Caras de cemento

Hace falta tener la cara dura para montar la comedia lepera que ha montado el PSOE al exigir al Ayuntamiento “popular” que despida a cien trabajadores, ese presunto “ejército de agentes electorales” que ven con claridad los mismos que, mientras mandaron, no veían nada, y que en el día de hoy siguen sin ver en la Diputación el mayor escándalo clientelar que se recuerda en la historia del caciquismo onubense, o en la Junta un auténtico pesebre sin fondo. ¡El PSOE hablando de clientelismo electoralista! Era lo que nos quedaba por ver en esta castigada provincia en la que menos mal que los parados desconocen el número real de paniaguados que viven de la nómina pública.

Obama y la bandera

El presidente Obama se está revelando como un moderno anclado cómodamente en la más acrisolada tradición. Consideren si no la providencia de festejar la “Semana de la Bandera” que acaba de proponerle a un país en el que, ciertamente, el respeto y homenaje a la bandera no necesitan estímulos, porque sus ciudadanos no han discutido nunca ese símbolo común que puede verse en los balcones de la Quinta Avenida lo mismo que sobre los ladrillos de Harlem, en la catedral de San Patricio igual que en los jardines privados. Muchos ciudadanos izan y bajan con unción la bandera a diario en el mástil situado a la puerta de la casa, convencidos de que la bandera no es seña particular de nadie sino símbolo colectivo que concierta en un consenso básico a republicanos y a demócratas, a blancos y a negros, sin distinción de clases ni estatus. Es la expresión de un  patriotismo elemental que confiere su sabor específico a la democracia tocquevilliana y que en los momentos graves suena a rebato convocando a la unidad sin fisuras. No hay complejos en los EEUU como lo hay en España, por ejemplo, a la hora de honrar a la bandera, una prenda que, según Obama, representa “los valores más elevados de la tolerancia” aparte de ser “memoria y guía del país”. No sé que pensará el neoyanquismo zataperista y planetario, pero van a tener que andarse con ojo con un patriota de una pieza que acaba de emplazar a su nación de naciones –que ésa sí que sí—para “celebrar nuestra herencia y recitar públicamente el juramento, en casa y en cualquier otro lugar”. Sí, ya sé lo del “refugio de los canallas” que dijo Samuel Jonson y aquello otro de Léautaud de que si el casorio hace cornudos, el patriotismo hace imbéciles, pero me quedo junto a Montesquieu que identificaba la patria con el aire que se respira. Los yanquis son unos grandes patriotas. Aquí va a tenerse que levantar todo el mundo al paso de las banderas.

 

Modernidad y tradición. Obama aspira a reunir ambos perfiles en un solo rostro, como un Jano mestizo situado a las puertas del futuro, que quién sabe si acabará por poner de moda el patriotismo incluso en la vieja Europa. En España hemos vivido semanas e incluso guerras de banderas, en algunos casos recientes e inventadas, pero el culto a la nacional ha sufrido tal ataque que se ha visto identificado sólo con la mitad de la majada. Y puede que todo eso cambie ahora que el amigo más deseado jura su bandera como un guardamarina y no quiere bromas con su significado. ZP ya no podrá quedarse sentado más al paso de las barras y estrellas, y hasta puede que lleguemos a vivir una nueva era patriótica pasada hoy por la modernidad como antiguamente por el manto de la Pilarica. Me veo a la Pagin con la escarapela en la solapa. Para algunos, no  hay bandera más convincente que una nómina.

Palabras al viento

El presidente del Gobierno le ha dicho al presidente de la Junta que Andalucía será la comunidad autónoma que recibirá mayor inversión  del Estado. Magnífico, claro, y lógico, puesto que es la ultima o penúltima del ránking nacional, pero lo malo es que lo mismo le dijo ya al presidente  catalán y verosímilmente lo mismo le acabará diciendo a los presidentes de las restantes taifas. Y eso resulta de imposible cumplimiento a no ser que ZP repita el milagro de los panes y los peces con la cesta del PIB en las manos. Lo que no se explica es por qué el PSC, con muchos menos diputados que el PSOE andaluz, domina más al Gobierno y se lleva la parte del león.

