Rosa Aguilar

¿Se va, no se va al PSOE, deja o no deja  IU la alcaldesa de Córdoba por la coalición? Demasiado tiempo deshojando la margarita presta a la democracia flaco favor porque reduce aún más la política al partidismo, el debate público a las incidencias personales o de esos grupos de influencia. Desde el PSOE se le tiende la alfombra roja y es natural, sobre todo porque ésa no parece mala vía para acceder al fortín cordobés, la incontestable fortaleza de izquierda fundada por Anguita, de otro modo dudosamente accesible. Otra cosa es que Aguilar busca la puerta grande y acabe viéndose obligada a pasar por el postigo. Puede Ser el precio de un transfuguismo blanco, pero transfuguismo al cabo.

Jaime Madruga

Vuelve Jaime Madruga a la política, treinta años después de su ‘espantá’ –que yo comprendo—, y va a hacerlo en el Consejo Asesor del PP, ese organismo que puede ser interesante pero que aún no sabemos en qué se centrará ni cómo. Madruga es gran profesional, tiene probada su discreción política y es persona excelente donde las haya, lo que quiere decir que el PP ha fichado bien. Claro que a uno le gustaría que esa vuelta de Jaime Madruga fuera para integrarse en zonas más calientes de la política, porque es sabido que sin compromiso no hay resultados apreciables. Hay pocos efectivos como él en la provincia, eso es seguro. Por eso, si verlo volver a la vida pública debe alegrar a cualquier onubense –porque es mucho lo que podría aportar– encontrárselo retranqueado en la segunda fila, decepciona un poco.

Piedad ‘on line’

Las monjas carmelitas del monasterio ecijano de San José han colgado en ‘YouTube’ un curioso video en el que hacen publicidad de la vida monacal. Claustros silenciosos, celdas ordenadas, paces en el laberinto de cal y ladrillos, locutorios enrejados, oficios de coro, rincones piadosos, cintas y aspidistras, geranios y limoneros, tranquilas labores en el patio, haldas blancas, capas y tocas negras, todo el universo secreto de la vida ascética y acaso mística, ofrecido como estímulo a la vocación de las almas cansadas del ruido y la furia. Hace tiempo que la crisis de las vocaciones se evidencia en los conventos femeninos por el fichaje de religiosas tercermundista, que acaso ven en la clausura una escapatoria a su miseria nativa, pero ahora, como se ve, se trata de poner al servicio de causa tan alta y difícil las nuevas tecnologías y el imprevisible alcance de la comunicación global como quien abre un banderín de enganche universal con base en el obrador de las yemas. ¿No hay cada día más noviazgos y casorios por Internet? Pues a ver por qué no iba a resultar práctico plantar en la web el reclamo vocacional, hoy que los viejos conventos cierran sus puertas por falta de relevos legando sus laberínticos paraísos a la especulación urbanística. La crisis va a ayudar, en cualquier caso, a estas llamadas espirituales como ya ocurriera tantas veces en la crónica clerical, ya lo verán, pero la opción de de las monjitas se yergue sola como un curioso gesto que pretende integrar la tradición en la modernidad o quien sabe si viceversa.

Nunca el dinamismo teresiano había alcanzado, en todo caso, esas cotas de integración ambiental ni había participado tanto, como es lógico, de las oportunidades que ofrecen las conquistas del progreso, cerrado por definición en su dimensión religiosa al mundo exterior del que precisamente huyen sus adeptas en busca del sosiego del alma y la paz del cuerpo. Lo que da una idea cabal, por otra parte, de la situación precaria que atraviesa el monacato, plantado como un viejo raigón en medio del páramo secularizado en el que sólo prosperan milenarismos y teocracias. Ver a las “descalzas” publicándose en Internet y ‘visualizando’ su vida recatada precisamente como reclamo de nuevas adeptas, es un hecho singularísimo, sin duda alguna, tanto en lo que tiene de inteligente apertura como en cuanto rechinan su silencio y su clausura genuinos con el dudoso universo de la Red.

