Lo de Palos

Se habla de escandalosa doble vara de medir, de connivencia entre el partido en el poder y las instituciones, de persecución a los opositores frente a autoprotección. Y a ver quién puede llevar la contraria a eso tras el espectáculo dado en Palos con motivo de la mimosa detención del portavoz municipal del PSOE al que se acusa de falsedad documental. Desde luego, ni la Guardia Civil, que se limita a cumplir órdenes, ni delegado o subdelegado del Gobierno, que carecen de peso político para tomar esa decisión, tienen en el asunto más culpa que la de tragar lo intragable. Lo que el “caso Palos” ha probado es que el partido en el poder, al más alto nivel, está utilizando a las instituciones en la batalla política para destruir al rival que comenzó en el Pacto del Tinell.

El hermano hombre

Desde Austria a Estados Unidos se extiende esta temporada peligrosamente un activo movimiento ‘ecoterrorista’, decidido a acabar con la experimentación animal en los laboratorios al precio que sea necesario. Su última hazaña ha sido el incendio de la residencia del dueño del laboratorio Novartis, Daniel Vasella, a quien acusan con insistencia de mantener prácticas de laboratorio consideradas crueles por la organización, en comandita con otros centros de investigación farmacológica, varios de cuyos empleados han sufrido ya con anterioridad atentados menores contra sus vehículos, sin hablar del incendio intencionado del gimnasio o la violación de la tumba de los padres del jefe de laboratorio de la que incluso habrían desaparecido los restos de su madre. Los ecoterroristas no se esconden sino que hablan bien claro: “Entiéndalo bien –avisan, por ejemplo, a Vasella–, esta campaña va a continuar hasta que rompa todos sus lazos con la Huntington Life Science (acusada de las mismas prácticas), atacaremos su vida privada por donde sea posible, vamos a destruir su vida”. Y en la web de la North American Animal Liberation no se cortan al dar otra vuelta de tuerca moral al criminal propósito: “Lo único que lamentamos es que Vasella no estuviera dentro de la casa cuando ardió”. Todo sea por el hermano bruto, incluso el atentado contra el hombre. El “franciscanismo verde” se inscribe decidido en la lista de los terrorismos que parecen ser la seña de identidad más generalizada y grave del nuevo siglo.

En plena batalla tecnológica por evaluar la vacuna contra una pandemia de alcance imprevisible como la que nos aflige, la polémica sobre la experimentación con animales resuena con un eco distinto y no poco alarmante, especialmente si noticias como las reseñadas nos salen al paso para poner relieve el extremismo alcanzado en los últimos tiempos por ciertas reivindicaciones animalistas. Pero en cualquier caso, ningún tipo de reivindicación desaforada podrá aspirar nunca a la aceptación de una opinión pública que, probablemente al contrario, acabará radicalizándose contra sus respetables objetivos iniciales hasta acabar en un simple rechazo. Alzar la mano contra el Hombre para defender al animal de unas prácticas por lo menos discutibles, constituye un disparate sin atenuante posible aunque sólo sea porque toda obcecación que tiende a pasar por encima de la vida humana y sus derechos pierde cualquier legitimidad y se convierte en una actitud criminal. Es verdad que el debate sobre la cuestión del experimentalismo se eterniza en el piélago de la bioética, pero no lo es menos que zanjar la cuestión profanando tumbas o quemando mansiones no parece una vía tolerable, antes bien exige una respuesta contundente por parte de la autoridad. No se puede defender a todos los animales menos al hombre. Eso, que se dijo hace mucho tiempo, se está convirtiendo en una dolorosa verdad.

No meneallo

Chaves no acaba de aceptar que, como el adagio cervantino advierte, mejor es no menear ciertas cosas. La de su decisión de modificar la ley para poder subvencionar a la empresa apoderada por su hija, la de autorizar con su firma esa ayuda, contra lo que prohíbe la ley, por ejemplo. Insiste en el sofisma de que la empresa beneficiada –una multinacional como tantas—tiene el mismo derecho que otras muchas a recibir ayuda pública, como si el personal se chupara el dedo o fuera a dejar de ver la rotunda luna distraída por el suyo. Hay cosas que no tienen vuelta de hoja, Y este pelotazo de Chaves es una de ellas.

