Un olvido más

Silencio sobre el escándalo de la grabación de Punta Umbría en la que se sorprendió a varios ediles y a un alto responsable del PSOE presionando a un empresario despojado de su derecho, mostrándole al mismo tiempo el palo y la zanahoria: si tragas, tendrás contratos del Ayuntamiento, si no tragas, lo perderás todo”. Ahí queda eso. Y el pésimo ejemplo político del silencio cómplice, la ridícula excusa de que lo único ilegal sería la grabación misma (¿), el ‘tira p’alante’ pronunciado por la Ejecutiva Provincial (y por la Regional, y por la Federal, por supuesto). Se comprende el atolladero del partido al verse pringado con las manos en la masa. Pero su inhibición lo complica necesariamente en el negro asunto.

La otra crisis

Antier jueves hizo público Amnistía Internacional su Informe sobre el Estado de los derechos Humanos en el año 2008. Cuatrocientas páginas cabales, que versan sobre la cuestión en 157 países y trazan un demoledor resumen de la situación de esos cacareados derechos en un mundo cada día más predador e indiferente a la tragedia que vive la mayoría de su población. He leído el Informe de cabo a rabo, estupefacto ante lo ya sabido, incómodo hasta lo insufrible ante la evidencia de la escasa utilidad de los esfuerzos humanísticos en este nuevo “siglo de hierro”. Progreso del racismo y la xenofobia, de la intolerancia política, avance del hambre, el espectáculo conmovedor de la muerte infantil (la de un niño famélico cada siete segundos), el abuso escandaloso de la mujer y la tolerancia de casi todos ante sus efectos, la realidad de la pena de muerte aplicada en régimen sumario, además, y por motivos estrictamente ideológicos (religiosos incluidos), utilización de niños-soldados, conflictos bélicos cronificados (Darfur, Somalia, Gaza, Congo, Afganistán…), violencia contra la libertad de información: un panorama desolador que mueve a la secretaria general de la organización, Irene Kahn, a concluir que no estamos sólo antes una crisis económica sino, antes y sobre todo, ante una generalizada crisis del concepto del valor humano y sus derechos. Esta crisis, por lo demás, va a pagarla el mundo pobre, como es lógico y natural, pues como sucede con el cambio climático, con  las guerras y tantas otras cuestiones, son los ricos los que las producen pero serán los pobres los que las pagarán más caro. Los Gobiernos de nuestro gran mundo tardaron escasas horas en hallar soluciones colosales para redimir el crak financiero. Para remediar el hambre, la sed, la enfermedad, el abandono y la miseria integral apenas se arañan unos millones a duras penas.

 

La crisis palpable, la económica, va  devastar sin remedio vastos sectores económicos en los países desarrollados. En los países pobres, sencillamente, va a pasar como un tsunami que, a pesar de abatirse sobre ese “pudridero de desigualdad”, no es descartable que provoque daños inasumibles para una Humanidad mínimamente comprometida con el ideal humanista. Es obvio que estamos ante una gran mentira cuando hablamos de derechos del hombre y proclamamos su necesidad. Y esta crisis lo va a demostrar arrasando de hecho ese ideal de progreso que llevamos algunos siglos proclamando pero sin la menos intención de cumplirlo. Se cierra ese voluminoso informe con un inconsolable sentimiento de disgusto y rabia frente a la inmisericordia. Una inmisericordia que, además, tiene nombre y apellidos, y hasta rostros reconocibles. Los “condenados de la tierra” a nadie importan. El año que viene este Informe mismo será ya viejo.

Miseria política

Non creo que haya comisión parlamentaria para investigar el “caso Chaves” ni que la sangre llegue al río. El “regimen” es sólido y mantienen el control de la opinión pública con mano de hierro. Por eso precisamente resultan grotescas y algo peor las amenazas del “número 2” de Chaves y del PSOE, Luis Pizarro, avisando a PP e IU, solicitantes de la investigación, del peligro que corren: “Tengan cuidado, porque donde las dan las toman”. Miseria del lenguaje, pequeñez de miras, inconsciente propuesta de silencio yu ‘omertá’ mafiosa. Hemos llegado tan al fondo que se ven de cerca los secretos mejor hundidos. Están poniendo en alero el crédito de Griñán.

