Así las gastan

Insisto: a Manuela Parralo la han exprimido al límite, la han utilizado como muñeca atractiva y luego la han dejado tirada sin molestar se siquiera en avisarla. Es más, se ensañan como ella –como acaba de hacer el autodidacta Mario Jiménez—despreciando su labor para justificar el cambio. Pero es mentira. A Parralo la desecharon desde la noche en que perdió las elecciones, temerosos de otro “trillazo” a destiempo, y nunca la han apreciado más que en lo que suponían que podía aportar a un cartel atractivo. En esta política nadie es nadie al día siguiente de su defenestración, lo que, curiosamente, en lugar de provocar acuítela en sus muchos beneficiarios, parece que los aprieta alrededor del jefe eventual. Y Parralo tiene sitio de sobra donde irse. El problema será el día en que se tenga que ir la plana mayor que acaba de cargársela.

La crisis en la alcoba

Nunca sabe uno en estos terrenos dónde está la verdad, pero cuentan y repiten que la actitud de Dominique Strauss-Khan –el sucesor de Rato en la presidencia del Fondo Monetario Internacional– está siendo más bien dura a la hora de condicionar las medidas que se están adoptando en defensa del monstruo herido y, muy en especial, en las que se refieren al control de la colosal fortuna que se ha logrado movilizar para salvarlo. Ahora bien no deja de resultar sospechoso que, en esta crítica situación, a ese superman financiero no le hayan criticado sus posturas y decisiones sino que lo han envuelto en una dudosa nube de escandalosa sospecha basada en el supuesto de que el tío se habría marcado una aventura con una subordinada durante una noche de amor. Está aún caliente la historieta que relacionaba a Aznar con la ministra Dati, incluso atribuyéndole la paternidad desconocida del hijo que ella espera, pero la verdad es que no da la sensación de que estas bombas rosas exploten al azar sino dispuestas con todo cuidado por los artificieros de la política. Hasta la esposa de DSK ha hecho causa común con él declarando intacto su amor a pesar del ruido, y da pena constatar que, entre toda la clase política francesa, masivamente favorable a tratar la canallada como un golpe bajo, sea precisamente la frustrada candidata a la Presidencia, Ségolène Royal, la que se haya mostrado más tibia dejando en suspenso el juicio. El caso tiene toda la pinta de ser un montaje tramado en el mundo financiero descontento con ciertas severidades del mandatario frente a la voracidad de los grandes. En la América puritana estos recursos son más efectivos que en la vieja Europa (y que en la “nueva”) y hay que ser todo un Clinton para quitarte de encima un mochuelo de entrepierna.

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Lo que parece mentira es que una coyuntura trágica  más que dramática de todo el sistema financiero del planeta, el Fondo Monetario ande pendiente de las aventuras sentimentales de su presidente y no haya siquiera una voz que llame al orden exigiendo, por lo menos, un orden razonable de prioridades –primero la crisis, luego la ‘dormida’–, al menos si hemos de aceptar como buenas las alarmas que diariamente se nos envían desde sus covachuelas. Mitterand, que nacionalizó y desnacionalizó bancos y empresas como creyó oportuno, tenía, al menos, dos mujeres y siempre se rumoreó que varias amantes ocasionales, pero nadie utilizó en Francia esa singularidad para combatir su política. El KGB, en cambio, parece que, como los conjurados de esta historia, tuvo siempre en gran estima el chantaje braguetario al que consagró las técnicas más avanzadas. Pero en el caso de Strauss-Khan sobran indicios de que este escándalo peliculero no parece que el responsable sea, una vez más, el famoso puritanismo yanqui sino el disgusto de los responsables del caos ante unas medidas de control que bien podrían joderles el nuevo negocio. “Cherchez la femme”, ya saben. A Ruiz-Mateos también le endosaron en su día una aventura romántica, a ver si lo destruían, los mismos que lo expoliaron como a don Juan Valera trataron siempre de desacreditarlo por sus escarceos incluso seniles cuando se pasó dando la vara en política. Una sola noche dicen que pasó DSK con su ejecutiva, y por algo tan insignificante (por lo visto lo es hasta para su esposa) tratan de paralizar el gran motor económico y enredar a un ejército de manguitos en tan laboriosa investigación y proceso. ¿Y qué si descubren y demuestran que todo es cierto, qué le importan esos polvos a los millones de víctimas que tienen que soportar los lodos de sus hipotecas y pagar, encima, de su bolsillo, el destrozo organizado desde las instituciones? Me explico que Rato ande por ahí feliz con su perilla y su novia nueva, dando dobles calabazas a la derecha desconcertada. Ni la crisis puede con la “salsa rosa”, el único sector que no está en crisis.

La verdad por delante

No Estoy de acuerdo con los espíritus críticos que andan encocorados porque la Junta el ha impuesto al Consejo Audiovisual Andaluz que quite su, por cierto, absurdo logotipo, y ponga, en todo caso, el de la propia Junta. La verdad por delante: ¿no es Presidencia la que manda en el CAA? Pues logotipo al canto, para que no haya equívocos y cada cual sepa, de entrada, a qué atenerse. Es más, ya puestos, lo que no comprendo es por qué Chaves no le ordena al sumiso Parlamento de Andalucía –que estaturiamente es un  órgano de la Junta—que haga constar bien a la vista su dependencia orgánica y ponga al Hércules con los leones por delante de la representación de este pueblo de borregos. ¿La independencia de poderes, dicen? Vamos, hombre, no me hagan reír que estas cosas son muy serias.

