ZP, en Huelva pero sin Huelva

Otra vez: ZP viene a Doñana, es decir, a Huelva, pero da la vuelta por Cádiz, donde para y se fotografía, sonríe y estrecha manos. No le gusta Huelva a ZP y en materia de gustos nada hay escrito, desde luego, pero no está de más tomar nota del gusto de cada uno para saber a qué atenernos. La vez anterior convirtió su obligada visita a Almonte en un desagravio y ésta ya veremos si se acerca a algún rincón onubense o pasa olímpicamente. Parada y fonda: para eso hemos quedado desde Felipe IV hasta ZP. Habría que salirle al camino, pacífica, amigablemente, con una pancarta como la turolense, recordándole que “Huelva existe”, también fuera de la campaña electoral.

El diálogo imposible

Es evidente que la buena disposición a favor de la paz y la búsqueda de soluciones de convivencia tienen poco que ver, da igual el terreno de que se trate, con el entreguismo y la cesión a la amenaza terrorista. Así, mientras se insiste en la reclamación islamista de la Catedral cordobesa como lugar de culto mixto y en Sevilla se anuncia el acuerdo municipal de ceder terrenos para la construcción de una mezquita, continúa en casi todo el mundo islámico la rigurosa discriminación religiosa dirigida especialmente contra el enemigo tradicional, es decir, contra el cristianismo, cuya última y trágica manifestación ha sido el secuestro del arzobispo caldeo de Mosul, monseñor Raho, comunidad del norte de Irak, cuyo cadáver apareció el sábado tras fracasar la exigencia del rescate impuesta a la familia y comunidad. Se puede enmascarar la realidad como se quiera pero la única verdad es que al menos en veintiséis países de mayoría islámica, los cristianos son perseguidos, discriminados incívicamente y hasta forzados al exilio, como demuestra el millón que ya ha huido de este país en guerra, pero también la proscripción que padecen en países como Arabia Saudí (donde prácticamente han desaparecido bajo el wahabismo), Yemen, Indonesia, Pakistán, la propia Turquía que pugna por entrar en Europa o, por supuesto Irán, en los que rigen leyes anticonversión que castigan con la muerte al converso o normas decimonónicas que impiden la construcción de iglesia o la someten a condiciones prácticamente insuperables, aparte de prohibir en absoluto la manifestación pública del culto. ¿Qué ocurriría en Londres o en Estepona si un imán fuera raptado por fanáticos cristianos y su cadáver apareciera sin vida semienterrado en un descampado? Dejemos que sean los otros fanáticos, los que predican la “alianza de civilizaciones” quienes respondan a esta pregunta de respuesta tan elemental.                                                                  xxxxxLa libertad religiosa es un privilegio de las democracias a cuyo amparo se acogen religiones legítimas pero también fanatismos que ya nos han demostrado su peligrosidad y que no se recatan a la hora de descubrir su propósito de destruir lo que despectivamente llaman “el diablo Occidente”. No hace falta recurrir al caso del famoso imán de Londres para ilustrar el hecho de que esa ferocidad y esa determinación se refugian y fomentan en el ámbito de las mezquitas, al tiempo que crece la intolerancia contra los cristianos en todo el ámbito islámico en el que el cerco se estrecha por momentos (véase el caso de Líbano o del propio Egipto) por no hablar del área subsahariana. No falta quien sostenga que la facción fanática del Islam –a la que no cabe menospreciar a estas alturas como una simple minoría inoperante– sigue la estrategia de instalarse en los países democráticos al amparo de un derecho que ella niega brutalmente a los demás en sus países de origen. ¿De qué diálogo hablamos, entonces, cómo esperar un acuerdo con esas teocracias en las que la ‘sharia’ determina sin trabas lo que la ley impide limitar en las democracias? El cadáver de ese arzobispo, como los duros sucesos de Alejandría, las insufribles presiones de Irán o las persecuciones generalizadas en ese inmenso mundo, dejan en evidencia a los ingenuos o interesados que propugnan una tolerancia sin la menor reciprocidad, un régimen libre en virtud del cual yo tenga que oír cada mañana y cada tarde al muecín vecino mientras los incontables radicales de esa “religión de paz” ponen bombas en el metro de Londres, vuelan las Torres Gemelas o los trenes de Atocha, persiguen fieles hasta el exilio y raptan obispos. En los Emiratos Árabes va a inaugurarse estos días la primera iglesia consentida por el wahabismo saudí, pero eso es algo impensable en el resto del Islam. Empezando por el papa, Occidente debe decidirse de una vez a dejarse de fantasías y, en especial, de ese intolerable disparate que es la tolerancia sin reciprocidad.

Guerra y Chaves

Guerra será como sea, podrá gustar o disgustar a amigos y enemigos (incluidos los internos) pero entre él y Chaves hay mil años luz de distancia. La había hace 30 años y la hay ahora, cuando arrinconado con el postgonzalismo que no puede acabar con él, se permite chotearse de Chaves como hizo el jueves en la fiesta sevillana del PSOE, subrayando que en el partido “no somos nadie sin las cuatro letras… aunque algunos somos menos  nadie que otros”, clara referencia a los mejores resultados obtenidos en las generales respecto a las autonómicas. Incapaz de fajarse con el viejo caimán, Chaves la emprendió con los periodistas, incapaces, según él, “de asumir la derrota” o de considerar maduro al pueblo andaluz. Una obsesión, como se sabe, a la que no debe de ser ajena la contribución de algunos periodistas a desvelar sus manejos. A mil años luz de distancia, Guerra se debió reír lo suyo el jueves.

