Más oposición al oleoducto

La organización conservacionista Adena acaba de pedir a la Junta que reconsidere su apoyo al proyecto de oleoducto Badajoz-Huelva que cuenta incluso con el apoyo electoral de presidente del Gobierno. Lo hace aprovechando el episodio de indudable gravedad del vertido de fuel que ha servido para dejar claros los riesgos que supondría aumentar la actividad petrolera a dos pasos de la zona turística y del Coto Doñana. Un caso parecido mantienen estos días en Francia una polémica que ha traspasado sus fronteras. Y en cuanto a los compromisos electorales del partido, ahí está la pila de incumplimientos de los contraídos en Huelva.

Serpiente de verano

Poca gente se deja ya caer por el lago Ness. Ni turistas en bermudas ni “expertos” provistos de dudosos instrumentales echan ya a perros sus vacaciones espiando al amanecer la inverosímil cabeza del monstruo emergiendo de las brumosas aguas. Hay desde hace tiempo serpientes mejores reptando por la imaginación del personal, como esa, despreciable, que cada cierto tiempo lanzan a la actualidad los padres de la desdichada niña Maddie, la desaparecida del Algarbe, esos auténticos magos de la publicidad y la explotación del sentimiento ajeno que lograron trajinarse y meter en el embrollo de la niña perdida al mismísimo papa de Roma. Ahora se trata de desenterrar el caso tras la pista del fantasma de cierta mujer de sugestión australiana que alguna ‘garganta profunda’ y secretísima susurra haber escuchado en el puerto de Barcelona, por aquellas ya lejanas fechas, interesándose por el paradero de la desaparecida, una historia marcada por la trivialidad en la que no faltan ni el oportuno yate costeado ni los misteriosos trajinantes sin rostro imprescindibles para completar el reparto de la fábula. En Australia, una dama ha protestado con energía tras ser detenida a causa de una denuncia anónima, a pesar de no guardar, como ella misma explica en el “Sydney Herald Tribune”, el menor parecido con la celebridad en que se inspira el retrato-robot difundido por los investigadores (¿) del caso que pagan los McCann. Vale, puede que la opinión necesite de estas novelas y pague por ellas, pero no deja de resultar vomitivo que importantes ‘medios’ de todos los países entren al trapo y finjan un interés renovado en un folletín del que hace más de dos años vive tanta gente. La sociedad medial construye sus propios monstruos y comercializa sus explicables miedos sin necesidad de que una foto borrosa le desvele vagamente el misterio del lago.

Por supuesto que este caso ha sido una vergüenza desde su comienzo, pero cuesta entender que, a estas alturas, haya todavía periódicos que se hayan prestado al montaje para utilizarlo como serpiente de verano. De nuevo, pues, la imagen entrañable de la niña –¡esa memorable mancha negra en el iris turquesa!–, el retrato de la pareja administrando sus revelaciones y silencios, las colectas perpetradas entre ingenuos y sentimentales, el revuelo de enredadores y, menos mal, el cerrado escepticismo de unas policías hartas de ser manejadas por unos y otros desde hace demasiado tiempo. No es posible volver a ver esa fotografía sin conmoverse ni asistir a este ridículo montaje sin sentir en la entraña la lógica irritación. Algunas comedias deberían ser proscritas por una censura colectiva y espontánea nada más anunciarse en los carteles. Y más que ninguna ésta de la pobre niña perdida de los ojos inolvidables, única menor en el mundo cuya imagen se reproduce sin veladuras, ahora ya hasta en el quinto continente.

La cocina del SAS

Otra sentencia contraria al Servicio Andaluz de Salud –una más entre tantas–, en esta ocasión para anular el proceso de adjudicación de sendas subvenciones millonarias a dos clínicas abortistas a la exacta medida de las cuales había sido diseñado el correspondiente concurso público. Semejante varapalo no debería quedarse ahí, en la anulación del procedimiento, sino extenderse hasta alcanzar a los responsables ciertos de la decisión que dio lugar a ese trato de favor y averiguar en lo posible las causas del pelotazo. La Junta no puede seguir asimilando como quien oye llover estos reveses que le propina la Justicia con motivo de ciertas arbitrariedades que está por ver si son algo más.

