Rótulos para el rencor

He seguido con interés la polémica provocada por el error manifiesto en que incluso este periódico incurrió, arrastrado por la lógica de Ayuntamiento sevillano, al confundir al general Merry Gordon con su padre, el general Merry Ponce de León, ahora apeado por los sectarios de la “memoria histórica” para poner en su lugar a Pilar Bardem, esa musa de la discordia. Para empezar diré que estoy convencido de que todos estos movimientos sobre el tablero político no tienen otra finalidad que la de distraer al observador de los problemas reales y acuciantes del juego, en nuestro caso, de la crisis económica y social que amenaza con hundirnos –ya veremos con qué consecuencias y posibilidades de rehabilitación– en la miseria relativa y, en muchos casos, absoluta. En ningún país se entretiene el personal cambiando rótulos a setenta años de los acontecimientos y, desde luego, lo que no tiene pase es que esos cambios se produzcan con una intención sectaria y revanchista que nada aporta y mucho confunde, contribuyendo a perpetuar y, en nuestro caso, a reanimar un conflicto sobradamente desvaído por el paso del tiempo. Yo no estoy de acuerdo con ciertas versiones seráficas del famoso general Merry Gordon que, aunque asistidas del derecho de réplica, se han sucedido en estas páginas, pero me parece que ello no justifica que se confunda –¿deliberadamente?—a quien se insinúa, ignoro con qué fundamento real, que pudo mantener el 23-F una actitud golpista, con su padre, un militar de los de Cuba y africanista luego, que si se sumó a los rebeldes en el 36 –como se sumó—lo cierto en que lo hizo “sin mando”, es decir, a título simbólico. Merry fue, en todo caso, el envés de la medalla cuyo haz hiriente es hoy Pilar Bardem. Lo digo cara a cara desde la izquierda, convencido de que la España que todos decimos querer resulta incompatible con fanatismos sea cual fuere su color.

 

En cuanto al Ayuntamiento de Sevilla, el error es más imperdonable aún, toda vez que una simple ojeada a la “Historia de las Calles de Sevilla” publicadas por sus propios servicios lo hubiera sacado de dudas a los rencorosos. Aunque tal vez no haya entre esos promotores el menor interés por la verdad histórica, en la medida en que la Historia es para ellos –legos por lo general en sus arcanos—un mero instrumento para zaherir y una razón para el rencor. Un periódico ha podido equivocarse. Lo grave es que un Ayuntamiento induzca a error de esa manera y maneje como cristobitas nombres y apellidos a mayor gloria de su inicuo revanchismo. Por mí, quede claro, como si ponen a la Bardem en lo alto de la Giralda. Con lo que no transijo, como mucha gente, es con la utilización sectaria de la memoria ni con el estúpido fanatismo de partido.

El mejor paseíllo

Se presentó el nuevo Presidente andaluz, José Antonio Griñán, hizo brillante el paseíllo y se abrió de capa como pocos esperaban y, me temo, como me temo que habrá desagradado a muchos, a unos por fas y a otros por nefás. Gran faena parlamentaria, con promesa de gobierno justo y equitativo y exclusión de esas actitudes tradicionales que no han conseguido sino rompernos en dos aparte de mantenernos atrasados donde estábamos. No lo va a tener fácil, Griñán, pero su compromiso ha sido tan frontal que permite la esperanza de que lo intente con el la capacidad y el vigor que le es propio. Ya era hora. Puede que de carambola hayamos topado con una autonomía razonable.

Sembrar sospechas

El nuevo mercado de la capital es una obra importante. Una obra que lleva demasiado tiempo retrasada y que convendría inaugurar cuanto antes. Otra cosa es que se difunda la idea, desde luego oscura, de que hay en ese retraso “algo muy oscuro”, que es lo que ha hecho la portavoz/a del Ayuntamiento capitalino, Elena Tobar, aparte de denunciar la negativa del gobierno municipal a permitir la visita de la oposición al edificio, olvidando que para visitar las obras del Palacio de San Telmo, la oposición regional se ha visto obligada a ganar su pleito ante un juez y ni por ésas le han abierto aún las puertas. Poco va a conseguir la oposición mientras se dedique a inventar fantasmas. Aparte de que el día de la inauguración de ese mercado va a quedar como Cagancho en Almagro.

