La historia interminable

El viceportavoz municipal del PSOE, el joven Baluffo, tiene prisas por hacer méritos, pero la verdad es que elige mal los asuntos, incluso contando con la complicidad de los ‘medios’ mantenidos. Insistir, por ejemplo, en la matraca de que la Ciudad de la Justicia no se hace porque el Ayuntamiento no cede terrenos es una falsedad plena y, si no, que le pregunte al consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Espadas, que se lo puede explicar mejor que nadie. Lo que si es verdad es que la Junta no atiende siquiera a la solución provisional del traslado de los jueces a la antigua delega de Educación, a estas alturas sin electricidad ni calefacción. Baluffo prolonga una historia interminable. Es penoso comprobar la vitalidad de la posición mendaz.

La letra de la ley

Desde el día 1 de este mes de enero el Boletín Oficial del Estado, el BOE famoso, no volverá a ser editado en papel para encarnar místicamente en el impalpable palimpsesto de Internet. Se acabó el rito matinal de las oficinas, desaparecerá esa vieja decoración de las covachuelas leguleyas que era el ‘Aranzadi’, la voz coleccionada del Estado engalanada en encuadernación española. Dicen que la reconversión de la vieja ‘Gaceta’, es decir, su inmaterialización, va a ahorrar al erario un buen puñado de millones de paso que cientos de hectáreas de bosque se salvarán de la tala al dejar de resultar imprescindibles las cuatro mil toneladas de madera que requería la producción de celulosa necesaria para fabricar tanto papel. La edición virtual de la ley culmina el larguísimo proceso que va desde la voz del pregonero a la web pasando por el pergamino, de la mítica piedra de le ley en que el Poder grababa sus preceptos, al nimbo cibernético, y puede darnos una idea sugerente de la intensidad de los cambios que estamos viviendo sin apenas percatarnos de ellos. La intrincada existencia del Estado, su compleja fisiología, no hará ya necesarios los abarrotados anaqueles porque ahora toda esa ingente producción normativa cabrá con holgura en un breve compacto. Miro con nostalgia mi edición de las ‘Siete Partidas’ o la de la ‘Novísima Recopilación’, poso momificado de la historia de un pueblo a través de los tiempos, y las comparo admirado con esta invención memorable que es la edición en el ciberespacio universal e inmediato. El Estado entero cabe ya en un chip de silicio no mayor que una lenteja.

 

Demasiadas cosas van a cambiar, tan colosal es el cambio que se avecina que no es fácil asumirlo por más que el vértigo nos embargue al reparar en ello. Pronto –de hecho, ya hace tiempo—podremos trabajar desde casa, firmar digitalmente, comprar y vender a distancia, difundir mensajes planetarios, enamorarnos, consultar arcanos o leer libros sin necesidad de tocar el finiquitado papel, y hasta delinquir oscuramente poniendo tierra de por medio con la Justicia. La ‘sociedad-red’ de la que habla Castell, estalla por doquier con su presencia ‘gloriosa’, la vida ve como se desencarnan sus miembros uno a uno, sutilmente, como obedeciendo a una conjura subliminal. Escrita en ninguna parte, la ley alcanza hoy a todos y tiene que ver más con Bill Gates y Paul Allen que con Hammurabi o Moisés.

Rosa Aguilar

¿Se va, no se va al PSOE, deja o no deja  IU la alcaldesa de Córdoba por la coalición? Demasiado tiempo deshojando la margarita presta a la democracia flaco favor porque reduce aún más la política al partidismo, el debate público a las incidencias personales o de esos grupos de influencia. Desde el PSOE se le tiende la alfombra roja y es natural, sobre todo porque ésa no parece mala vía para acceder al fortín cordobés, la incontestable fortaleza de izquierda fundada por Anguita, de otro modo dudosamente accesible. Otra cosa es que Aguilar busca la puerta grande y acabe viéndose obligada a pasar por el postigo. Puede Ser el precio de un transfuguismo blanco, pero transfuguismo al cabo.

