Paciencia judicial

Mucho y mal se ha hablado de los jueces en los últimos tiempos, sobre todo desde una Junta empapelada por los cuatro costados. Y no es justo. Los jueces apenas tienen ya autoridad, ésa es la realidad, hasta el punto de que desde el ámbito político los tomen por el pito del sereno. Yo no entiendo, por ejemplo, como el magistrado que ha de vérselas con el incómodo y presunto saqueo de Invercaria, no ha apercibido a quien sea el responsable de no haberle remitido la documentación sobre el “caso” requerida ¡con carácter urgente! sino nueve meses después. Los que desde el poder político se quejan de la morosidad judicial deberían agasajar a estos jueces bizcochables que son capaces de esperar lo que dura un embarazo a que la Junta cumpla una orden urgente.

El ofertón

Viendo primero la imagen prepotente de Iglesias y luego la desconcertada de Sánchez y los suyos, se venía a la cabeza el antiguo adagio, pelín racista, que asegura que “entre calé y calé no cabe la buenaventura”. Costaba entender cómo Sánchez había podido ser tan ingenuo como para no percatarse de que el principal competidor de Iglesias no era el PP sino el PSOE, ese partido lamentablemente diezmado que apenas tiene que ver con el histórico. ¿Acaso había olvidado que los de Podemos incluían en la “casta” a destruir, a la socialdemocracia aguada y problemática de su partido? Hemos visto muchas cosas en esta vida, pero palabra que pocas como el altivo trágala del “ofertón” de Iglesias: “Quieres tú ser Presidente? ¡Sin problemas! Para mí la Vicepresidencia (se supone que única) y cinco ministerios, entre ellos uno anticonstitucional a ojos vista como el prebautizado “ministerio de la Plurinacionalidad”. Bien pensado a Rajoy, en esta mala hora de su fortuna, no habría podido ocurrirle nada mejor para evitar la masacre que hubiera sido su intento de investidura y para ponerle al PSOE esa mina devastadora bajo la línea de flotación. Por supuesto que a Sánchez le da lo mismo tres que trescientas con tal de alcanzar la Presidencia, pero ha calculado mal en un partido que tiene, aunque sea tras la cortina, a tanto peso pesado. Iglesias sabe que no va a ser Presidente esta vez, pero también que lo urgente, para él, no era tanto eso como destruir lo que queda del PSOE.

No hacen falta ya demasiadas cábalas: el PSOE no podrá doblegarse a la chulería de Podemos y en unas nuevas elecciones –¿ven lo que ocurre por no existir “segunda vuelta”—lo lógico es que gane terreno el provocador junto al propio PP en detrimento de Ciudadanos y de un PSOE que está a pique de un repique de asumir el papel de su homónimos italiano o griego: el de la marginalidad. Les ha salido mal esta reedición del zapaterismo bibianesco y sólo por la ambición desmedida de un sujeto sin experiencia y con un currículo sencillito. González y Guerra habrán incurrido en lamentables episodios, pero con ellos la aventura de estos aficionados parece impensable. Claro que no es sólo el PSOE el que se queda cojo: es la democracia española desde ahora entrillada entre una derecha acomplejada y una “izquierda” que se forra antes de llegar trincando de las dictaduras, y que predica un “leninismo amable”. Creo que a Rajoy le sucedido lo menos malo. No diría lo mismo mirando a España.

El peor momento

Crece la intranquilidad en vista de la incapacidad de nuestros políticos para alcanzar siquiera un acuerdo de mínimos que permita salir de este atolladero. ¿Estamos en el peor momento desde la Transición para acá, será cierta esa opinión que sostiene que ésta que vivimos se parece demasiado a la 1931? Los ve uno discutir en círculo o enfrascarse en la pelea de perros para aumentar los dineros que han de trincar, y tiende a creer que sí. Oye luego al FMI anunciar que crecemos económicamente más de los previsto, es más, que lo estamos haciendo por encima de las potencias europeas y hasta de los EEUU, y de nuevo no sabe a qué carta quedarse. La monomanía de Sánchez con Rajoy sólo es comparable a su fracaso electoral, pero la posibilidad de que haya que convocar de nuevo a las urnas está ahí cada día que pasa más insinuante, un disparate del que parece que saldrían beneficiados el PP y Podemos frente al descenso previsible de Ciudadanos y la más que probable debacle definitiva del PSOE. ¡Cualquiera sabe! Aparte de que la crisis que vivimos no sólo amenaza a nuestro peculio, sino que compromete a ojos vista valores imprescindibles en toda democracia como son, mismamente, la seguridad jurídica y las garantías de paz, de lo que es ejemplo la exigencia de la CUP a la Generalitat de retirar los cargos presentados contra los vándalos callejeros. ¿1931? No diría yo que no.

