La guerra del agua

No asume quien sea la salida del Ayuntamiento de Lepe de Giahsa y la privatización de ese servicio que, por cierto, no siempre fue ejemplar en ese próspero pueblo. Hasta en la Nochebuena hubo lío porque la Policía Municipal, por orden del Alcalde, precintó una nueva sede del holding sociata, lo que provocó la airada denuncia del PSOE y la réplica del PP alegando que la tal sede carecía de los más elementales permisos. No está bien esta guerra del agua y menos que se sustancia –como se está sustanciando—a tenor del interés de los partidos. Cada Ayuntamiento tiene derecho a defender su modelo de gestión entre otras cosas porque no está demostrado, ni mucho menos, que el de Giahsa haya sido siempre idóneo.Como etamos en Nochebuena no pondremos ejemplos.

El color político

He leído que un estudio de la universidad de Chicago, que se llevó a cabo con anterioridad a las elecciones que divinizaron a Obama, ha descubierto que los encuestados condicionan su simpatía y su intención de voto en función del color de la piel del candidato, cosa que demostrada al comprobar que, ante fotos manipuladas en las que se había atenuado o intensificado la negritud del luego Presidente, aquellos que declaraban tendencia liberal e inclinación a Obama tendían abrumadoramente a elegir la foto menos negra, mientras que los que se identificaron como conservatas y renuentes a votarlo, eligieron en su mayoría también significativa las imágenes más oscurecidas. El color de la piel afecta, al parecer, subliminalmente, a la perceptiva del elector, al menos en el caso de la piel oscura, puesto que esos mismos estudiosos comprobaron que, frente a fotos manipuladas de McCain, un caucasiano nada ambigüo, no se colegía la menor relación entre ese color y la actitud de los votantes. Bueno, nada nuevo, porque eso es el abc de la simbología como sabemos, al menos, desde que Marc Sonier propuso hace un siglo justo, su teoría de que las razas negras proceden de las tinieblas mientras que las blancas vienen de la luz. Es abrumadora esa presión simbólica que en los niños se observa con facilidad –el cordero blanco frente al lobo negro—y que ya en la Biblia es asumida como algo elemental, como enseñó René Génon al recordarnos que el blanco es el color divino por excelencia mientras que el negro es el propio de las fuerzas oscuras y maléficas. Vamos por la vida creyéndonos los dueños de nuestra estimativa cuando ésta se nos permite, en realidad, sólo condicionamientos muy severos impuestos por el subconsciente. El votante americano lo ha tenido y tiene claro como el agua. Mucho menos lo tiene el cobrizo Evo Morales cuando se refiere a Barak Obama como el negro. Tiene guasa.

Habrá que pensar –con el tiempo, se entiende—en que la fragilidad de nuestro sistema de representación política procede nuestra capacidad de representación en general. ¿No ve el Apocalipsis como a figurines vestidos de blanco a los justos redimidos por la roja sangre del Cordero y describe a un joven treinteño como Cristo –lo recordaba el maestro Cirlot– con cabellos “blancos como la lana”? Pues ya me dirán como impedir que una sensibilidad criada en ese caldo maniqueo ignore en política lo que en su vida es normal. O sea que Obama no es propiamente un presidente negro, sino un presidente mulato, alguien lo suficientemente ambiguo como para colarse sin mayor problema entre los dos racismos tradicionales de su país. Me parece a mí que el que no tiene ni idea es el indio.

Toros y teatro

La iniciativa separatista para abolir las corridas de toros están dando para mucho. Por su parte, el PSOE, en su condición de cooperador necesario de esa arbitrariedad, da y quita la libertad de votos a sus diputados, según el escenario. Y desde Andalucía se invita a los diputados catalanes a viajar gratis a nuestra tierra, a cargo de Gobernación, para que –como si se tratara de siberianos o zulúes– conozcan de cerca lo que es el mundo el toro. Sería difícil perpetrar más tonterías en un solo proyecto, aunque en manos del compañero Pizarro, director de escena en esta ocasión, nada es descartable. Griñán, que es otra cosa y muy distinta, seguro que se estará riendo mientras deja hacer.

