Joya de la corona

Tremendo cabreo ha provocado el alcalde de Lepe sacando a su pueblo de Giahsa, el chiringuito más rentable del PSOE provincial seguramente, y por ello tan importante para su “aparato”. ¿O no es Giahsa desde siempre un montaje del PSOE, un gran negocio (legal, por supuesto) montado a la sombra de las instituciones que su relativa hegemonía le ha permitido desde que se creó? Lo que deberían de considerar los cabreados es que el agua no debe ser rehén de un partido o de otro, y menos si lo que se pretende es controlar de cerca un estupendo negocio en el que la demanda está asegurada. No tengo la más mínima duda de que si Giahsa estuviera en manos políticas del adversario, los Jiménez de turno, tan previsibles, sacarían en ella a sus municipios.

Cambio de época

El flamante jefe de la diplomacia americana, un veterano de las relaciones internacionales, acaba de sugerir las bases de un nuevo proyecto internacional en el que serán abolidos no pocos de los viejos y recientes tabúes de Occidente. Habrá nuevas y abiertas relaciones con Rusia o con Irán, por ejemplo, y aunque nada se dice todavía de Corea del Norte y otros ‘malditos’, es posible esperar al menos un intento de construir un nuevo modelo en las relaciones internacionales que, como es natural, alcanzará con sus efectos a la mayoría de los países que tienen algo que decidir en ellas. Por su parte, el presidente Sarkozy habría improvisado, durante un desayuno con la canciller alemana, la decisión de permitir la instalación en Francia, concretamente en Illkirch, en las proximidades de Estrasburgo, una unidad de 600 solados alemanes pertenecientes a la Brigada Franco-Alemana que crearon hace casi un cuarto de siglo Mitterrand y Helmut Kohl como prenda de reconciliación entre ambos países y umbral simbólico de una nueva era en sus relaciones. Las reacciones y protestas no se han hecho esperar en toda Francia y en particular en Alsacia, donde una historia que registra cuatro cambios de nacionalidad, abre, como es natural, un recelo especialísimo entre no pocos ciudadanos, pero también se ha registrado un estimulante movimiento a favor de una decisión  que, sin duda posible, marca un hito en la historia e inaugura un auténtico ‘cambio de época’, en palabras del propio Presidente. Toda memoria tiene dos caras, bien lo sabemos en España.

Muchas cosas van a cambiar en esta generación, por encima o por debajo de los empecinamientos, entre otras cosas porque el universo occidental empieza a entrever con claridad que sus nuevos rivales, por decirlo de modo suave, son ahora otros que ni siquiera hubieran resultado imaginables durante la Guerra Fría. China, con su PIB de 6 billones de dólares, India con el suyo de 3’6 billones, el Irán emergente como potencia nuclear, el desafío islamista o el compromiso insostenible del Tercer Mundo prefiguran un orden internacional realmente nuevo y a la sombra del cual las heridas antiguas y los viejos rencores locales encogen a ojos vista. Y en ese marco Europa tendrá que acomodar el paso si no quiere ver amenazada su propia identidad colectiva. ¿Qué significan hoy unos soldados alemanes en territorio francés? Los azacanes de la mala memoria podrán decir cuanto quieran pero es evidente que su eco será escaso. Parece que un 70 por ciento de estudiantes franceses no saben qué ocurrió en Verdún o en las Ardenas ni por qué. Sarko hace bien en pasar sin contemplaciones esa página dolorosa y más de uno debería aprender la lección por estos pagos.

Vuelve RUMASA

La Junta de Andalucía lleva un  tiempo recurriendo desesperadamente a Ruiz Mateos cuando no encuentra ya solución alguna para conjurar un problema económico y social. ¡Ruiz Mateos renconvertido en salvador de sus expoliadores! Así se escribe la Historia aunque, ciertamente, no sabe uno a qué atenerse frente a hechos como el referido, teniendo en cuenta que Chaves era ministro del mismo Gobierno que procedió –contra todo derecho, como los tribunales permiten saber hoy—a destruir el mayor holding de España. A ese hombre le debe el Estado una indemnización billonaria y, sin embargo, no duda en echar una mano a sus instituciones náufragas. Como diría el clásico, hay cosas bajo el cielo y sobre la tierra que ni usted ni yo vamos a comprender nunca.

