El ejecutor

La imagen del verdugo que tienen las últimas generaciones españolas oscila entre el aguafuerte de la película que le dedicó Patino y la tragicómica que, ideada por Berlanga, clavó en nuestra memoria un tembloroso Pepe Isbert que representaba, quizá sin proponérselo, al temblor colectivo que inspira esa figura entre triste y siniestra. El recordado amigo Alfonso Grosso reconstruyó en su imaginación la figura y circunstancias del verdugo encargado de ejecutar al Tarta y los otros “asesinos de las estanqueras”, un caso que conmovió Sevilla y a España entera a principio de los 60, relatándonos su retrato al natural, como ya había hecho Daniel Sueiro en su libro espeluznante. Y en efecto, el verdugo no era más que un pobre hombre al servicio del Poder, un ser probablemente desalmado a saber por qué causas, que no veía en su terrible tarea más que un acto laboral incrustado en la visión burocrática de la Dictadura. He aquí el recibo, difundido ahora, que el ejecutor del joven Puig Antich dejó para la posteridad, una factura como otra cualquiera para la contabilidad del Estado: “He recibido de la caja de esta Capitanía General la cantidad de ONCE MIL pesetas (11.000,- Pts.) que corresponden ocho mil (8.000) al cumplimiento de la ejecución de Salvador Puig Antich, efectuada el día 2 de marzo de 1974, y TRES MIL (3.000) en concepto de SEIS días de Dietas a razón de QUINIENTAS PESETAS día para el traslado del ejecutor D. Antonio López Guerra, de Badajoz a Barcelona y regreso”. Las cuentas, claras, y a otra cosa.

Hace unos años se presentó en el Congreso contra la Pena de Muerte celebrado en París el verdugo que, durante tres lustros ejerció su trabajo en el Estado de Virginia mandando al otro barrio a más de sesenta desgraciados, y lo hizo para dar cuenta de un remordimiento que en modo alguno manifestaron los verdugos españoles que entrevistó Sueiro, convencidos todos de su condición funcionarial, y no les faltaba razón porque en aquella España existió un Cuerpo de Verdugos, esos ejecutores a los que Roger Callois veía con ironía formando pareja con los poderosos para mantener el orden y la cohesión social. He leído abrumado ese recibo del verdugo que transparenta con indiferencia la gélida impiedad del Sistema tanto como la actitud estólida del asesino legal, un mísero ganapán que todavía pasa sus facturas sin escrúpulos en muchos países. En USA incluso tienen un público invitado que no ve en su crimen más que la sombra del deber cumplido.

La mala hora

El ex-Presidente Chaves fue recibido ayer en la puerta del Juzgado con gritos e insultos que calificaban a sus autores como miembros de esa grotesca minoría que se ha erigido en magistrado universal y se cree, por ello, con derecho, a agraviar a todo investigado por la Justicia con su repertorio soez. Chaves, por su parte, parece que se limitó a repetir ante el juez su declaración ante el Supremo, de la que el instructor del Alto Tribunal dedujo y dejó en el aire serias responsabilidades. La misma suerte aguarda a Griñán y a los consejeros implicados, lo que garantiza el esperpento incluso en el supuesto de que, finalmente, la Justicia llegara a sancionarlos. Una vergüenza añadida que, por justificada que esté la irritación ciudadana, no debería ser consentida.

Hoy miércoles

Antier se presentó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras un libro con este título, Hoy miércoles, que recoge los artículos publicados durante años (2005-2014) aquí al lado, en esta misma página, por el joven profesor Luis Olivencia. Luis se nos fue inesperadamente un día y algunos pensamos que rendirse ante el carácter efímero del escrito periodístico era un absurdo fácilmente remediable, pudiendo recogerlo piadosamente en un libro por aquello de que “verba volant, scripta manent”, que unos atribuyen a un senador y otros relacionan con Menandro y Plauto. Toda literatura, salvo bizarras excepciones, resulta ser efímera –no hay que forjarse ilusiones vanas– pero también es verdad que rescatar un solo pensamiento valioso merece cualquier esfuerzo. Luis Olivencia era un jurista que hacía honor a la famosa tradición de buenos escritores que tienen sus colegas –como la tienen los médicos—pero lo que, al menos a mí, me hizo admirarlo tanto fue su notabilísima capacidad de observación y el admirable equilibrio de su criterio. Pocas aportaciones como la de Luis para entender la realidad europea y española –y andaluza-, la compresible tensión que anima y aturde a un tiempo a este ensayo de unificación europea, el carácter de sus dirigentes más conspicuos, las rarezas y egoísmos ajenos tanto como la miseria de nuestras propias mezquindades. Por eso recogimos con devoción sus escritos y los ofrecemos a un público que la verdad es que no anda sobrado de buenas orientaciones.