Estraperlo político

Hay hecho bien al PA en romper el pacto con el PSOE en Ayamonte tras el intento de compra de una edil andalucista por parte de éste. Estamos tocando fondo en punto a deshonor y poca vergüenza, y es menester que haya en la política quien todavía defienda el fuero moral, ético y estético que debe regir la vida pública. El intento de comprar a un concejal prometiéndole un trabajo vitalicio es una golfería. Por eso dogo que hace bien el tentado en romper la baraja y rechazar el pacto con un partido que, llegado el caso no respeta ni las reglas políticas ni las jurídicas. Desde luego, algo más que una ruptura debería sancionar la intentona de Ayamonte.

El 15-J

No sé si serían de verdad 70.000 los béticos concentrados en la sevillana Plaza Nueva para exigir, en fin, para solicitar, la marcha de Lopera, ese matatías que en tiempos tuvo tan gran parroquia en torno suyo y contó con una legión –no se olvide—de entusiastas que resumían su dimisión crítica en un “Lo que diga don Manué” que es el lema más descarado y miserable que le recuerdo al caciquismo, al antiguo y al nuevo. Daría igual que no fueran sino la mitad de esa cifra –sobre la envergadura de la muchedumbre no cabe, en todo caso, duda alguna–, incluso la tercera parte, para que el hecho nos sugiriera ya la inevitable pregunta, a saber, si habría otra causa aparte del fervor futbolístico, capaz de movilizar a un gentío de esa envergadura bajo el recalmón disuasor de un anochecer como el del lunes. En todo caso, en pocas ocasiones ha vivido la capital andaluza una protesta semejante ni parece probable que fuera capaz de lograrla hoy ninguna causa social o política entre las muchas vitales y gravísimas como tenemos pendientes. ¿Irían 70.000 almas a protestar hasta la extenuación por los desoladores datos de empleo que acabamos de conocer, cabe pensar acaso que acudieran respondiendo al reclamo de los graves problemas de todo tipo que andan quitándole el sueño a esta sociedad? Sinceramente creo que no hay en este momento fuerza social o política capaz de movilizar una protesta multitudinaria y mucho menos que una manifestación como ésta contara con tan decisiva y acalorada participación juvenil. Una sociedad narcotizada, insensible, incluso de apariencia comatosa, es capaz –lo que son las cosas—de saltar entusiasta para exigir un ajuste de cuentas en nombre de un mito deportivo tan narcisista como eficaz. No estaba muerta, pues, aunque haya podido parecerlo tanta veces, esa sociedad autista y ensimismada. El problema es que no haya reaccionado más que al acicate deportivo. Huizinga habló del ‘Homo ludens’ y a la vista está que llevaba razón.

 

Nada que objetar, por supuesto, a la pasión bética. Las pasiones son tales –decía Chamfort—precisamente por su desmesura, por su exageración. Ahora bien, viendo la enormidad de la concentración me ha acordado de que la convocada este año el 1º de Mayo en el mismo lugar para plantar cara cívica a la crisis apenas logró reunir dos mil criaturas, incluyendo parados, hipotecados, quebrados, acogidos a Cáritas y el resto de la fauna civil herida gravemente hoy por hoy. Y eso ya no es lo mismo. Una sociedad que reclama sus derechos sentimentales está muy bien, pero hay que suponer que si es capaz de ello más lo será a la hora de plantarse ante sus derechos básicos. Y ésta no lo es, como sabemos de sobra, aunque sea capaz de proezas reivindicativas como la del lunes contra Lopera. Ni un 20 ni eventualmente un 30 por ciento de paro dan para medirse con un Betis en Segunda. Lo sabíamos desde el 1º de Mayo, pero el lunes pasado pudimos ratificarlo.

Hora de la justicia

El “caso Chaves” llega a los tribunales. El TSJA ha abierto diligencias, en efectos, para averiguar si, como denuncia el sindicato ‘Manos Limpias’, hubo tráfico de influencia y vulneración de la ley de Incompatibilidades por parte del ex-presidente de la Junta de Andalucía por adjudicar diez millones a la empresa que apoderaba su propia hija. Es posible que la cosa pudiera no haber llegado tan lejos si desde un principio se acepta la obviedad y se dan explicaciones, y probable que el enroque de la Junta en no reconocer un hecho tan clamoroso le haya salido como tiro por la culata. Este diario, que descubrió el caso, es el único al que se le ha vedado el acceso al expediente. Al TSJA no se lo van a poder negar.