Bautismo de fuego

Dos primeros incendios en nuestros campos, en esos campos en los que, según la consejera del ramo, Cinta Castillo –¡gran experta!—, no debería de haber muchos siniestros este verano puesto que “había llovido mucho” a lo largo del invierno y la primavera, ya ven. No parece que, por fortuna, los daños sean demasiado graves pero sí que son un anuncio que contradice la previsión de la responsable y debería contribuir a mantener la guardia lo más alta posible. Aún estamos esperando compensaciones por el famoso incendio de Riotinto que arrasó miles de hectáreas en Huelva y Sevilla. De modo que más vale prevenir que exponerse a otra catástrofe en las que, en mano de quienes estamos, más vale no pensar.

Educación sentimental

Hay varios casos esta temporada de personajes políticos o relacionados con la política que airean en público su vida sentimental y hasta sus actitudes sexuales. En Italia está siendo de órdago el escándalo provocado por la relación de Berlusconi con esa menor que ha provocado su anunciado divorcio, una piba que no hay más que ver posando para comprender que tiene encima más tiros que Leningrado. En los EEUU, la hija de Sarah Palin, cuyo embarazo precoz estalló con estrépito en plena campaña electoral, se ha convertido de golpe y porrazo en nada menos que “embajadora” de la ‘Candice Foundation’ y anda por las televisiones (sin gran esfuerzo pueden verla en Internet) predicando la abstinencia como única garantía posible de una correcta educación sentimental, a pesar de que no hace tanto criticaba a mamá por antigua, y tachaba de “poco realista” su oposición a les relaciones prematrimoniales. Por su parte, Ségolène Royal, al tiempo que escenifica sus paces con la Aubry en medio del desconcierto de su triturado partido, el PSF, hace lo que puede por no caer del candelero defendiendo lo que probablemente es su mejor prenda publicitaria: su palmito. Hace poco ha estado acompañada en Marbella procurando lucir sus ‘jeans’ bajo una vistosa chilaba pero ahora ha vuelto a la carga afirmando que quiere a toda costa renovar su imagen proponiéndose sin ambages como una “femme libre” que prefiere con mucho el perfil de ‘Edmond Dantès’ al de Juana de Arco. Ni la gravedad de la crisis basta, por lo visto y oído, para desplazar del primer plano a estos exhibicionistas que saben bien cuánto sentido tienen confiar en la idiocia masiva y cuánto rédito político puede extraerse de esas exhibiciones impúdicas, como diría Tom Sharpe.

 

Desde cierta perspectiva resulta claro que esta actitud no comporta sólo frivolidad sino que revela la dificultad del famoseo político para prescindir de la referencia egocéntrica en su vida pública. ¿Qué coños puede importar va nadie la afición menorera del ‘Cavaliere’ o la facha y secretos de alcoba de la frustrada “Zapatera” que tanto ha contribuido a pulverizar la opción de la izquierda francesa? ¿Cómo se puede ser tan sandio como para pararse a considerar la ‘conversión’ a la castidad de una joven sexualmente activa, con todas sus consecuencias, desde su adolescencia? Pues no sabría contestar a ninguna de esas preguntas, pero sí que creo que cualquiera puede sentirse molesto ante la incómoda sensación de estar siendo tratado, dentro del vasto rebaño, como un ingenuo si no como un idiota. Desde la política se nos envía el mensaje de una educación sentimental audaz o pacata, lo mismo da, que nosotros hemos de metabolizar psíquica y moralmente en calculadas adhesiones. Creo que a eso le llaman ‘coaching’ los expertos pero no sería menos riguroso llamarlo gilipollez.

Tramposa defensa

En un desesperado intento de confundir a la opinión para salvar el nuevo “caso Chaves”, alcaldes onubenses del PSOE han dicho muy ofendidos que no sólo apoyan la subvención gestionada por la hija de Chaves sino que estiman que debería de haber sido el doble. Bien, ¿y quién discute eso? Toda la ayuda que se preste a esa zona tantos años abandonada por la propia Junta estará justificada, pero lo que se discute no es esa necesidad sino el hecho nepótico indudable de que una hija del Presidente actúe como “conseguidota” de subvenciones ante la Administración de su padre. Trampas, las precisas, alcaldes, que nadie ha regateado ayuda a la mina en cuestión ni a esa comarca deprimida sobre la ustedes mismos han guardado tan disciplinado silencio hasta ahora.