Circulan también noticias estupendas, como que Pablo Iglesias ha doblado sus ahorros en si primer año político o que ha desgravado 800.000 euros en su declaración del IRPF, porque si ya no hay quien crea en la leyenda del oro de Moscú a la vista está la realidad del oro venezolano o iraní. Alcancen un acuerdo o no, estamos en un momento difícil, yo diría que crucial, un momento de ésos que te animan a refugiarte en casa y apagar el telediario. Y encima, una vez que salgamos de él –porque saldremos, mejor o peor—vamos a vernos con un sistema cojo por el verosímil fracaso del PSOE y la esquizofrenia avarienta de los “gauchistas” asamblearios. ¿No estábamos menos mal con la Casta? Después de haber despotricado tantos años contra el neocanovismo bipartidista parece que se impone la marcha atrás. No me fío un pelo de González ni de Aznar, pero ¡anda que de Sánchez y Errejón! Pero crecemos: los caprichos de una economía en la que el número de magnates se ha duplicado durante la crisis. Y Sánchez, el unidemensional, con Rajoy a cuestas. España puede pasar del “parquet” a la UVI.

Fregar o barrer

Ciudadanos que, como el Dios Jano, tiene dos caras, está demostrando que en la “nueva política” un partido ha de servir lo mismo para un fregado que para un barrido. Apoya desde las pasadas autonómicas en Andalucía al PSOE y en Madrid al PP, pero ahora, al tiempo que se ofrece para formar la “gran coalición, ha advertido que si ésta no prospere y nos metamos en un partido a seis bandas, en Andalucía se mantendrá a toda costa el pacto de Gobierno entre el PSOE y Ciudadanos. ¡Y es que Andalucía –con sus escándalos y sus números rojos—va tan bien gobernada por el PSOE y auxiliada en las bandas por C’s…! Puede que Albert Rivera no sepa con detalle lo que ocurre aquí o puede que le parezca bien lo que ocurre. Y no sé qué será peor.

“Apocalypse Now”

Le dice el papa Francisco a un periodista que Dios ha encomendado a los hombres algo así como el “cuidado de la Creación”, es decir, la discreta gestión del entorno medioambiental y, en consecuencia, la conservación de la Creación que cuenta el mito del Génesis. Casi al mismo tiempo veo inquietísimo en la tele las imágenes grabadas por un testigo de la avalancha de nieve avanzando sobre un pueblo alpino, inmensa como una metáfora bíblica, bella como suele serlo el peligro que acecha sin pausa. ¡El mundo se cae, la Tierra amenaza seriamente con venirse abajo a causa del calentamiento global en el que muchos no nos creíamos –mea culpa–, los glaciares encogen sus alas como pájaros invernales y el nivel del mar –ése del que el propio Dios alardeaba de mantener a raya para convencer a Job– dicen que puede subir de manera que haya islas que desaparezcan como la Atlántida platónica, y playas que se vean superadas por la rebelión de las aguas! Tanta negatividad acabará convenciéndonos de que la Creación tiene, efectivamente, un plan, una hoja de ruta, como diría hoy cualquier concejal medio qué, un designio que, lo mismo que tuvo un principio, tiene un final previsto que nada tiene que ver con la astrofísica y menos aún con la ontología, y en el que la aventura humana, en consecuencia, encontrará el fielato implacable. Al final, se comprueba siempre que el origen de todo mal está en ese hombre entre prometeico y pragmático en el que el Dios olímpico resigna las faenas más sucias.

Dicen los etólogos –les ahorraré la nómina—que los animales no racionales, es decir, todos menos nosotros los humanos, tienen un preciso instinto que les permite huir del peligro antes de que la catástrofe se produzca. Bandadas de aves, apretados “pots-purris” de fieras y hasta bestias domesticadas, huyen en dirección contraria al peligro como llevadas en vilo por un instinto providencial hasta ponerse a salvo. Sólo sapiens sapiens, con todas sus epopeyas y summas a cuesta, no responde al reto de una Madre Naturaleza convertida súbitamente en madrastra. ¿Vendrá ese apocalipsis anunciado, seremos algún día tan sólo un pueblo sospechado como los “atlántidos” que el Critias le contó Platón en el Timeo y le confirmó en el Critias, meras sombras itinerantes en el cinemascope de la memoria colectiva? La avalancha de nieve de que hablo era inmensa y hermosa como una tragedia en la voz de un aedo. El Mal sabe disfrazarse, pero a nosotros más nos vale no con fiar en él.

Susana, al Parlamento

Al fin, a Ciudadanos, el “socio para todo” de doña Susana en la Junta, le ha dado no sé qué y ha abierto la caja de los truenos absteniéndose ante la petición clamorosa de que la Presidenta comparezca en la comisión parlamentaria que investiga el fraude de los fondos de Formación. Ya ven, con lo sencillo que hubiera sido para ella –si es cierto que no tiene nada que ocultar—comparecer al primer envite para despejar dudas. Lo malo es que ahora ya no podrá decir que los trapicheos eran cosa de sus antecesores, pues han salido a la luz, denunciados por la propia UGT, los tejemanejes de los alquileres de sedes del partido al sindicato. La transparencia bien ordenada comienza por uno mismo. Eso puede entenderlo incluso la sección de C’s en Andalucía.