En ellos se verá lo mucho ya conseguido y tanto como queda por hacer, en su prosa tersa y ordenada encontraremos las mil razones que nos quedan por entender en puertas de un mundo insólitamente nuevo, en el que la duda –ese recurso supremo que Luis sabía esconder con tanta destreza—ha de sernos tan imprescindible como la información. Luis era entre nosotros el gran cosmopolita al que su condición le permitía mirar desde arriba, aunque sin rastro de arrogancia, el vasto paisaje de diferencias que entorpecen –y por eso mismo, reclaman—una voluntad convencida a favor de la unidad. Y Andalucía, su gran obsesión, su segunda Baviera, que él contemplaba no sin cierta aflicción, abismada en su autocomplacido complejo, mal dispuesta y peor dirigida, mientras soñaba bajo el levante tarifeño son sus nieves alpinas. Valéry decía que un libro no es sino un extracto del monólogo de su autor. Nosotros hemos querido reconvertirlo en un fervoroso diálogo.

Europa no se fía

Una interventora cumplida ha descubierto, ante la comisión parlamentaria que investiga (¿) el saqueo de los ERE y las prejubilaciones falsas, que la Unión Europea bloquea desde 2014 las subvenciones que tenían que venir a Andalucía procedentes del Fondo Social Europeo. La Junta queda pues como la Chata por haber ocultado esta dañina situación que ha sido provocada, según la interventora, por el hallazgo de subvenciones irregulares detectadas en Bruselas. Antier mismo la ministra de Trabajo criticaba que la Junta devolviera al Ministerio cientos de millones destinados a crear empleo y que aquella había sido incapaz de aprovechar. ¿Lo entenderían los parados si se enteraran de lo que de verdad se cuece en este puchero? A los manguitos de Bruselas no les interesa; ellos se limitan a cerrarnos el grifo que tanto necesitamos.

Nuestra joroba

España parece condenada a vivir esta Cuaresma con el sayal puesto y postrada en la ceniza, según se suceden, una tras otra, las noticias sobre la corrupción que ya no concierne sólo a los peperos sino que afecta de nuevo a los sociatas, una vez amainada la galerna que en los últimos tiempos afligía algo sospechosamente a los conservatas en exclusiva. ¿Valencia y Madrid? Bueno, pues ahí tienen también a Andalucía y Galicia, amén del rosario de escándalos lugareños a cuyo goteo ya nos hemos acostumbrados. Parece, además, que la estrategia dilatoria empleada por la Junta en Andalucía está dando también sus frutos agraces y que no es improbable que los manguis de aquí acaben en poca cosa y, por supuesto, prescritos en beneficio de la garduña. ¿Puede hoy alguno de los dos grandes partidos utilizar el argumento aislante de la corrupción del rival sin que se le venga encima la réplica contundente? Pues más bien no, dado que el fraude en la gestión pública es ya en toda la nación algo asumido tanto por tirios como por troyanos más allá de los trenos y declamaciones públicas. ¡Hasta los “puros” de Podemos tienen ya a su número 2 señalado por la Justicia que trata de averiguar si es adecuado o no lo es ese mote de “el niño de la beca” que se le viene aplicando a Errejón, y yacen bajo un temible informe de la UDEF, por no hablar de la novia del autopostulado vicepresidente del futuro Gobierno. Nuestro sistema de libertades es hoy día, en realidad, una cleptocracia engrasada que funciona a las mil maravillas y que el pueblo soberano –ahí tienen el éxito electoral en su feudo de más de un corrupto—no parece dispuesto a sancionar.
Habla Machado: “Es de noche. Se platica/ al fondo de una botica/. –Yo no sé, don José,/ cómo son los liberales/ tan perros tan inmorales. ..¡Oh, tranquilícese usted/. Pasados los carnavales,/ vendrán los conservadores,/ buenos administradores/ de su casa… Nada eterno: ni Gobierno que perdure/ ni mal que cien años dure…”. Ya conocen el resto: “Tras estos tiempos, vendrán/ otros tiempos y otros y otros/ y lo mismo que nosotros/ otros se jorobarán”. Hay fraude en las Administraciones, lo hay en los sindicatos, en la empresa privada, en los equipos y en los estadios de fútbol, en la farmaindustria, entre los ciclistas y hasta en las policías, empeñada Zalamea en confirmar, todos a una, el dictum famoso de la ministra que dijo que “el dinero público no era de nadie”. Nada nuevo: al Tempranillo lo nombró el Rey jefe de policía.

Papel mojado

Para el “régimen” del PSOE en Andalucía la Ley es papel mojado. Antier se avisaba de que buena parte de los dineros mangados en los ERE habrán prescrito sin remisión, hoy celebramos el tercer aniversario de la interinidad del Director de Canal Sur y mañana, seguro, habrá nuevas demostraciones de que la Junta se pasa la Ley por el arco, igual si se trata de proteger a los malversadores o no cumplir las sentencias de los Tribunales que si lo que le interesa es mantener cautiva a la opinión pública. Aquello del “peso de la ley” que declaman nuestros responsables políticos es algo más que un sarcasmo que el ciudadano no comprende cómo ni por qué es consentido por los ropones.