Jaime Madruga

Vuelve Jaime Madruga a la política, treinta años después de su ‘espantá’ –que yo comprendo—, y va a hacerlo en el Consejo Asesor del PP, ese organismo que puede ser interesante pero que aún no sabemos en qué se centrará ni cómo. Madruga es gran profesional, tiene probada su discreción política y es persona excelente donde las haya, lo que quiere decir que el PP ha fichado bien. Claro que a uno le gustaría que esa vuelta de Jaime Madruga fuera para integrarse en zonas más calientes de la política, porque es sabido que sin compromiso no hay resultados apreciables. Hay pocos efectivos como él en la provincia, eso es seguro. Por eso, si verlo volver a la vida pública debe alegrar a cualquier onubense –porque es mucho lo que podría aportar– encontrárselo retranqueado en la segunda fila, decepciona un poco.

Piedad ‘on line’

Las monjas carmelitas del monasterio ecijano de San José han colgado en ‘YouTube’ un curioso video en el que hacen publicidad de la vida monacal. Claustros silenciosos, celdas ordenadas, paces en el laberinto de cal y ladrillos, locutorios enrejados, oficios de coro, rincones piadosos, cintas y aspidistras, geranios y limoneros, tranquilas labores en el patio, haldas blancas, capas y tocas negras, todo el universo secreto de la vida ascética y acaso mística, ofrecido como estímulo a la vocación de las almas cansadas del ruido y la furia. Hace tiempo que la crisis de las vocaciones se evidencia en los conventos femeninos por el fichaje de religiosas tercermundista, que acaso ven en la clausura una escapatoria a su miseria nativa, pero ahora, como se ve, se trata de poner al servicio de causa tan alta y difícil las nuevas tecnologías y el imprevisible alcance de la comunicación global como quien abre un banderín de enganche universal con base en el obrador de las yemas. ¿No hay cada día más noviazgos y casorios por Internet? Pues a ver por qué no iba a resultar práctico plantar en la web el reclamo vocacional, hoy que los viejos conventos cierran sus puertas por falta de relevos legando sus laberínticos paraísos a la especulación urbanística. La crisis va a ayudar, en cualquier caso, a estas llamadas espirituales como ya ocurriera tantas veces en la crónica clerical, ya lo verán, pero la opción de de las monjitas se yergue sola como un curioso gesto que pretende integrar la tradición en la modernidad o quien sabe si viceversa.

Nunca el dinamismo teresiano había alcanzado, en todo caso, esas cotas de integración ambiental ni había participado tanto, como es lógico, de las oportunidades que ofrecen las conquistas del progreso, cerrado por definición en su dimensión religiosa al mundo exterior del que precisamente huyen sus adeptas en busca del sosiego del alma y la paz del cuerpo. Lo que da una idea cabal, por otra parte, de la situación precaria que atraviesa el monacato, plantado como un viejo raigón en medio del páramo secularizado en el que sólo prosperan milenarismos y teocracias. Ver a las “descalzas” publicándose en Internet y ‘visualizando’ su vida recatada precisamente como reclamo de nuevas adeptas, es un hecho singularísimo, sin duda alguna, tanto en lo que tiene de inteligente apertura como en cuanto rechinan su silencio y su clausura genuinos con el dudoso universo de la Red.

Fobia la Parlamento

No se comprende la actitud de Chaves frente al Parlamento de Andalucía, su desdén no por los rituales sino por las ocasiones más cruciales del debate, su desparpajo al quedarse sentado y echar por delante a sus peones para que le saquen, en lo posible, las castañas del fuego cada vez que humea demasiado. Que vaya el lunes a Madrid a hablar de la financiación autonómica y se quede sentado el jueves en la Cámara es un auténtico insulto a las reglas del juego, aunque quizá expresen, más que abulia o cansancio, el deseo de paliar ciertas incompetencias escudándose en otros. A medida que mengua este Parlamento costoso e inútil, se pudre esta democracia cada día más cuestionada. Ëse será en el balance de Chaves su principal renglón.