Fobia la Parlamento

No se comprende la actitud de Chaves frente al Parlamento de Andalucía, su desdén no por los rituales sino por las ocasiones más cruciales del debate, su desparpajo al quedarse sentado y echar por delante a sus peones para que le saquen, en lo posible, las castañas del fuego cada vez que humea demasiado. Que vaya el lunes a Madrid a hablar de la financiación autonómica y se quede sentado el jueves en la Cámara es un auténtico insulto a las reglas del juego, aunque quizá expresen, más que abulia o cansancio, el deseo de paliar ciertas incompetencias escudándose en otros. A medida que mengua este Parlamento costoso e inútil, se pudre esta democracia cada día más cuestionada. Ëse será en el balance de Chaves su principal renglón.

El cura Girón

Se nos fue el cura Girón, don Francisco Girón. Un hombre excepcional, un espíritu libre, una vida consagrada a los demás. Por más que todo eso se sepa, siempre será justo repetirlo a tanto beneficiado suyo, a tanto admirador hoy desolado, a tanto amigo como deja. No tenemos mucha gente como Paco Girón, siendo tantas las necesidades que padecemos, ni es de prever –tal como van las cosas—que tengamos más en un futuro próximo, ni siquiera aproximados a sui extraordinaria bondad y a su fraternidad ilimitada. Un santo de paisano, un ciudadano ejemplar, un hombre inolvidable. Y onubense, hasta las trancas. Lo vamos a echar de menos. Lo que no vamos a hacer es olvidarlo.

La catársis checa

Nada más llegar a la presidencia de la Unión Europea, los checos han colocado en el Consejo de Ministros de Bruselas, un enorme puzzle mural constituido por alusiones simbólicas a los diversos países miembros, no concebidas precisamente desde la amabilidad sino desde un criticismo radical que ellos tratan de justificar diciendo que se trata de desmontar los prejuicios consolidados a base de vaciarlos con esa experiencia publicitaria. Francia sería en ese invento un país en huelga permanente, Suecia un cartelón de ‘Ikea’, Italia un campo de fútbol en el que los jugadores sostienen el balón a la altura de sus atributos, Luxemburgo un  áureo lingote, Polonia la foto de los soldados de Iwo Jama levantando la enseña gay del arcoiris y, en fin, España, un cercado de hormigón con una bomba de ETA en primer plano. Ellos dicen que de lo que se trata es de acabar con los estereotipos a base de exponerlos a pelo, pero la verdad es que el experimento, por mucho doble fondo que pueda llevar bajo el suelo de su ironía, no resulta lo que se dice simpático. La representación de Alemania como un laberinto de autopistas que, en definitiva, traducen a las claras la svástica hitleriana es una broma demasiado fuerte sobre todo viniendo de un recién llegado a la fiesta europea que, cierta y desgraciadamente, tendría muchos símbolos ominosos con que representarse a sí mismo y no estoy pensando en los defenestradotes célebres ni en la hoguera de Huss precisamente.

La últimas vez que fui a Praga me encontré sobre la cama del hotel una advertencia policial previniendo al viajero del peligro de los falsos policías que te abordaban en plena calle, te hacían entrar en un coche de aspecto policial y te pelaban la tarjeta de crédito como precio por no llevarte a su inexistente comisaría. He visto pocas exhibiciones de cinismo y desorden cívico comparable a ésa, y por supuesto me he acordado del caso al ver esa desagradable imagen que dice tan poco del sentido europeo de quien hoy preside el continente, tan diferente de su homónimo Vaclav Havel, a quien no me imagino encargando semejante provocación. Chequia ha pasado mucho, hay que recordarlo, sobre todo humillaciones por parte del imperialismo soviético, pero no creo que eso justifique una broma tan burda como representar a la gran Alemania por su peor pasado ni pintarnos a nosotros como el feudo etarra. A los símbolos los carga el diablo. Si encima los cebamos, para qué hablar.