Miseria política

Non creo que haya comisión parlamentaria para investigar el “caso Chaves” ni que la sangre llegue al río. El “regimen” es sólido y mantienen el control de la opinión pública con mano de hierro. Por eso precisamente resultan grotescas y algo peor las amenazas del “número 2” de Chaves y del PSOE, Luis Pizarro, avisando a PP e IU, solicitantes de la investigación, del peligro que corren: “Tengan cuidado, porque donde las dan las toman”. Miseria del lenguaje, pequeñez de miras, inconsciente propuesta de silencio yu ‘omertá’ mafiosa. Hemos llegado tan al fondo que se ven de cerca los secretos mejor hundidos. Están poniendo en alero el crédito de Griñán.

Bautismo de fuego

Dos primeros incendios en nuestros campos, en esos campos en los que, según la consejera del ramo, Cinta Castillo –¡gran experta!—, no debería de haber muchos siniestros este verano puesto que “había llovido mucho” a lo largo del invierno y la primavera, ya ven. No parece que, por fortuna, los daños sean demasiado graves pero sí que son un anuncio que contradice la previsión de la responsable y debería contribuir a mantener la guardia lo más alta posible. Aún estamos esperando compensaciones por el famoso incendio de Riotinto que arrasó miles de hectáreas en Huelva y Sevilla. De modo que más vale prevenir que exponerse a otra catástrofe en las que, en mano de quienes estamos, más vale no pensar.

Educación sentimental

Hay varios casos esta temporada de personajes políticos o relacionados con la política que airean en público su vida sentimental y hasta sus actitudes sexuales. En Italia está siendo de órdago el escándalo provocado por la relación de Berlusconi con esa menor que ha provocado su anunciado divorcio, una piba que no hay más que ver posando para comprender que tiene encima más tiros que Leningrado. En los EEUU, la hija de Sarah Palin, cuyo embarazo precoz estalló con estrépito en plena campaña electoral, se ha convertido de golpe y porrazo en nada menos que “embajadora” de la ‘Candice Foundation’ y anda por las televisiones (sin gran esfuerzo pueden verla en Internet) predicando la abstinencia como única garantía posible de una correcta educación sentimental, a pesar de que no hace tanto criticaba a mamá por antigua, y tachaba de “poco realista” su oposición a les relaciones prematrimoniales. Por su parte, Ségolène Royal, al tiempo que escenifica sus paces con la Aubry en medio del desconcierto de su triturado partido, el PSF, hace lo que puede por no caer del candelero defendiendo lo que probablemente es su mejor prenda publicitaria: su palmito. Hace poco ha estado acompañada en Marbella procurando lucir sus ‘jeans’ bajo una vistosa chilaba pero ahora ha vuelto a la carga afirmando que quiere a toda costa renovar su imagen proponiéndose sin ambages como una “femme libre” que prefiere con mucho el perfil de ‘Edmond Dantès’ al de Juana de Arco. Ni la gravedad de la crisis basta, por lo visto y oído, para desplazar del primer plano a estos exhibicionistas que saben bien cuánto sentido tienen confiar en la idiocia masiva y cuánto rédito político puede extraerse de esas exhibiciones impúdicas, como diría Tom Sharpe.

 

Desde cierta perspectiva resulta claro que esta actitud no comporta sólo frivolidad sino que revela la dificultad del famoseo político para prescindir de la referencia egocéntrica en su vida pública. ¿Qué coños puede importar va nadie la afición menorera del ‘Cavaliere’ o la facha y secretos de alcoba de la frustrada “Zapatera” que tanto ha contribuido a pulverizar la opción de la izquierda francesa? ¿Cómo se puede ser tan sandio como para pararse a considerar la ‘conversión’ a la castidad de una joven sexualmente activa, con todas sus consecuencias, desde su adolescencia? Pues no sabría contestar a ninguna de esas preguntas, pero sí que creo que cualquiera puede sentirse molesto ante la incómoda sensación de estar siendo tratado, dentro del vasto rebaño, como un ingenuo si no como un idiota. Desde la política se nos envía el mensaje de una educación sentimental audaz o pacata, lo mismo da, que nosotros hemos de metabolizar psíquica y moralmente en calculadas adhesiones. Creo que a eso le llaman ‘coaching’ los expertos pero no sería menos riguroso llamarlo gilipollez.