La estrella fea

En el programa británico “Britain’s Got Talent”, uno de tantos trampolines para artistas desconocidos como pululan en los medios audiovisuales, el gran éxito no consiste en descubrir estrellas convencionales, es decir, atenidas al canon que exige unir belleza a arte en la misma persona, sino precisamente en todo lo contrario, a saber, en hallar auténticas estrellas inimaginables bajo su impropia apariencia. Hace un par de años descubrieron en él a Paul Potts, un galés acomplejado que se ganaba la vida vendiendo móviles, y sorprendió a la audiencia que lo había acogido con una sonora rechifla interpretando una de las más bellas arias de Puccini, nada menos que “Nessun dorma”, el poema en que ‘Calaf’, el héroe de “Turandot”, culmina la intriga de la famosa obra inacabada. Y ahora es una desempleada escocesa, que se habría pasado la vida entre fogones, la que acaba de provocar la sorpresa de ese público no poco sádico levantándolo en vilo con su interpretación  de “I dreamed a dream”, una sonora pieza de “Los miserables” que ella logra elevar de manera inaudita. Ha nacido una estrella: 600.000 amigos la aguardan en ‘Facebook’, sus discos son arrancados por millones de las manos a los vendedores, triunfa en la tv americana y debe soportar que los infames de la industria del porno le ofrezcan un millón de dólares por participar en una orgía que será mucho más atractiva para sus miserables consumidores sabiendo que esa estrella fea –con cierto aire de ‘border line’ y que, en efecto, padeció cierta discapacidad a consecuencia de una anoxia padecida al nacer–, confiesa no haber sido besada jamás a sus 47 años cumplidos. Es el éxito forzado por el revés y la apoteosis friqui sobre el repugnante cinismo de nuestras sociedades.

 

No hará falta apostar a que todo en ese programa era un truco bien amañado ni explicar que estas exhibiciones de “fair play” encubren un miserable manejo de la pulsión vejatoria sublimada finalmente en ese delirio con polvo de estrellas en el que los guaperas y las tontitas del jurado ponen caras de sorpresa para engallar a un público primario que se deja avasallar por su cínica propuesta hasta terminar entusiasmado. Produce tristeza, junto a la alegría del éxito, esta evidencia de que, en realidad, lo que se juega en esa timba tramposa no es tanto el talento como el contraste y la sorpresa que supone encontrar una voz prodigiosa bajo una apariencia grotesca. La atracción de la estrella fea, el valor inverosímil hallado fuera de la convención. Oyendo a uno y otra, siente uno el mayor desprecio por esta tragicomedia humillante que cobra con usura al pobre friqui talentoso el precio de su redención.

Llega el ‘cambio’

No sé ya –he perdido la cuenta— cuántos ‘cambios’ lampedusianos lleva acometidos el PSOE en Andalucía para que nada cambiara en el partido. Ahora se predica que Griñán va a auspiciar uno nuevo, creer en el cual cuesta más todavía, toda vez que él mismo ha sido el cerebro económico de la anterior etapa. Un cambio. Un todo caso, es preciso para sacar a Andalucía de esta posición pésima en que la deja Chaves, por mucho que las circunstancia convencionales se hayan modificado, como en todas partes, y mucho, en este cuarto de siglo. Habría que ayudar a Griñán por el bien de todos sin dejar de exigirle que, de verdad, esto deje de ser el cortijo que ha venido siendo.

¡Cráneo privilegiado!

El secretario provincial de UGT, compañero Puente, ha descubierto la manera de salvar la responsabilidad de su “partido amigo” en el desastre de nuestra política económica y de empleo, y de paso reconocer el desastre que padecemos. No hay esta vez cuentos sobre la buena marcha de Huelva, sino el reconocimiento de que la crisis se ha cebado en la provincia echando al infierno del paro casi a 50.000 onubenses. Pero se sugiere que la culpa es del “sistema anterior”. ¿Y cual era el “sistema anterior” sino el mismo con el que trabajaba la Junta de Chaves y el Gobierno de ZP? Hay que salir purgados de esta crisis. Será muy bueno para ello, olvidarse de partidismos para manejarse con la verdad por delante.