Vuelta de hoja

Si pero no y, además, todo lo contrario. El presidente Chaves no debía de estar bien informado sobre la situación de Fertiberia cuando reclamaba hace poco más de un año el cierre de la misma fábrica que ahora tacha de “barbaridad”. Juegan, él y su partido, a contentar a todos diciendo una cosa y su contraria, o cambiando de criterio según soplen los vientos, que es quizá lo peor que puede hacerse en un momento crítico como el presente. Y lo hacen a varias voces, repartiéndose los papeles como antes se repartieron los tiempos, con lo que, evidentemente, no van a ayudar a salvar el empleo del Polo ni a garantizar los derechos ciudadanos. Ese cierre, por ejemplo, que Chaves dijo que no tenía “vuelta de hoja” es ahora una “barbaridad” sin que las circunstancias hayan cambiado. Ya me dirán cómo estar tranquilos si no se entera de la película  ni el propio Presidente.

¿Vuelve la utopía?

Si hasta ahora la opinión y los partidos franceses venían contemplando la aventura de Besancenot y el ascenso de su ‘Nuevo Partido Anticapitalista’ desde la perspectiva curiosa, un sondeo reciente acaba de dar el campanazo al revelar que la formación radical supera ya con mucho las expectativas a las del PSF (y no digamos al PCF), cuyas dirigentes a la greña, la Aubry y la Royal, quedan muy por debajo de la estimación que recibe el nuevo líder. Lo que en Francia se plantea con este experimento –una vez más, adelantándose a todos en el panorama político—es la posibilidad de instrumentar aún en la lucha electoral una baza política revolucionaria que no aspire ya a ‘reformar’ la sociedad modificando el modelo capitalista propio del social-liberalismo, sino a idear una nueva que devuelva sus perdidos fueros a la revolución, partiendo de la hipótesis de que la actual crisis evidencia no una mala coyuntura del sistema de capital sino su definitivo desplome. El proyecto no puede sorprender en los herederos de la LCR trostkista, ahora abierta a todas las tradiciones revolucionarias, desde las marxistas hasta las ácratas, aunque, ciertamente, pueda cuestionarse muy seriamente la virtualidad de su hipótesis de partida, ese fin del capitalismo que nada permite acreditar habida cuenta de la experiencia acumulada. Besancenot y el NPA van a hacerle el favor del siglo a Sarkozy y su dinámica ‘nueva derecha’, pero va a hacer polvo a la izquierda convencional francesa destruida en buena medida por sus propias luchas intestinas. Parece ser, una vez más, el destino de la disidencia troska, ese boomerang idealista que descalabra siempre al vecino ideológico.

No parece probable, sin embargo, el fracaso del viejo sistema ni parece que el que se anuncia traiga recetas razonables para reedificar desde los escombros una nueva sociedad, pero el éxito cosechado hasta ahora parece sugerir que, en amplios sectores sociales, el desencanto respecto del reformismo hace posible nuevamente el sueño del cambio radical. De momento, desde la extrema derecha se anuncia que algo tan significativo como el apoyo al PSF en caso de que gane terreno electoral ese partido europeo, internacionalista, interracista, ecologista, feminista y demás, considerado como una inquietante amenaza quién sabe si capaz de revivir ciertos fantasmas del pasado. Y ya se sabe que nada como una extrema izquierda rampante para reforzar a una derecha arraigada. La crisis está permitiendo soñar de nuevo con la utopía. Lo normal será que el Sistema lo advierta y cierre filas con sus partidos tradicionales.

Bermejo se esconde

El ministro de Justicia estuvo en Sevilla para inaugurar –¡para 2010!—un nuevo registro judicial que permita a los jueces controlar a los delincuentes. Ha hecho falta el espeluznante “caso Mari Luz” y lo que ha venido detrás, para que el Ministerio y la Junta se decidan a crear un elemento tan imprescindible, que el ministro cazador –provocando un sonoro disgusto en los magistrados– inauguró desde sede burocrática con tal de no pisar el terreno de unos Juzgados manga por hombro. Luego explicó con altanera suficiencia que si había participado en la impresentable montería fue para colaborar con los ganaderos en el descaste, ya ven que sandez. Es triste pensar que ese ministro deplorable sea el que necesita un ‘régimen’ para mantenerse seguro.

