Dar la cara… y poco más

Poco convincente, más bien nada, la campaña anunciada por la Junta para “convencer” a los ciudadanos de los beneficios que pueden esperarse de las medidas adoptadas por la Administración autónoma para paliar y combatir la crisis: visitas y bla bla bla de Chaves y Pizarro a provincias, explicaciones a los ciudadanos de las ayudas y recursos puestos en marcha (¿) y énfasis en que lo prioritario para la Junta es mantener el empleo y la actividad empresarial. Total, palabras y más palabras. Chaves se ha limitado hasta ahora a calcar a escala las medidas del gobierno central y, como éste, no se le ha escuchado una sola idea consistente. No saben qué hacer, eso es todo, y se limitan a esperar que el reflujo internacional acabe alcanzándonos de la misma manera que nos alcanzó la crisis. “Dar la cara”, dicen, pero poco más. Si efectivamente, la crisis no se resuelve sola, aviados vamos.

Ahorro a toda costa

Habíamos adelantado aquí el rumor/noticia de que ciertos hospitales onubenses, incluido el ‘JRJ’, habían  recibido de Sevilla la consigna de reducir gastos a toda costa de aquí a final de año. Ahora sabemos, porque lo denuncia con datos alguna organización sindical, que ese Hospital “de referencia” tiene órdenes de acabar el ejercicio con “presupuesto cero”, ajusta inverosímil teniendo en cuenta que el hospital debe ahora 800.000 euros y sólo le quedan dos meses por delante para “recortar” –evidentemente en perjuicio de pacientes y sanitarios—por donde no duela y también por donde duela. No habrá renovaciones de contratos sino nuevas apreturas y agobios, como no habrá las imprescindibles sustituciones, ni permisos, ni vacaciones. El toque estará en ver hasta dónde puede aguantar el sistema sin desbordarse. Nunca una prestación tan estimable padeció una gestión tan mala.

Medicina de pobres

Conocemos ya muchas infamias que el mundo rico comete en África en materia de sanidad. Una de ellas, acaso hoy la primera, es la negativa de la farmaindustria a rebajar los prohibitivos precios de los antivirales y demás recursos utilizados contra el SIDA a pesar de que esa enorme pandemia crece como la espuma año tras año. Hace algún tiempo se produjo también un considerable escándalo cuando la “buena conciencia” del mundo privilegiado se enteró de que, a través de ciertas ONGs, se estaban enviando a algunos de los países más ruinosos del continente, fármacos legalmente caducados que allá se administraban como vigentes. Y ahora nos enteramos por ‘The Lancet Oncology” que, puesto que ocho de cada diez mujeres que mueren de cáncer de cuello de útero pertenece al África más arruinada, y dado que la vacunación masiva resultaría también prohibitiva, la Fundación Gates ha propiciado la investigación de una “prueba económica” de fácil aplicación y para la ni siquiera es preciso disponer de agua corriente. Ni que decir tiene que los trabajos de experimentación se han realizado en otro país pobre, en este caso en China, pero los sabios están encantados porque aseguran que con una sola visita a las desgraciadas a las que se dedica el invento y su tratamiento adecuado, las muertes por esa causa se reducirían a un tercio. La pregunta, claro, salta sola sólo con pensar que si de verdad eso es como lo cuentan los sabios no se ve la razón por la que no se aplica tan portentoso instrumento epidemiológico en los países desarrollados, y si no lo es tanto, entonces, ay, es que estamos una vez más en el brete de exportar a los miserables una medicina sucedánea. Cuando a Kennedy se le ocurrió la idea de alimentar a la población indígena sudamericana a base de un producto derivado de la harina de pescado llamado “Incapirina”, rico en proteínas y otros benéficos elementos, su fracaso fue tan sonado que hubo que retirar aquel manjar a toda prisa ante la iracunda reacción de la mayoría de las etnias locales. No es cierto ya eso que en el XVIII decía Chamfort de que los pobres son los negros de Occidente. Hace tiempo que Occidente tiene sus negros en origen.

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A África no sólo se le niegan los fármacos indispensables a un precio asequible, se le destinan los medicamentos que en nuestros países se consideran desechables o se la utiliza como campo de pruebas para nuevos e imprevisibles remedios médicos, sino que, al estudiarse un método barato de medicina para ser aplicado allí, es obvio que se está apostando por la idea definitiva de discriminar a todo un mundo excluyéndolo de la medicina convencional, a pesar de las inmensas riquezas que el mundo desarrollado está obteniendo en sus países –en tantas ocasiones por procedimientos injustos y hasta crueles—con la complicidad de las oligarquías indígenas. Ya sé que la razón que se da es que en esos países no existen, por lo general, las infraestructuras mínimas (no hay ni agua corriente, ya digo) que resultan imprescindibles para llevar a cabo campañas sanitarias rigurosas, pero ¿de verdad la solución está en averiguar una medicina de pobres dejando las cosas como estaban, es decir, poner mal que bien una venda que tape la llaga para que la sensibilidad de este Occidente depredador duerma más tranquilo si es que no a pierna suelta? En medio de tan insistente noticia sobre la costosa prevención de ese cáncer en nuestra privilegiada zona, comprenderán que hay que tener estómago para aceptar como si tal cosa ese hallazgo, sin duda benéfico, pero fatalmente discriminatorio. Si no fuera así, ya digo, no tendría sentido emplear aquí protocolos que en no pocas ocasiones, incluso, se han cuestionado por su alto coste. La verdad, la única verdad, es que nosotros tenemos en casa nuestros propios pobres, pero en África disponemos de una enorme reserva que nos sirve hasta para experimentar. En beneficio propio, se entiende, en beneficio propio.