Capital sin cabeza

Si el Ayuntamiento y su alcalde eran los “culpables” en el caso Endesa, parece obvio que tiene mucho que decir, a juicio de los acusadores, en cualquier iniciativa que se proponga fortalecer y regular la industria onubense. Extraña que, además del PSOE, no hayan caído en esa cuenta elemental los demás firmantes del foro, porque, por supuesto, carece des sentido decir, como ha dicho Barrero, que se trata de un “pacto de concertación”, toda vez que ese pacto ya existe a nivel regional nacional y no parece lógico ir reproduciéndolo ciudad por ciudad y pueblo por pueblo. El Ayuntamiento ha de estar presente –lo estuvo siempre, también con alcaldes del PSOE– en el tema y problema de esa industria tan necesitada de ayuda como de control. Excluirlo –es decir, aceptar que la oposición, la patronal o un sindicato tienen más legitimidad que el consistorio– es una maniobra que seguramente resultará incomprensible para cualquier ciudadano.

Muertes de perro

Una de las más dudosas ventajas que tiene la sociedad mediática es su capacidad para mantener informada a la opinión de todo lo divino y lo humano. De los avances del hombre, de las proezas de algún héroe, pero también de la miseria sin límites de la maldad humana que parece estar alcanzando cotas nunca imaginadas. La frecuencia de la noticia consigue, desde luego, templar la sensibilidad, blindarla en cierto modo, tanto ante el bien como ante el mal, de manera que en poco tiempo, lo que antiguamente precisaba de siglos para conseguir un cierto estatuto de habitualidad, ahora es cosa todo lo más de unos años y, a veces, de unos pocos meses. ¿No nos hemos hecho el cuerpo a la espeluznante noticia del parricidio, no estamos casi reconciliados, al menos visualmente, con la imagen de la pobre novia degollada o la esposa convertida en una tea por el bestia del marido? ¿No andamos perdidos en una erística discusión sobre los intangibles derechos de la minoridad mientras nuestros ojos parecen habituarse poco a poco ante la feroz degollina familiar de un niñato con una katana, el asesinato de una adolescente a mano de unas compañeras, o el linchamiento de un marginal desdichado a cargo de unos verdugos protegidos? El del arte es uno de los ámbitos sociales más afectados por esta pulsión malvada que artistas sin talento y galerista de oportunidad han acogido y estimulado como si la creación no tuviera límites morales y todo le estuviera permitido, un poco en la línea del nazi que hacía mamparas para su salón de estar con la piel del judío desollado. En la Bienal de Sevilla se exhibió como escultura un joven ahorcado, en Extremadura la Junta subvencionó una muestra cuyo único objetivo era la irreverencia con los símbolos cristianos y ahora en la Bienal Costarricense de Artes Visuales, un hijo de puta, un canalla desalmado y desconocido, contribuyó a la muestra “artística” atando a la pared a un perrillo vagabundo, cazado entre las chabolas, para que –escultura viva– ilustrara al espectador con su agonía y su muerte. ¡Y nos quejábamos del “negro de Banyoles”, el guerrero bosquimano disecado en una vitrina del museo local! ¿Qué que pasó? Pues que el hijo de puta ha sido invitado a repetir la hazaña en la próxima Bienal.                                                              xxxxxPocas cosas tan viejas como la provocación, ese cáncer que ha tentado tantas veces a los mediocres, y pocas tan absurdas como la idea de Marcel Duchamp de que el mayor enemigo del arte era el “buen gusto”. En los años 20/30, los acólitos del vanguardismo francés no encontraban mejor truco para demostrar su ingenio “à la page’ que espantar señoras de la buena sociedad estrangulando palomas en medio de una conferencia como hizo un joven Rafael Alberti o provocar la estampida del auditorio distando su pistola, ya ven qué bobadas. Y en la última Bienal veneciana fue notable la reacción frente a la mediocridad de las “intervenciones” que esos “creadores” cifraron en exponer Cristos erectos o en colgar cocodrilos en el Gran Canal, siempre desde el prejuicio perfectamente sofístico de que al arte no tiene límites y todo, en consecuencia, le está permitido al artista. El triunfo de la mediocridad es, hay que reconocerlo toda una hazaña que Robert Lobstein veía lúcidamente por el revés cuando explicaba que el arte no tiene más lugar genuino que el que le concede su condición de servidor de la publicidad. He visto a ese perrillo sin amo (que ustedes pueden ver también, si el cuerpo aguanta), con su mirada implorante, sus orejas gachas y su rabo enhiesto, como un reo ignorante de su propia condena frente a una turba malvada que acepta el sadismo como recurso estético. Cuentan que Vesalio encomendaba secretamente el alma de sus cadáveres diseccionados. Estos pérfidos harían la vivisección de su madre por una brizna de efímera popularidad.

Feminismo al desnudo

CCOO acaba de revelar un dato que dejará agarrados a la brocha lo mismo al chavismo paritario que los diversos feminismo de nómina o vocación. El dato consiste en algo tremendo: que, según el sindicato. la mitad de las trabajadoras andaluzas tienen su contrato laboral “en fraude de ley”. Mucha hablar de la promoción –lo de la paridad y demás va más por las mujeres dedicadas a la vida pública, no por las que varean olivos, ya se sabe– y resulta que la realidad de ese incremento del empleo femenino se está produciendo “en los trabajos menos remunerados y estacionales”, aparte de que ya no es siquiera noticia que cobren menos que los varones en los mismos trabajos. Pero, curiosamente, CCOO apela a la evolución de los empresarios en lugar de exigirle soluciones al Poder con el que, año tras año, concierta la “paz social” a precio de oro. Chaves pedía perdón en campaña por el despido de una embarazada y al día siguiente saltaba otro caso idéntico. Ya me dirán cómo esperar que cambien los empresarios mientras la Junta actúe de esta manera.