Cuchara entregada

Irá el PSOE a la manifa convocada por Comisiones Obreras y apoyada por el PP, la misma a la que antier por la mañana decía que no había de acudir porque no tenía tiempo, tan ocupado como estaba en buscar soluciones (¡) para la crisis. Era demasiado, desde luego, ese desmarque, similar al que durante tanto tiempo mantuvo frente al debate de la central de Endesa, a base de abstenerse en las votaciones. Claro que ahora lo peligroso no era el pulso con CCOO sino la competencia con un PP que ha asumido la acción frente a lo que está ocurriendo, dispuesto a ocupar la calle. De manera que “a la fuerza, ahorcan”. El PSOE ha entregado la cuchara y estará presente, eso sí, a segundo nivel,  en defensa del empleo, aunque sea a rastras de CCOO y del PP.

La silla del Papa

La leyenda de la papisa Juana sólo es sólo eso, una leyenda. Pero ha dejado como un poso de duda, como una sombra de sugestión y una imagen extraordinaria: la de la silla de asiento agujereado que los cardenales idearon para que el Gran Camarlengo comprobara personalmente, con el tacto, que el papa elegido en cada sínodo era un varón con todos sus atributos musilianos. Siempre ha sido muy importante la cosa de la gónada para los integristas del sexo. Cuando los mozos de mi generación íbamos a servir a la patria, nos desnudaban a todos para hacernos desfilar ante un facultativo encargado de comprobar la integridad genesiaca de la futura tropa, no fuera a ser que se colara algún castrado o incluso un ciclán accidental, incompatibles con el concepto icónico del soldado entonces vigente. Lo que no se me había ocurrido es que en estos tiempos, en que las milicias acogen a las hembras por tierra, mar y aire, y en que incluso a la cabeza de los ejércitos está una mujer que gasta smoking femenino y manda ‘firmes’ en los desfiles, siguiera manteniéndose aquella oprobiosa imagen de la tropa con los gayumbos arriados y exponiendo su intimidad más secreta a la indiscreción  cuartelera, tal como acaba de relatarnos un transexual llamado Aitor, rechazado para el servicio precisamente por carecer de atributos viriles. ¿Por qué puede militar una hembra genuina y no una sobrevenida que, encima, se considera a sí misma como todo “un hombre en un cuerpo de mujer”? Pues yo no lo sé pero se me ocurre que se lo pregunte a la ministra. A ver qué le contesta.

El filisteísmo de nuestra post-modernidad linda con el absurdo, revelando bajo la superficie inmediata el entrañado prejuicio sexista que constituye a la sociedad y señorea al ejército. ¿Cómo se puede rechazar a un aspirante a soldado al que no le falta nada que tengan las demás mujeres de armas tomar, ni posee nada que éstas no tengan? La leyenda papal expresa muy bien un machismo eclesiástico que poco tiene de evangélico (lean la espléndida obra reciente de José Antonio Pagola, “Jesús. Una aproximación histórica”) pero, en cambio, estas prácticas de la inquisición castrense declaran en qué medida algunas modernidades no son más que ajustes y propagandas diseñados de cara a la galería. Cuando ya tenemos mujeres comandantes o pilotos de caza, ya me dirán qué sentido tiene escudriñarle la entrepierna a quien se acerca voluntario al banderín de enganche.

Listas trucadas

La denuncia ante la Fiscalía de la manipulación por parte del SAS de las listas de espera quirúrgicas ha permitido establecer en Granada que no es posible atender a los pacientes en cuestión dentro de los plazos marcados por el propio SAS, entre 120 y 160 días contados a partir del diagnóstico. La prueba es que si en Granada, a partir de  dicha denuncia, se amontonan de nuevo los pacientes en las listas y en los demás hospitales no, lo que probablemente ocurre es que algo se está haciendo en éstos para favorecer la distorsión estadística ideada oficialmente para escapar del atolladero, por ejemplo, exigir pruebas complementarias o innecesarias para alargar el plazo en cuestión. Quizá fuera cuestión de irse a la Fiscalía en las demás provincias. Es triste pero parece que no queda otro remedio.