La cuenca minera

La cuenca minera onubense está en las últimas. Ya no es ni siquiera minera (se han llevado hasta la llave inglesa) y en un cuarto de siglo la Junta de Andalucía y el partido que la controla, el PSOE, no han sido capaces de intentar siquiera eso tan recurrido de una “alternativa” económica. Hay quien dice que esto ocurre precisamente porque el PSOE sabe que tiene asegurados los votos en esa comarca sentimental izquierdista y llama a los electores a cambiar el voto, pero tal vez vaya siendo ya tarde hasta para eso y tanto Riotinto como Nerva se vena abocadas con el tiempo –como tantos pueblos españoles—a su despoblamiento progresivo. Por no hacer, ni siquiera reciben a sus alcaldes en la subdelegación del Gobierno, cuyo titular está, eso es verdad, más que ocupado en las intrigas de su partido. Una pena. Concha Espina debería darse una vuelta por el viejo paisaje para comprender que los ingleses no son los únicos culpables en esta historia.

La mitad prohibida

El Gran Oriente francés tiene planteado un  problema inquietante. Resulta que, acusados de hacer proselitismo entre las mujeres e integrarlas en la masonería violando la tradición inmemorial de la obediencia masculina, varios ‘maestros’ han sido citados ante la Justicia masónica. Mujeres ha habido hace mucho en la organización, por supuesto, y hasta han desempeñado papeles importantes en ella, a pesar de que los reglamentos las consideraban excluidas por carecer de autonomía, ya que la mujer era, de por vida, un  ser dependiente, bien del padre, bien del marido o, en su caso, del tutor. Durante la República española, esa presencia se impuso de manera decisiva pero luego, incluso desaparecida la maniática persecución franquista, las hembras españolas de vocación masónica han debido recurrir a obediencias extranjeras para integrarse en pie de igualdad con los varones. En España una mujer alcanzó por primera vez el grado de Gran Oriente  no hace mucho pero dice la historia particular que entre la Revolución Gloriosa (1868) y la llegada de la dictadura la cifra de hermanas afiliadas andaba por las seiscientas. El problema que se plantea en Francia es el desafío de los hermanos expedientados que amenazan al mismísimo Gran Oriente con dirigirse a la justicia “profana” en caso de ser sancionados, un poco en el plan de los clubs de fútbol rebotados con sus federaciones, es decir, rompiendo una baraja secreta hasta ahora incontestada. No se puede ser progresista, filósofo y filántropo –dicen estos ‘novatores’—a demás de combatir la exclusión social, dejando fuera a la mitad de la Humanidad, pero yo creo, sinceramente, que sí se puede, como se ha podido de toda la vida por la sencilla razón de que el patriarcado, progresista o reaccionario, de derechas o de izquierdas es enterizo: no entiende de ‘partidos’. Cosa muy distinta es que los hermanos tradicionales tengan perdida esa batalla q ue no es otra cosa que el signo de los tiempos.

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No es verdad que la preterición de la mujer sea cosa de la actitud cavernícola de los espíritus retrasados. Una antología de lo que se ha dicho sobre ella en los últimos dos milenios y medio, por lo menos, lo dejaría bien claro, incluso dejando de lado idioteces como la famosa de Schopenhauer sobre al inteligencia corta y los cabellos largos. Desde mis tiempos de universitarios, tengo anotadas muchas, en efecto, proferidas por personajes que, al menos en principio, uno no consideraría carca precisamente. ¿No dijo Maquievalo que no había hembra con el cerebro completo, no aconsejó Eurípides no creer a la mujer aunque te dijera la verdad? Un titán como Mirabeau se flagelaba atribuyendo la torpeza de la hembra a la de sus mentores machos y, bastante más cerca de nosotros, todo un Faulkner la definía como simples órganos genitales, muy gastosos, eso sí. Erasmo estaba convencido de que la mujer era inevitablemente una loca, se disfrazase de lo que quisiera, y nuestro Ortega, gran galán como es sabido, escribió algo como para sacar de quicio a cualquiera si no fuera divertido por su propia barbaridad: “La mujer — decía el maestro– si es algo, es atractiva, esencialmente atractiva”… Veremos en qué queda el asalto de las amazonas a este penúltimo bastión del machismo que es la francmasonería en la que, de momento, creo entender que sólo milita en proporción de uno a cinco. Pero si el pleito termina entre los ropones ‘profanos’, con sus puñetas y triquiñuelas, mucho me temo que peligre esa privilegio constitutivo que es el sectarismo, el universo hermético, la arcaica poesía ritual de los compases y los mandiles y hasta el propio ideal universalista que los mantuvo vivos durantes siglos. Y al final, encima, las mujeres acabarán invadiendo, con cuotas o sin ellas, las misteriosas ‘tenidas’. Temo que el revelado masónico precise de la habitación oscura. Pero más le vale a ese Gran Oriente ajustarse sin resistencia al meridiano de Greenwich.

Diputaciones del partido

Sale un día sí y el siguiente también el escándalo correspondiente a una Diputación que ha contratado personal ilegalmente (hay sentencias de sobra) o que mantiene en nómina a verdaderos ejércitos de clientes del partido, candidatos derrotados, discrepantes peligrosos, conocedores de entresijos, alcaldes sentenciados por la Justicia, hermanos, primos y demás parientes y afectos. Sevilla, Almería, Huelva, Córdoba, la que quieran ustedes, es un refugio de “arrecogíos”, algunos de los cuales acaban de ser mostrados en público regodeándose de su privilegio. La crisis exige una poda radical de esa trama de adictos, la mayoría de los cuales trabajan para el partido en exclusiva. Aunque lo que de verdad sería razonable es plantear de una vez la liquidación de estos asilos financiadores de su formación que, en un régimen autonómico, carecen de función lógica. La vieja institución caciquil lo es hoy más que nunca. Romanotes era un pardillo al lado de cualquiera de estos Pendón o Cabañas.