Cosas veredes

Rumasa –sí, ha leído bien: la expoliada Rumasa de Ruiz-Mateos–, que ha ganado todos sus pleitos al Estado pero no ha logrado que le devuelvan (como establecen las sentencias) ni un ochavo, está otra vez en Andalucía creando puestos de trabajo., Nada menos que 400 acaba de anunciar en Jaén, donde una de las empresas del ‘holding’, Duhl, va a inaugurar dos plantas en la capital. He visto en la fotografía del acto a Gaspar Zarrías, sonriendo de oreja a oreja, como es natural, teniendo en cuenta la extraordinaria paradoja de que el apestado del “régimen” sociata le compense en su propio feudo los 400 empleos que simultáneamente va a destruir la propia Junta con el ERE de Santana Motor. Cosas veredes. Ruiz-Mateos creando empleo en Andalucía con las bendiciones de la Junta. Con este hombre se ha cometido el mayor desafuero económico de la democracia.

Sin quitar ni poner

Hay una cosa que no se comprende en el laberinto dialéctico de los fosfoyesos, la sentencia incumplida, lasa discrepancias sobre el riesgo sanitario de las balsas o el acuerdo, según Chaves, ya firme, para el cierre de Fertiberia, y es que un solo eurodiputado ‘verde’, uno sólo, Mr. Hammerstein, traiga en jaque la Junta, al Ayuntamiento, a la propia empresa y al ‘sursum corda’. Antier nadie sabía nada del expediente abierto por la UE fuera de lo comunicado por el solitario y hasta Chaves echaba la pelota fuera diciendo que ya está acordado el cierre de Fertiberia. ¿Cómo es posible que toda la máquina de un Estado no sea capaz de presentarse en Bruselas y aclarar el asunto, al margen del Mr. Hammerstein y sus amigos onubenses? Teniendo en cuenta la cantidad de familias que penden de ese hilo merecería la pena movilizarse y aclarar de una vez –bueno, malo o regular—lo que haya de cierto en este enredo.

Cambios de sexo

Hace mucho que los sabios vienen estudiando la influencia de determinados productos sobre la morfología y la fisiología animal, pero parece que, en los últimos tiempos, ese interés se ha disparado ante la evidencia de que sustancias derivadas de la industria o la vida cotidiana están produciendo sobre algunos seres efectos tan espectaculares como el cambio de sexo. La pintura antiincrustante con que las navieras tratan de evitar la indeseable carga de moluscos y otras especie polizonas, por ejemplo, es considerada como un auténtico disruptor endocrino capaz de lograr el cambio orgánico de sexo de variadas especies, junto con otras sustancia como derivados de detergentes, cosméticos y hormonas sintéticas que, en realidad son contaminantes que actúan como verdaderas hormonas. La universidad del País Vasco, sin ir más lejos, ha descubierto que en ciertas zonas de su litoral es ya un fenómeno fácilmente constatable la presencia de peces bisexuales y mejillones hermafrotidas, y en zonas próximas a loe vertederos de aguas residuales de Guernica resulta que un tercio de los corcones machos son portadores de gametos femeninos y utilizan algunas proteínas específicas de las hembras, un fenómeno, en todo caso, prácticamente universal, por lo que sabemos, como lo demuestra el hallazgo  -lo mismo en Connecticut que en Arcachon– de hembras de caracoles carnívoros dotadas de pene. En Chile hay escritas experiencias más detalladas como ésa que revela el proceso de masculinización de hembras de moluscos acuáticos en las que se ha observado que primero desarrollan un tentáculo/pene, luego un vaso deferente, posteriormente el cierre de su orificio genital y, en fin, la pérdida de función de su ovario. La feminización afecta ya lo mismo peces que a tortugas, aves e incluso mamíferos, toda una revolución genética como para volver loco al pobre Noé.

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Hoy que se habla con la debida con naturalidad de los transexuales es evidente que el sexo, como concepto natural, ha perdido en enorme medida su trascendencia decisiva. La ley española no exige para pasar de un sexo a otro –algo que habría sigo considerado “prodigio” hasta antier como quien dice—más que la constatación forense de que el sujeto que aspira al cambio sufre “disforia” ante su estado presente, es decir, lo contrario de la “euforia” que inspira a otros la circunstancia contraria, y es harto sabido y no poco cuestionado que semejante disconformidad con la propia naturaleza justifique que los gastos de la fantástica transformación requerida vayan a cargo del maestro armero, es decir, de todos y cada uno de los contribuyentes. La linde o divisoria entre los sexos (que no entre los “géneros”, que eso es otra cosa) es cada día más leve, pero la Madre Naturaleza, siempre atenta y providente, se está encargando de quitarle hierro a la cuestión poniendo de relieve la, en definitiva, relatividad de una diferencia que la mera lixiviación del óxido de estaño es capaz de producir en un molusco o en un gasterópodo. Macho y hembra no son ya o cada vez son menos hechos cerrados e incontrovertibles, sino meras situaciones originales sujetas a cambios lo mismo que tantas otras condiciones del cuerpo. Quizá André Suarès sabía lo que se decía cuando

propuso que el sexo es el cerebro del instinto, aunque no se me oculta que con esas tres palabras –sexo, cerebro e instinto—las combinaciones que pudiéramos hacer no habrían de ser pocas. La “inteligencia laica” a la que Salvatore Quasimodo atribuía los colosales progreso de la Humanidad, ha de reconocer, por su parte, que la propia lógica de esta vida perra, con sus abusos y violaciones, ha sido capaz de alterar el plan creacional atribuyendo el sexo por la simple acción de una sustancia capaz de actuar como una hormona. A Noé le hubiera sobrado la mitad del Arca, al paso que vamos. Lo que no sé es en que peña vamos a encallar con el nuestro el día menos pensado.