Justicia abandonada

Tras el reconocimiento por parte de la propia consejera del ramo, del fracaso de las chapuzas administrativas improvisadas para “aliviar” la situación de nuestros Juzgados a base de adscribirles funcionarios postizos, llega ahora el plante ‘in extremis’ de los sufridos encargados del Juzgado de lo Penal número 4 que han atravesado el ferragosto a pelo y a casi 40 grados de temperatura. La Junta debe abordar de una vez el arreglo de este servicio básico abandonado de la mano de Dios y obviar las razones de partido para acometer la solución que demanda tan grave necesidad social. En Justicia, como en otros muchos terrenos, la Junta está jugando con Huelva, sobre todo con la capital. Un Juzgado a 40 grados es la prueba más contundente de ello.

El bigotito de Obama

Una de las estrellas de la ‘Caverna’ radiofónica estadounidense, Rush Limbaugh, ha tenido un enorme éxito al sugerir que el logotipo empleado por el equipo de Obama para promocionar la reforma sanitaria tiene cierto parecido con la cruz gamada de Hitler. La siguiente ha sido inundar los numerosos mítines y foros que esta temporada se celebran en el país, de pancartas que junto a la dichosa cruz exhiben la imagen del Presidente con el labio infamado por el bigotito del monstruo. Es la reacción ultraconservadora, apoyada sin reservas por el partido republicano, que ve en la reforma una amenaza a los intereses de clase que representa y siente en el bolsillo, como es natural, el estímulo gracioso que le otorga la industria de la salud. Los datos son, sin embargo, incontestables, por ejemplo, que catorce mil ciudadanos pierden cada día, por diversas causas, su seguro de asistencia, y cuarenta y siete millones carecen hoy por hoy de cualquier tipo de derecho a esa asistencia elemental. El ambicioso plan de Obama de mejorar las prestaciones ya existentes y extenderlas al resto de la población de manera que ni un solo ciudadano se quede al descubierto es, sin duda, el proyecto social más ambicioso emprendido nunca en los EEUU y ésa `puede que sea la razón por la que está siendo hostigado sin miramientos por el amplio sector del paisanaje que entiende la igualdad como una amenaza a sus privilegios. En Michigan o en Missouri la batalla ha subido de tono al punto de exigir importantes refuerzos policiales en los actos propagandísticos y no ha faltado alguna amenaza de muerte en el buzón de algún representante (Brad Miller, de Carolina del Sur). Por su parte, la fracasada Sarah Palin hace méritos negros en esta campaña difundiendo la idea de que esta revolución sanitaria amenaza de muerte a los más débiles, y dejándose retratar bajo la pancarta de la svástica y el bigotito. Nunca un objetivo más benéfico ha sido tan brutalmente rechazado. Obama va a tener que achuchar duro si quiere sacarlo adelante.

El desmontaje del ya de por sí reducido sistema de protección sanitaria yanqui ha sido hasta ahora una tarea compartida por demócratas y republicanos. Me lo contaron con detalle una noche, cenando el Village de Nueva York, dos médicos españoles que habían hecho carrera racionalizando esa tarea precisamente en aquella Babilonia, y desde entonces se bien lo que ahora anda averiguando Gallup, a saber, que para negros e hispanos la prioridad es la asistencia de los desvalidos, mientras que para la gran masa caucasiana lo que importa es la reducción del gasto. Obama lo tiene crudo, pues, a pesar de sus arrebatadores carismas, y su magnánimo proyecto está todavía, como quien dice, en las nubes. A nadie le gusta que le injurien el póster con ese bigotito ominoso ni que le toquen el bolsillo en nombre de la solidaridad.

Lo demostrado

Poco dura el farol político, más o menos lo que la pompa de jabón. A la deshogada proclamación de igualdad de trato de la Junta a los Ayuntamientos formulada por el presidente accidental de la Junta, Antonio Ávila, la han pulverizado los datos sobre el reparto de fondos para vivienda repartidos por esa Junta de todos en proporción de 7 a 3 a favor de los concejos gobernados por su partido. Más de dos millones de euros para Ayuntamientos del PSOE, cero patatero para los del PP. ¿Ve el Presidente interino como no era “indemostrable” la discriminación?