Papeles secretos

Se niega la Junta a dar a la oposición el informe de Gobernación que advierte sobre la ilegalidad de las eventuales fusiones de Mancomunidades y sigue adelante con su proyecto de crear “la suya”, fundiendo la de Aguas de la Costa con la de Aguas del Condado. Y es inconcebible que un documento de esas características no se entregue de inmediato a quien legítimamente lo exija a la Administración, sobre todo si es para evitar que se acabe perpetrando una ilegalidad sin remedio. La Junta hace en Huelva una cerrada política de partido, incluso cuando debe pasar sobre el dictamen de sus propios expertos, idóneos cuando eximen de responsabilidad a Chaves en su ‘caso’, por ejemplo, pero no cuando tuercen algún ambicioso proyecto.

Propaganda abusiva

Ni un solo medio de comunicación americano se tragó hace poco el anuncio de la Casa Blanca de que no habría publicidad alguna en el 48 aniversario del Presidente. Crece en EEUU la sensación generalizada de que Obama se prodiga demasiado en esos ‘medios’ y de que abusa sin tasa de su tendencia a la retórica. Un balance provisional: el Presidente habría celebrado en estos seis meses tantas ruedas de prensa como Bush en sus ocho años de mandato y se calcula que ha llevado a cabo un par de docenas de debates directos con ciudadanos (luego colgados en Youtube), aparte de una infinidad de intervenciones, discursos o entrevistas. Tanto es así que las grandes cadenas, según el ‘Washington Post’, estarían quejosas de la “competencia” que comporta para sus intereses semejante abuso de la propaganda y hasta habrían hecho llegar a las alturas su disgusto, especialmente la cadena ‘Fox’, que incluso llegó a negarse a retransmitir uno de aquellas conferencias de prensa. La excepcional popularidad de Obama mantiene su peso en la conciencia colectiva hasta el punto de que algún diccionario de argot estudiantil realizado en la universidad de Ucla recoge como usual entre los estudiantes el uso de la voz ‘Obama’ significando denotativamente cualidades agradables como la simpatía del sujeto al que se le aplica. Y sin embargo, ese esplendor de la imagen no se corresponde con la popularidad registrada en los sondeos de opinión pública que, en efecto, muestran como ha descendido casi diez puntos en el mismo periodo, pasando de un excepcional 63’3 por ciento a un todavía cómodo pero ya inquietante 54’2. Hasta hay ya quien ha mostrado su alarma ante la posibilidad de un presidencialismo rampante que no hay por qué confundir con un “leader ship” sólido. Norteamérica suele curarse en salud, al menos en términos teóricos.

Por supuesto que la prueba de fuego de este primer mandato de Obama va a ser su revolucionaria propuesta de reformar la sanidad pública para garantizar la asistencia universal, un proyecto al que se oponen con indisimulado enojo hasta algunos sus conmilitones de partido. Pero también es cierto que Obama juega con decisión su baza carismática, en especial tras arrasar en la opinión europea, consciente de la tal vez insalvable ventaja que proporciona al político el blindaje mediático. Por denunciar, ya se denuncian (lo ha hecho nada menos que a CBS) hasta ciertos amaños de los encuentros públicos de Obama con los ciudadanos, pero al menos por ahora, todo indica que denuncias y protestas no lograrán más que arañar el piel de elefante del “American Idol”. Todo exceso es malo, venía a decir el lema délfico, y eso es algo que vale incluso para una personalidad excepcional como ésta que se ha vuelto omnipresente ante los ojos y los oídos del americano medio.

El ejemplo de Cunete

Se va del PP el hombre que, siendo concejal, rechazó un escandaloso intento de soborno del PSOE de Sanlúcar luego condenado, en efecto, por los tribunales. ‘Cunete’ dice que su marcha se debe a que su partido está obsoleto, controlado por un “aparato” oficial y centralizado que no deja ni un espacio mínimo de autonomía para la política local, un aparato que gana en la capital gaditana pero que fracasa en masivamente en los pueblos de la provincia. Habría que escuchar también a la otra parte, pero convengamos en que la pérdida de un militante que ha hecho lo que ha hecho por su partido –considerando, sobre todo, la que está cayendo– sugiere una cierta rigidez en el partido de la oposición.