Rondeña

Entre mis joyas personales conservo con especial cuidado –junto a la foto dedicada de Curro Romero que en mi despacho comparte anaquel con Goethe– mi correspondencia con don Antonio Ordóñez. Y en mi memoria los inolvidables ratos de conversa en que el maestro rondeño me convenció de su alta estatura humana, enseñándome muchos secretos del…






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