Tramposa defensa

En un desesperado intento de confundir a la opinión para salvar el nuevo “caso Chaves”, alcaldes onubenses del PSOE han dicho muy ofendidos que no sólo apoyan la subvención gestionada por la hija de Chaves sino que estiman que debería de haber sido el doble. Bien, ¿y quién discute eso? Toda la ayuda que se preste a esa zona tantos años abandonada por la propia Junta estará justificada, pero lo que se discute no es esa necesidad sino el hecho nepótico indudable de que una hija del Presidente actúe como “conseguidota” de subvenciones ante la Administración de su padre. Trampas, las precisas, alcaldes, que nadie ha regateado ayuda a la mina en cuestión ni a esa comarca deprimida sobre la ustedes mismos han guardado tan disciplinado silencio hasta ahora.

Cómo nos ven

Una cadena francesa de tv se ha ensañado con la realidad de la inmigración en los campos de Huelva. Poco menos que como si los campos de Huelva fueran los campos de las vendimias francesas del Sur en los que tradicionalmente se ha explotado sin compasión el trabajo de nuestros braceros. ¡Pues saben poco los franceses de trampas, falsas promesas, incumplimientos, presiones y chantajes, por no hablar de otra cosas! Lo que resulta incomprensible es que no haya habido una reacción oficial exigiendo responsabilidades a los responsables, una vez comprobado, si hiciera falta, la falsedad de sus acusaciones. La imagen de la provincia debe quedar limpia tras este ataque. Y no será por falta de medios y fotos por lo que no quede. Nuestras fuerzas vivas podrían hacer algo más que retratarse, en materia tan importante.

La hora negra

Mucho se habla del “efecto Obama”, sobre el que el embajador Oyarzábal nos ilustrará la próxima semana en nuestras sevillanas “Charlas de El Mundo”. En no pocas ocasiones sin gran fundamento o tal vez arrastrados por la sugestión del gran cambio que ha supuesto la elección de un  presidente negro en los muy racistas EEUU. Pero también en ocasiones a la vista de ocurrencias que no hubieran sido imaginables siquiera antier, como quien dice. Una especialísima, a mi entender, ha sido el anuncio de la inminente ordenación como rabina de la comunidad judía, de una mujer negra de 45 años, Alysa Stanton a la que. además, la jerarquía ha decidido adjudicar uno de los púlpitos más relevantes de las sinagogas del Sur. Es verdad que, según los propios institutos hebreos, dos de cada diez judíos americanos son hoy negros, asiáticos o latinos, pero la novedad de una mujer negra dirigiendo la sinagoga constituye una novedad tan incuestionable que, ciertamente, la tentación de ver en el caso un claro indicio de cambio profundo en aquella Babilonia no deja de ser vehemente. Y hay más, porque según informa la prensa del país, nada menos que en Filadelfia, en Mississippi, es decir, en la ciudad en la que en 1964 –recuerden la espléndida película de Alan Parker protagonizada por Gene Hatkman—se produjo la explosión racial en respuesta al asesinato de tres jóvenes a manos del KKK, acaba de ser elegido el primer alcalde negro, un pastor pentecostal, a pesar de que el 56 por ciento de la población sigue siendo blanca. Algo está cambiando en la entraña misma del gran país de aluvión y no es aventurado ver en el símbolo de Obama la causa próxima o remota de tan significativa mudanza.

 

Ni que decir tiene –aquí mismo lo enfatizábamos hace pocos días—que no ha de ser un camino de rosas el que se abre ante la nueva experiencia. Ahí están las primeras defecciones del presidente Obama confirmando los tribunales militares de Bush o decidiendo la detención indefinida de presos sin pruebas en su contra, para evidenciar que no es fácil volver del revés una mentalidad fraguada en la experiencia, siempre dura, de varios siglos. Pero ahí están también esos hechos singulares y notabilísimos como algo más que indicios de que en lo más íntimo de la mentalidad americana se remueven los viejos estratos psíquicos abriendo un imprevisible futuro. Una mujer rabina en la hasta hace poco cerrada y siempre influyente comunidad hebrea o un alcalde negro en el miocardio de la América blanca son algo más, bastante más desde luego, que simples anécdotas. Es probable que la propia elección de Obama haya ocurrido deslizándose sobre el plano posibilitante de unas mudanzas internas que tal vez habían pasado inadvertidas o no habían sido valoradas en su justa medida hasta materializarse a la vista de todos. América podría estar revisando sus más entrañados fundamentos y ésa es una espléndida noticia para el resto del mundo.