El tiempo relativo

La consejera de Medio Ambiente e ilustre calañesa Cinta Castillo ha explicado públicamente que no ve necesidad de prorrogar plazos para alegaciones al proyecto de oleoducto del Grupo Gallardo porque la Junta tiene tiempo suficiente. Hombre, es que eso no es lo que protesta sino que no tengan tiempo los elegantes, puesto que todo el mundo da por supuesto que la Junta dará luz en todo caso al proyecto del “amigo político”, con alegaciones o sin ellas, cruce la tubería o deje de cruzar esos parajes protegidos, constituya o no un peligro evidente para el medioambiente. A la consejera no la han sentado en ese sillón para poner dificultades sino para allanarle los caminos al señor y garantizar su pretensión. En un negocio que respalda en público el propio ZP y por tanto Chaves, poco tiene que decir esa flamante e inexperta consejera.

El amante programado

En los tiempos en que Berlanga y otros calenturientos pusieron de moda la muñeca inflable llegó a hablarse de cierto modelo de venta en USA que, fabricado en fino látex al que se conseguía proporcionar la textura de la piel, estaba dotado de mecanismos de PVC capaces de hacerle reproducir los movimientos básicos del coito y murmurar sugestivos y casi inaudibles roneos, al tiempo que un circuito de agua a temperatura humana proporcionaba al usuario sensaciones aproximadamente humanas. Ese sueño del robot pasivo ha tenido siempre no poco de necrófilo, como es natural, y bastante de sublimatorio, como lo demuestra que en un momento dado la muñecas más solicitada en los ‘sex shops’ americanos fueran la que representaba a la señora de Nixon, objeto puro de una trasgresión tan cualificada como ingenua que, al parecer, logró, desbancar a las reproducciones de Marilyn. Pero en un reciente congreso celebrado en la universidad de Maastricht, un experto en inteligencia artificial de cierto renombre, como David Levy, predijo que, para el año 2050, no sólo las relaciones digamos físicas, sino el amor más convencional, serán posibles entre un humano y un robot en condiciones tales que no descarta que los Estados (él anuncia como primero posible, ignoro por qué, el de Massachussetts) decidan instituir el matrimonio o, cuando menos, algún tipo de unión legal entre el amo y el artefacto. En fin, después de todo ése ha sido el proyecto masculino que ha funcionado desde el neolítico, amoldar a la hembra al gusto exclusivo y específico del varón, proyecto en el que fue siempre factor importante mantenerla en la ignorancia absoluta o relativa para mayor comodidad. No veo yo insalvables diferencias entre ciertas sumisas que he conocido en mi vida y esas máquinas futuras. El autismo sexual del varón es proverbial.

                                                                 xxxxx

Es sabido que esos ingenios fueron un invento marinero que, durante la guerra mundial, se incorporó por sistema a los submarinos alemanes pensando en el descanso del guerrero. Hoy, sin embargo, hay también, como no podían ser menos, inflables para uso femenino aunque su uso y propaganda suele ser más disimulado, pero se asombrarían ante el número efectivo de varones que en USA guardad sus costosas “sex dolls” en la oficina o en su guarida de solitario. Hay bajo el aspecto superficial del tema, no cabe duda, un complejo sustrato psíquico en línea con la tradicional tendencia masculina a “objetivar” al máximo la relación  sexual, incluso sin necesidad de asumir el viejo dicho de que los hombres llevan el corazón en el sexo mientras que las mujeres llevan el sexo en el corazón. Lo prueba que esa industria ofrece hoy en sus catálogos “dobles” mudos de Jennifer López, Paris Milton o Pamela Anderson con los que colmar sublimadamente el egoísmo cerril de unos machos a los que interesa más bien poco el contenido oculto bajo la piel del amante. En una publicidad de Jessica Simpson, y junto a un elogio suntuoso de su indiscutible atractivo, leo este execrable aunque ilustrativo comentario dirigido a al médula del deseo macho: “Es tonta como un buey, pero nunca dice que no”. La mujer muda, la mujer vacía, puro físico ‘practicable’, ha sido para una inmensa mayoría masculina un ideal confesado o no, y el robot de silicona, articulado y con temperatura regulable, es un eslabón más, no sé si el penúltimo, que certifica una ideología tan vieja como la convivencia, abriendo las puertas a una deshumanización tal vez irreversible. Se ha dicho que, por lo se refiere al sexo, el personal simplón resulta demasiado elemental, mientras que el pasado de coco, el demasiado sabedor, no lo es casi nunca lo suficiente. Esto mismo de los robots practicables confirma el éxito lamentable de la puerilidad machista y su fatalismo onánico. Las mujeres son más complicadas. De momento la demanda de muñecones bien dotados es sensiblemente menor.

La escasez de médicos

La consejera de Salud, gran desahogada, se ha explicado sobre la tantas veces extrema situación de la sanidad pública por falta de médicos. Hay dicho que se va a incrementar el número de plazas en las facultades al tiempo que se ‘flexibilizará” la reconversión de unos especialistas en otros (¿To er mundo vale pa to”, quizá?) y ha alardeado de que ella y sólo ella ha mejorado que ni les cuento las condiciones de la “carrera” profesional de los galenos y sus emolumentos. Y en fin, ha sostenido que “no faltan médicos porque no se contraten, sino porque no hay disponibilidad de ellos”, bizarra afirmación que hace como que no se ha enterado de que hay una legión de facultativos huidos a Portugal y otros países donde les pagan considerablemente más. ¿Ven por qué no se les puede creer? Presumir cuando cada verano hay un caos en la costa y mientras hay pueblos sin médico es una temeridad que Chaves consiente él sabrá por qué.

