humanas. Ese sueño del robot pasivo ha tenido siempre no poco de necrófilo, como es natural, y bastante de sublimatorio, como lo demuestra que en un momento dado la muñecas más solicitada en los ‘sex shops’ americanos fueran la que representaba a la señora de Nixon, objeto puro de una trasgresión tan cualificada como ingenua que, al parecer, logró, desbancar a las reproducciones de Marilyn. Pero en un reciente congreso celebrado en la universidad de Maastricht, un experto en inteligencia artificial de cierto renombre, como David Levy, predijo que, para el año 2050, no sólo las relaciones digamos físicas, sino el amor más convencional, serán posibles entre un humano y un robot en condiciones tales que no descarta que los Estados (él anuncia como primero posible, ignoro por qué, el de Massachussetts) decidan instituir el matrimonio o, cuando menos, algún tipo de unión legal entre el amo y el artefacto. En fin, después de todo ése ha sido el proyecto masculino que ha funcionado desde el neolítico, amoldar a la hembra al gusto exclusivo y específico del varón, proyecto en el que fue siempre factor importante mantenerla en la ignorancia absoluta o relativa para mayor comodidad. No veo yo insalvables diferencias entre ciertas sumisas que he conocido en mi vida y esas máquinas futuras. El autismo sexual del varón es proverbial.

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Es sabido que esos ingenios fueron un invento marinero que, durante la guerra mundial, se incorporó por sistema a los submarinos alemanes pensando en el descanso del guerrero. Hoy, sin embargo, hay también, como no podían ser menos, inflables para uso femenino aunque su uso y propaganda suele ser más disimulado, pero se asombrarían ante el número efectivo de varones que en USA guardad sus costosas “sex dolls” en la oficina o en su guarida de solitario. Hay bajo el aspecto superficial del tema, no cabe duda, un complejo sustrato psíquico en línea con la tradicional tendencia masculina a “objetivar” al máximo la relación  sexual, incluso sin necesidad de asumir el viejo dicho de que los hombres llevan el corazón en el sexo mientras que las mujeres llevan el sexo en el corazón. Lo prueba que esa industria ofrece hoy en sus catálogos “dobles” mudos de Jennifer López, Paris Milton o Pamela Anderson con los que colmar sublimadamente el egoísmo cerril de unos machos a los que interesa más bien poco el contenido oculto bajo la piel del amante. En una publicidad de Jessica Simpson, y junto a un elogio suntuoso de su indiscutible atractivo, leo este execrable aunque ilustrativo comentario dirigido a al médula del deseo macho: “Es tonta como un buey, pero nunca dice que no”. La mujer muda, la mujer vacía, puro físico ‘practicable’, ha sido para una inmensa mayoría masculina un ideal confesado o no, y el robot de silicona, articulado y con temperatura regulable, es un eslabón más, no sé si el penúltimo, que certifica una ideología tan vieja como la convivencia, abriendo las puertas a una deshumanización tal vez irreversible. Se ha dicho que, por lo se refiere al sexo, el personal simplón resulta demasiado elemental, mientras que el pasado de coco, el demasiado sabedor, no lo es casi nunca lo suficiente. Esto mismo de los robots practicables confirma el éxito lamentable de la puerilidad machista y su fatalismo onánico. Las mujeres son más complicadas. De momento la demanda de muñecones bien dotados es sensiblemente menor.

La escasez de médicos

La consejera de Salud, gran desahogada, se ha explicado sobre la tantas veces extrema situación de la sanidad pública por falta de médicos. Hay dicho que se va a incrementar el número de plazas en las facultades al tiempo que se ‘flexibilizará” la reconversión de unos especialistas en otros (¿To er mundo vale pa to”, quizá?) y ha alardeado de que ella y sólo ella ha mejorado que ni les cuento las condiciones de la “carrera” profesional de los galenos y sus emolumentos. Y en fin, ha sostenido que “no faltan médicos porque no se contraten, sino porque no hay disponibilidad de ellos”, bizarra afirmación que hace como que no se ha enterado de que hay una legión de facultativos huidos a Portugal y otros países donde les pagan considerablemente más. ¿Ven por qué no se les puede creer? Presumir cuando cada verano hay un caos en la costa y mientras hay pueblos sin médico es una temeridad que Chaves consiente él sabrá por qué.