Ocho años perdidos

Huelva, la capital, experimenta un auténtico replanteamiento urbanístico en los últimos años. La prolongación de la avenida de acceso a la ciudad, el desarrollo de los terrenos de la antigua Pescadería, el plan Ensanche Sur, la remodelación del barrio del Matadero y ahora también el plan de transformación de la Isla Chica, van a dejar una ciudad irreconocible para muchos y criticable sólo desde la mala fe, que no ha de faltar. Lo de Isla Chica llega con ocho años de retraso, tras el más duro pulso mantenido inútilmente por el PSOE municipal y la Junta de Andalucía contra nuestro Ayuntamiento, que ha incluido hasta un vergonzoso pleito penal contra el alcalde. Pero bien está lo que bien acaba. Si Shakespeare lo decía, debe de ser verdad.

Las manos sucias

Menudean en la información alusiones a le epidemia de cólera que padece Zimbawe, desde algunas instancias médicas se oyen voces lamentando la gravedad del caso y previniendo la posibilidad de su expansión. No se dan, en todo caso, datos concretos, como los que aparecen en los silenciados informes de los observadores. Que la epidemia en cuestión se ha llevado ya por delante nada menos que a más de tres mil personas, que los infectados se acercan a los sesenta mil, que no hay medios ni recursos para combatir sus efectos y que los medios sanitarios son mínimos en un medio señoreado por la pobreza, la falta de higiene y la promiscuidad. Se muere a chorros la población de una enfermedad a la que los médicos llaman, por razones obvias, el mal de “las manos sucias”, mientras en Occidente, en el mundo desarrollado que bastante tiene con debatirse en medio de su propia crisis, apenas resuena el eco de una tragedia que la OMS ha declarado “fuera de control”. No existe la solidaridad internacional más que en dosis homeopáticas, es más, incluso puede decirse qu el Tercer Mundo  no existe siquiera para la conciencia desarrollada, teniendo en cuenta que la localización de media docena de casos en cualquiera de nuestros países sería considerado como una emergencia. Hasta la enfermedad es una cuestión de clase.

¡Las manos sucias! Hace años que ‘Médicos Sin Fronteras’ clama advirtiendo que la simple higiene de las manos evitaría una de cada tres muertes en ese continente olvidado, pero ¿qué hacer si esas poblaciones carecen también de agua? Hay que aceptar que África está condenada a su suerte y que en el mundo desarrollado no hay para ella más que buenas palabras cuando no simple olvido. Tres mil muertes entre nosotros–muchas menos con toda seguridad– nos harían olvidar de momento incluso la crisis que nos agobia, pero significan bien poco contempladas en una perspectiva tan lejana. Tan poco como las guerras olvidadas, como la explotación inhumana de sus recursos, como el fantasma del Sida, como tantas otras lacras que en nuestro mundo –opulento incluso en la crisis—caben holgadamente en una gacetilla y se liquidan con una vaga promesa de ayuda, con un mínimo porcentaje del PIB de los ricos y algunas lágrimas de cocodrilo. La crisis empeorará las cosas, seguramente, frente a este mundo ajeno a ella, precisamente por estar aquel instalado por naturaleza en la crisis radical del primitivismo. Leo en un periódico francés un comentario impío pero certero: a ver qué harán los supervivientes de Zimbawe que escapen al cólera. El humanismo es ya apenas una gran mentira oportunista.

Parlamento en la calle

Vamos a vivir una semana tensa en vísperas de la manifestación contra el paro convocada por el PP en Málaga, de cuyo éxito o fracaso dependerá, en buena medida, el peso de la opinión pública en estas circunstancias excepcionales que los sindicatos, sin embargo, por la cuenta que les trae, silencian como pueden. Más un de cada cuatro andaluces está en paro y los pronósticos son alarmantemente peores, pues se prevé que se alcance en la región el 25 por ciento de desempleo. Es decir, que resulta del todo lógica una protesta en la calle teniendo en cuenta que el Parlamento autonómico, atado y bien atado por la mayoría absoluta de Chaves, no sabe/no contesta. El domingo veremos, pero sobran indicios de que la inquietud  ha trasladado su sede a la calle.