Y ahora Bollullos

Beas, Lucena, ahora Bollullos: el PSOE tiene planteada una situación insostenible ante los escándalos municipales mencionados, el primero de los cuales sigue pendiente de aclaración a pesar de las drásticas  medidas adoptadas por el Tribunal de Cuentas. Este baile de millones sin destino conocido en los Ayuntamientos del PSOE no puede solventarse con un par de excusas sin contenidos, al menos mientras no aparezca el dinero misteriosamente desaparecido, entre otras cosas porque aclararlo puede que ayude a entender el disparatado sistema de financiación ilegal de partidos e instituciones antes de desembocar en situaciones como la reciente de Estepona. Si falta dinero ha de aparecer y si hay malas prácticas por medio habrá que sancionarlas como es debido. Pero no sólo al guripa y al cabo, sino a toda la Plana Mayor que es la que pone y dispone. La provincia no puede ser un cortijo en manos de unos cuantos. Y todo indica que, por el momento, lo está siendo.

Ricos y pobres

Cuando aún resuena la inquietud de los analistas por las sugerencias gubernamentales de emplear en bolsa los fondos de pensiones y al propio Solbes se le escapa en público la palabra “crisis”, sale a los medios el banquero Botín y anuncia al sol y a la sombra que su chiringuito ganará este año la friolera de 10.000 millones de euros. Ni la bonanza ni la crisis afectan por igual a las clases, obviamente, sino que en una y otra circunstancia lleva ventaja el rico sobre el pobre, como si el sistema económico dispusiera de un mecanismo de seguridad destinado a sostener un equilibrio que fuera imprescindible. Lo está evidenciando el auge del consumo suntuario registrado esta temporada al tiempo que las malas noticias inundan el ambiente, un consumo que ha hecho remontar de modo significativo los beneficios de las marcas exclusivas mientras las demás atraviesan momentos difíciles y hasta se dispara el recurso de adelantar las rebajas de verano ante la contracción del consumo. Durante todos estos años de la “new age” y el crecimiento espectacular, el beneficio bruto ha sido, como es lógico, para los más ricos, mientras las clases medias sucumbían al imaginario efecto hipnótico del horizonte de felicidad desplegado por la propaganda, hasta verse sorprendidas por el brusco estallido de la burbuja. Una crisis como la del 29 es poco pensable hoy, probablemente, pero, a cambio, estos desplomes parciales, concernientes a las economías débiles puede que actúen como ajustadores de un sistema excesivo que necesita de periódicas puestas al día, y Botín lo sabe y por eso anuncia que la presente crisis será como la fiebre del bebé, alta pero efímera, afirmación  que aunque resulte acertada, hace desaparecer a los auténticos damnificados, es decir, a la legión inmensa constituida por las clases media y más bajas que resultarán seriamente arruinadas aunque las altas acaso ganen en la coyuntura. El famoso Abramovich acaba de batir el récord de la lonja artística comprando un Lucien Freud en 34 millones de dólares y las grandes firmas españolas del lujo están obteniendo durante el año resultados óptimos. La crisis no significa lo mismo para el pobre que para el magnate. Al contrario, es más que posible que, mientras el modesto se ajusta el cinto, “the big money”, el gran dinero del que hablaba Dos Passos, salga beneficiado por las inevitables rebajas.

                                                                   xxxxx

Desde el soviet de juguete del PC supérstite oigo llegar la petición de que la banca y las constructoras aflojen dinero para remediar los efectos de la crisis en los sectores populares menos favorecidos, recurso no poco extravagante por lo que se refiere a estas últimas, que van arrastrando el ala, y realmente original dirigido a la primera, de cuya fuerza da una idea la enormidad de su ganancia a pesar de la crisis. Un amigo cosmopolita me cuenta que en USA no se considera a un millonario digno de confianza en tanto no haya superado al menos tres suspensiones de pago y me ilustra además con la desconcertante imagen de que, allá, los ricos no presentan, llegado el caso, como garantía, sus activos, sino el montante de sus deudas: un sistema financiero serio considera más y mejor al que más debe porque le da por supuesto más capacidad de crédito. Pero, anden, váyanle con esa vaina al manguitos de la caja de ahorros, reclamen respeto y margen en función de su deuda y van a ver con qué diligencia actúa entonces nuestro entumecido sistema judicial. Ni las vacas gordas se ordeñan para todos por igual, ni las flacas preocupan demasiado allí donde el excedente espanta las cuitas. Parece, por ejemplo, que nunca se ha hecho más caja en la Quinta Avenida ni las subastas se ha disparado tanto como a la sombra de este jinete clasista que cabalga sobre nuestro Apocalipsis. Todo cuesta más, excepto lo caro. Bien mirado, la economía real no es nada pedagógica.

Alcalde con dos condenas

El alcalde de Carboneras (PSOE), que ya fuera condenado por un delito electoral e inmediatamente después indultado por el Gobierno de Zapatero, ha vuelto a ser condenado, esta vez por calumniar y acusar de prevaricación al propio magistrado que lo condenó en su día. No sabemos si el Gobierno repetirá la jugada y volverá a indultarlo, pero la situación creada resulta, en todo caso, especialmente incómoda para el partido que, de mantenerlo en la vida política, estaría dando un dudoso ejemplo de respeto a la Justicia y al propio Ayuntamiento. Cualquiera puede pechar con una condena que acepta aunque no comparta, pero no un alcalde y menos un partido de (y en el) gobierno. Veremos qué hacen al respecto la Junta y su partido, y si no hacen nada, será curioso observar que hacen el TSJA y el CGPJ, si es que hacen algo.