Navidades negras

Una grave noticia ha ensombrecido las jubilosas navidades que, a pesar de la situación socioeconómica, se está viviendo en nuestra tierra. El asesinato de una mujer colombiana de 42 años a manos de su compañero, un joven cubano de apenas 21, el cual, tras asestarle varias puñaladas y degollarla, lanzó su cadáver por la ventana al patio interior de la vivienda antes de presentarse en comisaría a denunciar cínicamente la desaparición de la víctima. Se trata de una plaga que afecta a casi todos los países europeos y que en España no ha podido detener una ley de defensa de la mujer a pesar de la dureza y desigualdad que en ella ven, además de una vasta franja de la ciudadanía, muchos jueces y fiscales. Un acontecimiento luctuoso que ha dañado sin remedio el sentimiento solidario propio de estos días en una ciudad que en nada destaca en medio del panorama violento de estos tiempos.

Pellas y rabonas

No han inventado nada las actuales generaciones. Siempre hubo en la vida escolar “pellas” y “rabonas”, deserciones libertarias del alumno que decidía colgar los libros y echarse a la mañana abierta en busca de emociones. El abandono escolar era entonces el exceso de esas prácticas, y no como ahora un concepto concerniente a la estadística y, por tanto, a la política. Acabamos de saber que España y, sobre todo, Andalucía, duplican la tasa europea de absentismo y que vamos a peor, alejándonos progresivamente de ese 10 por ciento como máximo que era y es el objetivo fijado en Bruselas para el 2010. Treinta y uno de cada cien alumnos andaluces fracasa como alumno y ante esa realidad –altamente compleja, desde luego, vista desde la sociología—a la Junta no se le han ocurrido más que dos providencias a cual más extravagante. Una, pagar a los profes para que, abriendo la mano, redujeran los suspensos, propuesta dignamente rechazada por los docentes; otra, pagar a los alumnos 600 euros por el mero hecho de asistir a clase, ésta sí calurosamente acogida por la ‘basca’ que ha cursado de inmediato casi 27.000 solicitudes. ¿Y qué ha ocurrido? Bueno, sería conveniente que la Junta lo aclarara facilitando datos fiables, pero de momento sabemos que en Sevilla, de 6.275 aspirantes sólo han podido admitirse 690; en Cádiz, de 4.686, sólo 567, en Málaga, de casi cuatro mil solicitudes, apenas 477; en Huelva, de 1.598, doscientos raspados. La pesquisa de la Junta acabó descubriendo que esa enorme mayoría tramposa no estaba matriculada siquiera o andaba inscrita en el registro de paro. ¿Y qué esperaba? Lo que carece de sentido es iniciar en la picaresca a los jóvenes y acusarlos luego de pícaros. Hemos llegado a un punto en que ya no sabemos si la enseñanza es un derecho, una obligación o un mérito retribuible. Los aprendices de brujo de la sociedad subvencionada han tocado fondo.

La causa de semejante crac no hay que buscarla sólo en las leoneras de la chavalería, sino en los cambios profundos de una sociedad en la que han saltado hechas trizas las estructuras familiares a causa de la abducción laboral de los padres pero también motivado por la crisis general de la autoridad, sin olvidar el efecto disuasor que sobre los jóvenes ejerce la pésima perspectiva de trabajo. Es difícil retener promociones a las que aguarda, en el mejor de los casos, un futuro mileurista, e imposible tal vez en un universo anómico donde el saber ha perdido su rango y el propio sistema educativo no sabe ni lo que quiere. Puestos a salvar los muebles, menos mal que la plutocracia envía sus hijos al extranjero o a la enseñanza exclusiva.

Hojas de ruta

Es inimaginable qué sería de esta política parcheadora sin ese invento que son las “hojas de ruta”. ¿Cómo vivíamos antes de que al yanqui se le ocurriera ese concepto ubicuo y multiuso? Ante un problema gravísimo, ya saben, creen una comisión de estudios; ante uno insoluble, esgriman una “hoja de ruta”. Que es, ni más ni menos, lo que la Junta está haciendo en Astilleros ante los manejos de los empresarios y la veleidad de los sindicatos, por no hablar del desistimiento de un PSOE en el poder que dio mítines en sus talleres cuando le convino y ahora ni está ni se le espera. Cuando alguien les venga con el cuento de la “hoja de ruta” échense a temblar.